miércoles, 21 de mayo de 2014
"Miren como se aman"
sábado, 5 de abril de 2014
El MINJUSddhh y el diálogo interconfesional
José Antonio Calvi
Quien sí dio un ejemplo práctico, aunque con poca teoría, fue el ps. Luis Acero, quien fue presentado como pastor de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera, pero el se presentó a si mismo como parte de la "Alianza Interconfesional". Cuando me acerqué para preguntar de que se trataba este nuevo nombre que mis oidos recién conocían, me explicaron que era un colectivo que se estaba formando. Que el pastor participaba a título personal, no en representación de la IACYM (aunque lo presentaban como IACYM) y que realizarían otros más conversatorios similares. Confirmé el dato de parte del mismo pastor, que el es "Embajador para la Paz", título que la Federación para la Paz Universal confiere a las personas que considera a bien otorgar ese título. Se lo entregó a la esposa de un congresista y ahora ese congresista les organiza foros en las instalaciones del congreso. Pero fuera de sospecharlo, por la presencia del representante de la Iglesia de la Unificación (considerada secta en el Perú, y rechazada en la inscripción de organizaciones confesionales [dato entregado por el ps. Acero]) me resultaba extraña y hasta sospechosa la ausencia del CONEP y de UNICEP en este seminario. Cuando pregunté a que se debía esta ausencia, se me informó que ambos recibieron invitaciones, y estaban al tanto del evento. Otro gran ausente fueron los clérigos católicos. No asistió un solo sacerdote católico. Los católicos que asistieron fueron todos laicos y/o amigos del ps. Acero.
jueves, 26 de septiembre de 2013
Parábola ecuménica del "Buen Protestante"

viernes, 10 de febrero de 2012
¿Escribir o quedarnos callados?
Que los cambios son tan absolutamente rápidos en esta sociedad contemporánea, nadie lo pone en duda; pero que al final lo único que nos importe en la vida es que las cosas funcionen, tengan impacto mediático y la gente se las trague, ya me parece demasiado. Y lo digo por el manoseo que vienen sufriendo en la actualidad temas como la dignidad humana, los orígenes de la violencia en el Perú de los ochenta y la vigencia de los Derechos Humanos en pleno siglo veintiuno.Por eso, a veces siento que mejor no escribir más, cerrar la fábrica, ceder el paso a las nuevas generaciones y quedarnos callados, como muchos y muchas de nosotros/as lo hacemos bajo la protección de nuestros castillos, nuestras torres de papel desde donde contemplamos el mundo, jugamos a ser el pequeño reyezuelo que desde su computadora con internet y su celular con blackberry, se imagina que dirige el mundo.
Bueno, parece que en América Latina, pedazo del mundo que tiene problemas de memoria, se necesita que intentemos poner en orden nuestros laberintos de manera colegiada. Que volvamos a mirar a los demás más allá de la seguridad de nuestras instituciones y espacios de poder y que tengamos la capacidad de revisar nuestras convicciones y aprender a dejarnos guiar por ellas y no sólo por el vil metal o el aplauso popular.
Los verdaderos mafiosos de este mundo son los que lucran con nuestro silencio, son los actuales profetas de calamidades que pintan todo como una gran tragedia para que sus propias tinieblas y sus mezquindades parezcan fuentes de luz, en comparación. Hay que tomar distancia de la crítica de quienes se aprovechan de esta situación, candidatos a coprófagos profesionales que luego sucumben bajo las tentaciones del poder cuando reciben algún encargo de medio pelo de la camarilla política, de la agencia financiera o de la Junta Directiva de la empresa de turno en donde recogen sus huesos.
La educación ciudadana de la Iglesia Evangélica, proyecto con el que nos encontramos comprometidos, acompañando a la Iglesia en su largo recorrido hacia la sociedad civil, necesita y requiere que busquemos los consensos que alguna vez impulsaron nuestras acciones en procesos que creímos y respetamos durante nuestra juventud. Que tomemos lo mejor de estos procesos y que empecemos a pensar la realidad no bajo las categorías de los años pasados sino con la capacidad visionaria y la pasión transformadora que no tiene edad, ni género, ni raza.
Termino haciendo una pregunta, parafraseando una escena de la película "El Señor de los Anillos": ¿Estaremos en condiciones los que no nos hemos juntado desde hace muchas lunas, de volvernos a reunir como los ent en el bosque de Fangorn y proponer una ruta hacia Isengard? ¿Podremos producir una palabra alternativa a los temas de derechos fundamentales que están hoy día amenazados por la superficialidad, la desinformación y la mala intención? No se juegan pocas cosas en una situación como esta. En gran sentido la credibilidad de los evangélicos/as en el país y el Continente y la pertinencia del mensaje cristiano para la vida de las personas en general, es el horizonte, la motivación para superar muchas de las diferencias y afirmar la vida, la ciudadanía y el Reino de Dios en el país y en América Latina.
domingo, 8 de enero de 2012
Hay que convencer, no vencer

Es un hecho incontestable que en la mayoría de las iglesias se discrimina al colectivo LGTB**. El Diccionario de la Lengua Española (RAE) define la acción discriminatoria como el hecho de “seleccionar excluyendo o dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc.” Y evidentemente, a las minorías sexuales se las excluye de la comunión integral de la vida de las iglesias por el hecho de ser y hacer en concordancia con su orientación sexual. Y esa exclusión obedece, entre otras cuestiones, a cuatro elementos: el imaginario social patriarcal que las iglesias comparten con la sociedad, la comprensión que éstas tienen de la naturaleza de sus textos sagrados, la tradición eclesial recibida y la valoración moral que éstas hacen de la homosexualidad y su práctica.
Con las minorías sexuales ocurre como antaño –en algunos espacios eclesiales todavía hoy- ocurrió con las mujeres: se las excluía de la formación teológica en los seminarios, de los ministerios pastorales, de la enseñanza a la comunidad de fe, de la oración púbica, etc. Cambiar un imaginario social y religioso tan arraigado entre las iglesias fue, y sigue siendo, una tarea harto complicada. De ahí que crea que debemos tener un claro objetivo a compartir entre los que somos partidarios de la inclusión integral del colectivo cristiano LGTB: convencer. Y eso sólo se logra haciendo pedagogía positiva entre las iglesias.
•Por ello, en primer lugar, se hace necesario que los cristianos y cristianas heterosexuales escuchen de viva voz los testimonios de fe, fidelidad y compromiso con el seguimiento de Jesús de las personas LGTB.
•En segundo lugar debemos emprender talleres de lectura de los textos bíblicos y de las argumentaciones teológico-morales que se utilizan para la exclusión de las personas con orientación sexual diferente en las iglesias cristianas.
•En tercer lugar, debemos utilizar los medios de comunicación cristianos a nuestro alcance para hacer ver la riqueza social que adquiere el reconocimiento de la diversidad sexual y desdemonizar a las personas LGTB.
•En cuarto lugar, debemos –sobre todo los pastores y pastoras- emprender la ardua tarea de abrir nuestras comunidades a los cristianos y cristianas homosexuales a fin de que a través de la convivencia y la comunión mutua se rompan los estereotipos gaifóbicos, lesbofóbicos y transfóbicos que pululan en nuestros ambientes locales.
•Por último, y en quinto lugar, debemos evitar en nuestros planteamientos toda beligerancia descalificadora del que interpreta la Biblia y la sexualidad humana de manera diferente a la nuestra. Como escribieran Arland Hultgren y Walter Taylor, “la diferencia entre quienes hacen la interpretación[de los textos bíblicos] no se debe entender como un conflicto entre quienes buscan ser “fieles a las Escrituras” y quienes buscan ‘adaptar la Biblia’ a sus gustos personales. Los desencuentros son genuinos“[1]
Si perseveramos contra viento y marea en llevar a cabo una pedagogía positiva en la línea que apunto lograremos el cambio de mentalidad anhelado por muchos de nosotros. El objetivo no es vencer, sino convencer.
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[1] Nota 25 en línea 706 del documento “Sexualidad humana: dignidad y confianza” (2009), de la Iglesia Evangélica Luterana de América
** LGTB= lesbianas, gais, transexuales y bisexuales
sábado, 10 de diciembre de 2011
UNESCO, Día Mundial de los Derechos Humanos
10 de diciembre, 2011. El año de 2011 constituye un hito en la lucha por la defensa y promoción de los derechos humanos. En el mundo árabe, millones de personas han salido a las calles en Túnez, en Egipto, en Libia y en otros países para hacer valer sus derechos y reclamar un cambio. En Chile, en Grecia y en ciudades como Madrid, Jerusalén o Nueva York, jóvenes militantes o simples ciudadanos han hecho lo mismo para exigir más libertad e igualdad social.
Cada día hombres y mujeres valerosos luchan en nombre de la justicia, la libertad o la dignidad, contra las discriminaciones y la negación de sus derechos. Se topan con diversas formas de violencia y de represión. Se expresan y se movilizan en los nuevos medios de comunicación, nadie puede fingir ignorar su combate. Este día brinda la oportunidad de hacerse eco de su mensaje y prestarles apoyo.
El movimiento de la “primavera árabe” suscita una inmensa esperanza. Se trata ciertamente de la mayor esperanza de avance democrático desde la caída del muro de Berlín. Esta esperanza no debe frustrarse. Sabemos que las transformaciones de este tipo llevan tiempo. El respeto de los derechos humanos es un combate diario, en particular el respeto de los derechos de las mujeres, cuya participación en esos procesos de resistencia civil puso de manifiesto su aspiración a una mayor autonomía. Sus derechos deben dejar de ser pisoteados. Para ellas y para todos los ciudadanos amantes de la justicia, la Declaración Universal de Derechos Humanos, aprobada el 10 de diciembre de 1948, debe fijar el rumbo para los años venideros.
El respeto de los derechos humanos y la exigencia de su libre ejercicio nos imponen a todos un examen de conciencia radical. Allí donde los derechos humanos retroceden, en las calles de nuestras ciudades o en las antesalas de las administraciones, se produce una regresión universal. Cualesquiera que sean las circunstancias o la complejidad de los desafíos que debemos afrontar, el respeto de los derechos humanos no es negociable. Se basa en una educación de calidad que difunde los valores de tolerancia y comprensión. La libertad de expresión es la piedra angular de este combate.
El 9 de diciembre de 2011, la víspera del Día de los Derechos Humanos, la UNESCO otorgará el Premio UNESCO-Madanjeet Singh de Fomento de la Tolerancia y la no Violencia a dos notables defensores de los derechos humanos: el Sr. Khaled Abu Awwad (Palestina) y la Sra. Anarkali Honaryar (Afganistán). Khaled Abu Awwad obra por la reconciliación entre las familias palestinas e israelíes que han perdido seres queridos en los actos de violencia acaecidos en el Cercano Oriente. La Sra. Anarkali Honaryar lucha por el mejoramiento de las condiciones de las mujeres y los grupos minoritarios en Afganistán.
Los derechos humanos pertenecen a todos y cada uno de nosotros y nos acercan pese a nuestras diferencias. La aspiración a la libertad y la dignidad humana es universal. Y nadie debería invocar la diversidad cultural para atentar contra ella o limitar su alcance. Este mensaje rotundo, que ocupa un lugar central en la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural cuyo 10º aniversario celebramos este año, es nuestra línea de conducta hoy y seguirá siéndolo durante mucho tiempo.
Directora General de la UNESCO
jueves, 22 de septiembre de 2011
Día Internacional de la PAZ (una perspectiva desde la MISIÓN TRANSFORMADORA)

Desde 1981 la Organización de las Naciones Unidas ha venido impulsando la celebración del “DÍA INTERNACIONAL POR LA PAZ” todos los 21 de Septiembre de cada año. Desde el 2001 se modificó bajo la resolución 55/282 con la intención que el mundo contemple 24 horas de paz, no violencia y cese al fuego en las zonas que estuviesen en conflicto (que no son pocas).
La iniciativa de la ONU fue seguida y desarrollada en paralelo por otros organismos mundiales como el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) Religiones por la Paz, el Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) y otras organizaciones civiles interesadas en el desarrollo de una cultura de paz en el mundo.
Pero los evangélicos no celebramos la paz. Pareciera que nos regocijásemos en la imposición. La imposición de nuestra fe, de nuestras ideologías, de nuestros estilos de vida, la imposición de todas las cosas que consideramos importantes. Como si lo verdaderamente importante pudiera ser impuesto de alguna manera. Como si ese hubiese sido el mensaje del Señor Jesús. Como si el “mundo” fuera puramente malo. Como si el dualismo y la esquizofrenia en la que muchos viven (y en verdad creen que su esquizofrenia es la realidad fáctica) hubiese sido enseñanza del Gran Maestro de Galilea.
El mundo que tenemos es el mundo que formamos.-
El mundo en el que soñamos (porque todos tenemos sueños) es el mundo que debemos crear, es el mundo en el que debemos creer. Porque somos lo que soñamos. Si soñamos conquistas al estilo medieval, eso tendremos. Si nuestro sueño es una gran cruzada que imponga nuestra fe a todo aquel que piensa distinto, ese mundo tendremos, incluyendo la oposición y la violenta (y en cierto sentido, justa) respuesta de aquellos y aquellas que no deseen que se les imponga ideas contrarias a las que manejan, porque todos amamos la libertad.
El mundo en el que soñamos, debería ser como el mundo que soñó Dios. Donde Dios no tiene nombre, porque solo se pone nombre a las cosas para diferenciarlas de las otras, pero a Dios no es necesario diferenciarlo, porque Él se encuentra en todas partes, y todo nos habla de Él.
Un mundo en el que no existe explotación de unos hacia los otros, porque todos y todas disfrutamos de la creación de Dios, de sus beneficios, sus frutos que nos son extendidos generosamente por la Pachamama que nos sirve, y de ese modo alaba a Dios.
Un mundo en donde no hay razas, porque todos y todas somos la humanidad y eso es lo que importa. Nos distinguimos y apreciamos las diferencias, porque en la variedad está el gusto. Lo que nos demuestra lo ingenioso de nuestro hacedor al hacernos distintos y distintas, para variar.
Un mundo donde Adán elogia a Eva, no la golpea, no la humilla, no la utiliza, no la cosifica, no la limita en su desarrollo personal.
Un mundo donde investigamos para conocer más sobre la fabulosa creación de un Dios fabuloso. Donde aprendemos y conocemos de todo lo que nos rodea, y le ponemos nombre a las cosas.
El mundo que soñamos debería ser el mundo que responde a las peticiones del Señor Jesús, cuando habló en el conocido Sermón de la Montaña, en forma de bienaventuranzas. Que no son otra cosa que el llamado del Señor Jesús a un estilo de vida verdaderamente universal, no globalizante (porque no impone nada) pero si universal, porque son valores que todos compartimos en lo más hondo de nuestros corazones.
La confianza en Dios, la consolación de los que sufren, la humildad, el anhelo por la justicia, la compasión, la pureza de corazón, y por supuesto casi al final (porque lo mejor se guarda para el final) la búsqueda de la paz. Esta búsqueda de la paz, es recompensada en el sermón del monte, por el gran honor de ser llamados HIJOS DE DIOS.
Desde entonces, desde la prédica de Jesús, la civilización que tuvo contacto con este mensaje transformador, buscó la manera de sistematizar estas bienaventuranzas a manera de petición. Pero la más difícil fue la búsqueda de la paz. La iglesia cristiana medieval lo entendió como la conquista de todos los territorios para la iglesia. Los monjes de claustro entendieron que debían crear un mundo paralelo y distinto al que estabas tras sus murallas. Posteriormente, los grupos puritanos escapando de la persecución europea migraron a nuevas tierras donde se contagiaron de los conquistadores ingleses. Misma lógica que adoptaron los grupos evangelicales de origen norteamericano quienes entendieron la conquista como sinónimo de evangelización en detrimento de las culturas originales.
Luego de siglos de ensayo y error, en el S. XXI hemos abordado una solución que sigue siendo una propuesta innovadora, a pesar de haber sido propuesta a mediados del siglo pasado. La educación para la paz es la propuesta innovadora de la época de la post-guerra.
Finalmente entendimos que la guerra no surge de la nada. La guerra es construida por intereses egoístas de personas, organizaciones y naciones que buscan imponerse frente a otros y otras, bajo diversas justificaciones, pero con los mismos resultados siempre, siempre, siempre. Hambre, orfandad, pobreza, subdesarrollo, tristeza, y finalmente muerte.
En contraposición, la paz tampoco surge espontáneamente, es resultado del esfuerzo de personas de buen corazón interesadas en superar las diferencias, en tolerar lo distinto para entenderlo a fin de enriquecerse del otro, de la otra, surge de gente que entiende que la paz también necesita ser construida y en la medida que se construya la paz, la guerra y sus consecuencias tienen menos oportunidad de mermar el desarrollo de la humanidad.
La educación para la paz es el gran bastión que nos podría permitir alcanzar el sueño de Dios de un mundo de acuerdo a los planes originales. Es nuestra gran oportunidad de presentar una humanidad distinta a la que tenemos hasta ahora. Podemos mostrarle a Dios los logros de una humanidad fraterna, reconciliada consigo misma y con la naturaleza, compasiva, donde la pobreza se ha eliminado porque aprendimos finalmente a compartir, donde la mujer es reconocida tan igual al varón en derechos y oportunidades porque finalmente ambos somos polvo, donde los niños no mueren de infantes sino que mueren de 100 años agradecidos por una vida llena de satisfacción y paz, donde la ciencia de los hombres se desarrolló tanto que la muerte viene por vejez y no por enfermedades como la malaria, el VIH y otras.
Pero para soñar ese sueño, debemos abocarnos a una educación que considere estos sueños como algo importante, y no como falacias de idealistas soñadores. La construcción de un mundo así, depende de nosotros y nosotras, de nadie más. En nuestras manos está que la PAZ reine.
Esforcémonos por construirla.
Empecemos ahora.
Oremos por la Paz.
SHALOM
jueves, 10 de diciembre de 2009
Vive la diversidad, termina con la discriminación

Es importante que la sociedad civil, en su conjunto, no sólo ciertos sectores, continue aprendiendo a ejercer su ciudadanía activa, ya que existe un alto nivel de desconocimiento de sus derechos, de su significado y de procedimientos que de una forma u otra garantice su cumplimiento. Si bien es cierto, el Estado es responsable directo de hacerlas cumplir, pero si del otro lado no hay sociedades que trabajen por ello, poco se podrá lograr.
En el marco de construcción de sociedades inclusivas para erradicar la discriminación, sabemos que nuestra sociedad peruana es bastante discriminatoria, cosa ridícula porque somos un país bendecido con la diversidad, ya sea geográfica, por ende de recursos naturales, multilingue, en fin. Dicho esto, el hecho que existan grupos minoritarios, no quiere decir que no deban ser escuchados, ni tomados en cuenta. Por el contrario exige el respeto y la valoración por las diferencias de parte de todos y todas.
Viene a mi mente el relato bíblico de la oración del publicano y el fariseo...la oración del fariseo que discrimina al publicano.
Pero quiero concluir con el texto en el que se habla de una renovación:
Una renovación en la cual no hay distinción entre judío y griego, circunciso e incircunciso, bárbaro o escita, esclavo o libre. Sino que Cristo es todo y en tod@s. Col.3,11
Este principio bíblico de equidad e inclusión, responde a los problemas que tambien se daban en las comunidades cristianas de esa época. Sin embargo, se presenta la imagen de un Dios universal e inclusivo que nos enseña a superar este tipo de barreras.
Aquí los primeros siete artículos de la Declaración Universal de los derechos humanos:
1.Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
2.Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.
3.Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.
4.Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.
5. Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.
6.Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.
7. Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.
Conozca más en:
martes, 15 de abril de 2008
Convención Iberoamericana de los Derechos de los Jóvenes
Hola amigos/as y hermanos/as:
Como ustedes sabrán por los medios de comunicación se ha producido en el Perú todo un revuelo por la propuesta de aprobacion de la Convención Iberoamericana de los Derechos de los Jóvenes que el Congreso de la República del Peru deberá resolver este jueves en una nueva votación.
Hay sectores evangélicos vinculados especialmente a laUNICEP (Unión de Iglesias Cristianas Evangélicas del Perú) que han sentado abierta posición en contra de la ratificacion de esta Convención en virtud que expresan la relación que existiría entre algunos de sus artículos y la concesión de Derechos Civiles a personas y comunidades homosexuales que se verían favorecidos por la eliminación de la legislación peruana del principio de no discriminación por orientación sexual de las personas.
Me llamó mucho la atención que sectores de la Iglesia Evangélica, tradicionalmente ajenos a los temas de Derechos Humanos, incursionaran masivamente a través de Internet y otros medios a condenar la posible aprobación sin reservas de la mencionada Convención de los Derechos de los Jóvenes.
Y es que en materia de Derechos Humanos la Iglesia Evangélica en el Perú prácticamente no ha asumido la defensa y promoción de los Derechos Humanos conforme a su compromiso de fe y espiritualidad, a pesar de las iniciativas de organizaciones como la Asociación Paz y Esperanza o del Concilio Nacional Evangelico del Perú, quienes en la década de los años 80 y 90 en medio del conflicto interno que desangraba al Perú, demandaron un mayor compromiso de los evangélicos en la defensa de la vida y la justicia.
Sin embargo, desde el inicio de este siglo el tema de los Derechos Humanos fue levantado por sectores vinculados a líderes políticos evangélicos quienes asumieron el tema de la "libertad religiosa" como la bandera principal y quizás única de un enfoque en derechos que los evangélicos vienen enarbolando.
Por eso es que me sorprendió ver que ahora estos mismos sectores volvían a la palestra del debate sobre Derechos Humanos pero no para defender alguna expansión de los derechos de las personas sino más bien para protestar por los supuestos avances que la ratificación de esta Convención de los Jovenes tendría para facilitar la legalización de la unión de personas del mismo sexo o la adopcion de niños por parte de parejas homosexuales.
Me interesaría iniciar un diálogo sobre el tema con ustedes que son parte de esta comunidad de Misión Transformadora. Reconozco que es un tema especialmente sensible, sin embargo me atrevo a plantear este como un tema de discusión. Me gustaria escucharles e intercambiar ideas, documentos o experiencias que consideren oportunas.
Un abrazo,
Oscar Amat y León

