miércoles, 9 de noviembre de 2011

Noche de los cristales rotos


En todo el mundo, la comunidad judía, recuerda el holocausto, en una noche tan particular del año 1938, que hasta lleva un nombre propio.

“La noche de los cristales rotos”


El día de ayer, tal como todos los 9 de noviembre, se congregó la comunidad judía, la iglesia luterana de habla alemán y la parroquia católica de habla alemana, para conmemorar ese día. La conmemoración se realizó en el templo de la congregación luterana de habla alemana en Lima, Perú. Cada año se realiza en la Iglesia Luterana, el año siguiente en la parroquia Católica y al año siguiente en la sinagoga, y así sucesivamente. El programa estuvo dirigido por el pastor de la congregación local, el sacerdote de la parroquia y el rabino de la sinagoga 1870. En el programa se cantaron canciones hebreas, el himno más conocido de Lutero (castillo fuerte) en alemán, se tuvo una oración por la paz, minutos de silencio, un saludo congregacional dándonos la paz, y una ceremonia de encendido de 6 velas en representación de los 6 millones de judíos exterminados sistemáticamente en el holocausto. También participó el sr. Embajador de Alemania en el Perú, con un discurso de mea culpa y conmemoración.Lo que rescato tanto del discurso del embajador como de la predicación (u Homilía) fue el acentuar el tema de la memoria. Se señaló a la MEMORIA como un elemento básico e indispensable para el desarrollo de una comunidad. Alemania nunca podrá borrar la mancha indeleble que marcó su historia, así como Perú nunca podrá negar la naturaleza brutal y dominantemente clasista en la que se forjó su historia colonial y posteriormente la república. Lo que sí se puede hacer –decía en predicador en la homilía- es NO OLVIDAR. Existen jóvenes que quieren dar “vuelta a la página”, de “ver al pasado” y empezar a “mirar hacia el futuro”. Cuando el llamado del pueblo judío es precisamente el contrario. Las víctimas y los hijos de las víctimas, los nietos y los bisnietos han preguntado y preguntarán por el holocausto. Tendrán que responder porque las cenizas que salían de las chimeneas de las grandes torres de los campos de concentración esparcieron las cenizas de millones de personas, convirtiendo así a todo el continente europeo en un gran cementerio. El asesinato en masa de más de 6 millones de judíos. Genocidio que fue abalado por la sociedad más avanzada de su tiempo. No solo la sociedad como ente colectivo la abaló, sino también lo hicieron instituciones más específicas. Como la Iglesia Luterana en Alemania, y la Iglesia Católica en Alemania. Ambas vieron, juzgaron y no actuaron. Ambas organizaciones llamadas a promover la paz, denunciar la injusticia y acompañar a las viudas y los huérfanos (como manda el evangelio) guardaron silencio. Así como nosotros guardamos silencio en la conmemoración. Del mismo modo, estas iglesias guardaron un silencio cómplice y permitieron que en sus narices se masacraran sistemáticamente tantas personas. A vista y paciencia de la iglesia.

La iglesia Católica y Luterana alemanas pidieron perdón. Las iglesias luteranas en todo el mundo (ILEP y otras) pidieron perdón junto con el Vaticano. Pero eso nunca será suficiente. Y por la razón que esto nunca será suficiente es que se conmemora esta fecha todos los años. Juntándose la comunidad judía, luterana y católica, para hacer juntos y juntas un mea culpa. Y renovar el sempiterno voto de impedir que esta tragedia se vuelva a cometer. Porque, si lo olvidamos, puede que los mismos odios, resentimientos y rencillas que guardaba toda una nación, haga que un discurso fundamentalista y discriminador nos lleve nuevamente a las fauces del abismo del odio y el horror. Precisamente porque el odio no se ha erradicado, es que las condiciones para que se repita esta tragedia siempre estarán presentes. Los resentimientos nacionales, el odio incomprensible hacia toda una cultura, hacia todo un grupo de gente, los discursos nacionalistas a ultranza, los fundamentalismos ideológicos, sobre todo los fundamentalismos basados en la religión, los intereses económicos egoístas y mezquinos, la eterna búsqueda de un chivo expiatorio para evitar tomar la responsabilidad de los éxitos y/o fracasos personales, regionales, culturales o nacionales, todos estos son ingredientes para un gran plato satánico de guerra, odio, violencia y muerte.

Las iglesias cristianas tenemos tanto que agradecer al pueblo judío, porque gracias a ellos, nosotros tenemos un mesías, gracias a ellos, nosotros tenemos un Dios cercano. Somos hijos del padre Abraham, por la fe. Sus errores nos han enseñado y nos enseñan siempre; Incluso ahora. Sus profetas les han hablado a ellos, y nos siguen hablando a nosotros ahora. Precisamente uno de los mensajes que nos hablan, trata de tolerancia, de aceptación de lo distinto, de la superación de la violencia, de la transformación de los conflictos, de la búsqueda de un bien común (pero común a todos y a todas equitativamente y con justicia) y sobretodo, nos habla de la necesidad imperante de trabajar juntos y juntas en la construcción de una cultura de paz, donde estos valores sean vividos por todos y todas. Valores que son comunes al pueblo judío, que son enseñados en las parroquias católicas de todo el mundo, que son predicadas en las iglesias protestantes en todo el mundo, no solo para que una masacre no vuelva a ocurrir, sino para logar ser verdaderas y verdaderos SERES HUMANOS.

video