jueves, 26 de septiembre de 2013

Parábola ecuménica del "Buen Protestante"

Estaba Franciscus hablando con la gente sobre el compromiso con el Reino de Dios y la lucha contra la pobreza, cuando de entre la multitud, un hombre religiosamente ataviado y completamente pulcro se le dirige para hacerle la siguiente pregunta:

-¿Y quién es mi prójimo?-

Entonces Franciscus le contó a Juan Luis, la siguiente historia:

- Un turista aventurero estaba regresando de Macchu Picchu al Cusco, cuando derrepente una banda de ladrones lo intercepta, le roba todo lo que tenía, y lo abandona al lado del camino, medio muerto y medio desnudo. Por ese mismo camino pasaba un obispo, desde su movilidad particular observó al hombre que estaba tendido al lado del camino, y advirtiendo del peligro le ordenó a su chofer acelerar el paso. Al cabo de un rato, un bus que contenía una delegación de misioneros, también pasó por ese lugar. Pero tampoco se detuvo, sino que dando un pequeño giro, siguió de largo. Posteriormente un joven indio, protestante y gay, pasó por el mismo camino. Al ver al hombre que estaba golpeado y mal herido, fue movido a misericordia, le dió un tratamiento de emergencia, lo montó a su bicicleta y lo llevó al centro de salud más cercano.
En la posta médica, sabiendo que no contaban con todo lo necesario, habiendo pagado por los vendajes y la medicina, le indicó al enfermero de turno que anotara todo lo que gastara en la recuperación del paciente, porque el a su regreso se lo pagaría.

Pues bien, ¿Cuál de estos tres te parece que  fue el prójimo del hombre asaltado por los bandidos?
El cardenal le contestó: - El que tuvo compasión de él. -

Franciscus le dijo: PUES VE Y HAZ TÚ LO MISMO.


Anubis

domingo, 28 de julio de 2013

¿CUÁNDO FUE QUE 28 DEJÓ DE CELEBRARSE COMO SE DEBE?

Respuesta a la publicidad cervecera que pregunta por el espíritu de “peruanidad”

En primer lugar, me sorprende que sea una empresa cervecera la “nueva responsable de generar una conciencia de integración nacional” relacionada con fiestas patrias. En años anteriores fueron los bancos, esta vez es la cerveza. Algún día será Prom Perú.
Contestando a las preguntas sobre identificación del peruano común con sus “deberes patrios” en fechas que se supone deberían inspirar patriotismo, como izar la bandera nacional, saludarse por 28 de Julio a las 00 horas como si de un “año nuevo” se tratara, y demás gestos.


Yo nací en el año 85, de modo que desde que nací he estado viviendo en un contexto de violencia política (guerra interna fratricida) en mi país. Los 20 años de conflicto armado interno fueron la versión nacional de la guerra fría en la que estaba sumido el mundo. La respuesta del gobierno fue responder a fuego con fuego, y con eso nos quemamos todos. Incluidos los que no estaban no querían jugar con fuego. ¿Quizá por eso no me interesa el nacionalismo?

Las organizaciones terroristas causaron muchas muertes, pero no solo ellos mataron inocentes. Una de las manifestaciones del TERRORISMO DE ESTADO fue la masacre en Calqui, donde 6 hermanas y hermanos presbiterianos fueron asesinados por efectivos de la Marina de Guerra del Perú. En medio del culto, ellos (los marinos) ingresaron, llamaron a seis personas, se las llevaron a la parte posterior del templo, y mientras le pedían a la congregación que canten con más fuerza, estos cobardes acribillaron a mis 6 hermanos y hermanas presbiterianas. ¿Quizá por eso no me interesa el nacionalismo?

Es por las acciones de ese Estado Terrorista y de un gobierno que encubre al denominado “comandante camión” y demás operativos militares en contra de población civil, como las muertes que las Asambleas de Dios del Perú lloran, también en la sierra sur,  por esas razones un servidor no se siente particularmente “patriota” ni mucho menos “nacionalista”.

Desde que tengo memoria, el congreso ha vivido en un desprestigio promovido por los peores exponentes de la política peruana. Una sarta de oportunistas con sobrenombres tales como: “comeoro”, “comepollo”, “robacable”, que gestan serviles leyes, vergonzosas REPARTIJAS y demás perlas a quienes se les considera “PADRES DE LA PATRIA”. Con padres como esos, cualquiera preferiría ser huérfano.

La situación de pobreza e inequidad social en donde las empresas extranjeras tienen todos los beneficios posibles de un sistema que pregona que existe para el pueblo, pero que presenta al público nacional todas las trabas posibles para la conformación de una empresa. ¿Será por esta situación de pobreza que conlleva a todos a un stress, que la gente de a pie le importa poco o nada colocar la bandera nacional en sus casas?

La riqueza acumulada no compartida y ésta garantizada por un gobierno centralista excluyente y racista. La discriminación que experimentó el interior del país por parte de un Estado paternalista que con discursos hermosos les arrebata los votos a los ciudadanos, pero con corrupción les robaba oportunidades a los y las peruanas de interior del país. ¿Quizá por tener un Estado concebido para mirar hacia afuera y darle la espalda a la población nacional, es que no siento especial estas fechas patrias?

Debo tener algo malo dentro de mí, porque no valoro con afán nacionalista los símbolos patrios, a los que la gente normal rinde homenaje con veneración devocional (nótese el sarcasmo de la afirmación). Pero me resulta difícil tragarme el cuento de la “soberanía nacional” teniendo el 80% de la selva peruana concesionada a mineras, petroleras y madereras transnacionales. Me parece un chiste hablar de “peruanidad” mientras los medios de comunicación, el sistema comercial de las principales ciudades del país y el sistema económico nacional direccionan sus ojos a las decisiones del Tio Sam en gringolandya. Me parece síntoma de enfermedad y alienación hablar de peruanidad, hablar español, manejar inglés, amar el francés e ignorar el quechua. ¿Quizá por eso no me emociono cuando llega 28 de Julio?

Nunca me explicaron porque debía utilizar una escarapela, nunca me explicaron que significaba la escarapela, cuando nación y porque empezamos a usarla. Nunca me explicaron porque debía colocar la mano en el pecho, en el colegio solo me obligaban a hacerlo. Nunca brindé por 28 de julio, nunca me emocionó que me obliguen a desfilar por fiestas patrias. Jamás entendí el sentido de los desfiles ¿Por qué disfrazarnos como cachacos? ¿Para seguir obedeciendo órdenes sin pensar, sino solo o.b.e.d.e.c.i.e.n.d.o.? ¿Será por eso que no me emociona celebrar 28 de julio?

Finalmente, una razón histórica más antigua que las anteriores ¿Qué SE HAN CREIDO ESTOS CRIOLLOS, hijos de extranjeros nacidos en el Perú, para imponer sus símbolos locales con pretensiones nacionales? No señor, no soy ni nacionalista, ni separatista, simplemente reconozco que nunca los símbolos patrios han sido realmente símbolos de identidad NACIONAL. Son símbolos de una élite citadina limeña que ha querido ampliar por todo el territorio nacional sus símbolos en un proyecto que pretendió ganar por puesta de mano y “walkover”, pero que aún no termina de compartir por todas las poblaciones que conforman el suelo al que llamamos Perú.

Es necesario hacer memoria que el Perú es la gente nacida y que habita su territorio, NO SOLO SUS RECURSOS NATURALES.

Anubis

miércoles, 8 de mayo de 2013

Hasta pronto, Don JDC


Se fue el congresista Javier Diez Canseco. Adiós congresista, hola DON JAVIER DIEZ CANSECO (JDC).
La sra. Naranjo ha venido repitiendo una y otra vez lo que yo llamo, la oración de los ateos. Que murió una persona, pero nace una leyenda. Esto, en lenguaje evangélico se entiende con las palabras de Jesús “es necesario que muera la semilla, para que ésta dé fruto…”.

De este gran hombre se podría decir mucho, y estoy seguro que se dirá. De este hombre de quien los jóvenes, y en especial la juventud evangélica, tiene mucho que aprender, sobre todo por su consecuencia, por la firmeza de sus ideas, por su compromiso con los más desprotegidos, tal como lo habría hecho el Señor Jesús, con PASIÓN y con VEHEMENCIA.
Pero muy aparte de la memoria de Don JDC, y de parafrasear su vida, sus luchas y su compromiso, comparándola con la vida, lucha y compromiso del Maestro Jesús de Nazareth, me gustaría hacer dos observaciones de índole político, pero como siempre, desde un enfoque evangélico.


La Despedida.-
Fue impactante ver con mis propios ojos, la inmensa cantidad de gente que amaba a Don JDC, y lo demostró dándole un “último adiós”. Como evangélico, no encontré ningún sentido en ver el cadáver de un señor, por más respetado que este hubiese sido en vida. Pero si le encontré sentido a hacer sentir a su familia el respeto y en cierta manera, afecto, que un servidor le ha tenido en vida. En el velorio pude ver muchos arreglos florales, tanto de prominentes personas de gobierno, como de humildes y militantes organizaciones sociales de base (OSB). No pude ver ningún arreglo floral de la comunidad evangélica. Ojalá hayan ofrecido uno en algún momento, y que se me haya pasado de vista. Pude oír muchos buenos comentarios. Era evidente que muchas personas le amaban. Mientras oía la historia de cómo abandonó la casa de su padre y junto con él, un futuro seguro y próspero, para involucrarse con un ideal en favor de los pobres, no pude evitar hacer la comparación con el Señor Jesús. Aunque esto, a muchos les incomode. Pero lo siguiente, a quien incomodó fue a mí.

Me causó profunda tristeza el contexto en el que partió el congresista. Si hubiese fallecido, en el retiro, o jubilado, se le habría recordado ¡ciertamente! Pero no se habría lamentado su partida con el agravante del mal comportamiento, y de la traición de sus compañeros congresistas. Si hubiesen sido únicamente los congresistas de la oposición, un servidor se habría unido al coro de quienes critican a los opositores de toda la vida, pero de quienes se espera que con razón o sin esta, siempre estén dando la contra. Pero me afecta, que haya sido la presidencia de la comisión de ética, la que haya dado la estocada final.

El hecho que muchos declaran injusto, ha sido la sanción impuesta a Don JDC en el congreso de la República, debido a un presunto acto de corrupción en donde el proponía un proyecto de ley en el que se beneficiaba uno de sus familiares.


El Argumento.-
Luego de un acalorado debate que se prolongó hasta altas horas de la noche, un servidor pudo seguir los argumentos, discursos demagógicos y predicaciones absurdas sobre moral de parte de algunos fujimoristas. Fuera de la defensa fiera que diera el congresista JDC, lo que me sorprendió más (luego pasé a decepción completa) fue la “magna” presentación del congresista y pastor, Arq. Humberto Lay; quien en tono pastoral dio razón de la sanción desde la comisión de ética del congreso que él preside, usando uno de esos tonos de orador en los que parece que todo lo que se diga es verdad con “v” mayúscula, revelación casi divina, dogma de fe, palabra incorruptible, etc. Tengo que confesar que oí más a un predicador que a un político. Eso lo puedo entender, pero la lógica usada no.
El “juicio” de la comisión de ética fue que los padres de la patria están “llamados” a mantener estándares éticos máximos. Dijo que de otras personas se esperan mínimos éticos, pero que de congresistas, lo que se espera es llegar a máximos éticos. Como la conducta del congresista Diez Canseco no calzaba con los máximos éticos del santo congresista Lay, ni de su comisión de ética, entonces JDC debía ser sancionado.
Debo confesar que esperaba una argumentación más filosófica, propia de la rama de la filosofía que correspondía para la situación, como es la ÉTICA. Existen escritos tanto del lado católico como del lado protestante, en donde se abordan ampliamente temas éticos vinculados con la política. Yo esperaba que el congresista evangélico hiciera gala de este campo del saber y nos represente bien. Pues de una manera u otra, el Arq. Lay está representando no sólo a un sector de peruanos, sino al sector evangélico. Cada vez que los periodistas le hacen preguntas con el prefijo “pastor”, la respuesta ya está afectando, anticipadamente, al total de la población evangélica, puesto que nuestra imagen se verá hundida o revalorada por la población nacional no evangélica. Para mal o para bien, ésta es una realidad comunicacional que no podemos evitar, y ocurre cada vez que el congresista abre la boca y responde ante el calificativo de “pastor”.
Desde el inicio, habló muy bien, su léxico es irremediablemente evangélico: “somos llamados”. Su oratoria no es el problema, sino su argumentación (lo más importante no es sólo cómo se dice, sino finalmente “lo qué se dice”). En su argumentación el ps. Lay habla de máximos éticos y mínimos éticos. Eso no es propio de los discursos de los domingos en las iglesias evangélicas. Por lo que demuestra un mínimo de conocimiento en materia de moral y ética; lo que es bueno. Lo malo es que lo utiliza incorrectamente.

Adela Cortina en su libro “La Ética de la Sociedad Civil”, tiene un capítulo 3 muy interesante llamado: “La fórmula mágica del pluralismo moral” dentro, en el acápite 4 (pag. 50) se habla de “Éticas de mínimos y éticas de máximos”. Resumiendo, ella explica que la ética es algo que depende de cada uno. Todos y todas tenemos una ética propia, pero que para vivir en armonía con todas nuestras distintas subjetividades y con diversos códigos morales y normas éticas, es necesario presentar mínimos. Por ejemplo, saludar es algo que todos debemos hacer, es una cuestión de cortesía. Si uno ingresa a un salón y es recibido educadamente por una persona, que a uno le cae mal, por más desagradable que pueda resultar, “lo mínimo que se tiene que hacer, es SALUDAR”. Los mínimos éticos son cosas que estamos todos obligados a hacer para vivir civilizadamente en sociedad.                 Por otro lado, los máximos éticos son ideales buscados por las religiones y filosofías morales. Por ejemplo “el ayuno”. Ayunar es bueno, no solo como ejercicio espiritual, sino también como disciplina física que limpia el cuerpo. Una persona puede ayunar tantas veces como pueda, tantas veces como lo decida. Se puede decir de una persona que ejercita esta disciplina espiritual que es una persona piadosa, y hasta serviría como ejemplo a otros que nunca han ayunado en su vida. Pero si esto se convierte en una especie de obsesión, en donde la persona piadosa obliga a otras personas a ayunar con el/ella, entonces se está trasgrediendo el derecho del otro, de la otra. Eso es sancionable. Uno puede hacer todas las cosas buenas que desee, pero no puede obligar o coactar a otras personas a hacer eso mismo, siendo que no es realmente necesario. No forma parte de los mínimos éticos, por lo tanto es optativo, depende de la libertad de decisión de la otra persona. En todo caso, un bien que es hecho por obligación y no por voluntad propia, pierde su valor de “bueno”, y la persona pierde el calificativo de “piadoso/a”. La persona del ejemplo, si obliga a otro/otra (un niño o niña, persona con problemas gástricos, adulto/a mayor) a someterse a su norma moral, está atentando contra sus derechos, se trata de un asunto de justicia, y eso es trasgredir los mínimos aceptables (cosa que suele pasar en el ámbito religioso, se llama ABUSO DE AUTORIDAD).
Todo eso estaría dentro de máximos éticos que no tienen por qué ser cuestionados, ni mucho menos sancionados.

El congresista Lay, al pretender imponer una sanción a una acción que no clasificaría como falta, a menos que se suba la valla del estándar moral, lo que está haciendo es juzgar según su propia ética, es decir, su ética personal, o la de su comunidad, o su grupo religioso. Pero no está en el ámbito de los mínimos éticos. El ps. Lay está juzgando al congresista Diez Canseco con sus criterios personales, sus valores morales personales o religiosos, y eso se convierte en una injusticia. Eso es un abuso de poder. Es un error académico, una confusión de términos, de conceptos, que conllevaron a un juicio injusto.
A pesar de que el congresista Lay preside la comisión, no es la única persona. Puede que los demás miembros de dicha comisión, y sobre todo en el momento de la elección en el pleno del congreso, hayan respondido a una consigna política (lo más probable es que así haya sido), esto no resta la responsabilidad al congresista Lay, quien en su argumentación de máximos y mínimos éticos, demostró conocer del tema, y exprofeso elevó innecesariamente la valla del mínimo moral a un estándar a que él le pareció. Eso es un criterio religioso “somos llamados (los congresistas) a ser mejores que otros” es lo que dijo en otras palabras. Eso es lo escandaloso. De los demás miembros de la comisión de ética, no puedo hablar. Pero es seguro que llegaron a ver la leguleya del argumento, lo utilizaron a sabiendas de su irregularidad, en contra del congresista JDC.

No sé si eso es condenable jurídicamente. En todo caso ¿Quién sancionaría éticamente al presidente de la comisión de ética por un fallo ético errado? No lo sé. Lo único que sé, es que se ha atentado contra la lógica del Estado Laico.


Las Consecuencias.-
Lo que me queda claro, como estudiante de formación en la fe, desde las clases de filosofía y ética, es que el criterio utilizado para sancionar al congresista Javier Diez Canseco, ha sido errado, por decir lo menos. La actitud ante la respuesta (fundada) de JDC fue abusiva y prepotente. Eso traerá consecuencias. La veracidad del congresista Lay, será cuestionada. Junto con él, la de todos los evangélicos que están participando igualmente en política. Este mal precedente traerá cola, y será juzgado por el pueblo que entienda que se ha cometido un atropello contra un hombre justo. Es curioso que este atropello se dé, al igual que en el caso de Jesús, por parte de un líder religioso, político, moral y espiritual de la época.

La derecha ha levantado ante el pueblo a un nuevo mártir de la injusticia y el abuso de los poderosos. Todos los acusados serán llamados al juicio popular, que se da en las ánforas. Y si la memoria nuevamente falla, será la historia quien emitirá su juicio. Y el juicio de la historia es terrible.

La izquierda ha ganado un símbolo que debe saber aprovechar, en el mejor de los sentidos. “Un reino dividido contra sí mismo, no puede prosperar”. Quiera Dios, que no se generen animadversiones contra la población evangélica. Tales anticuerpos serían plenamente justificados, pero injustos, sobre todo para los evangélicos progresistas (que los hay). La Iglesia Evangélica, que sólo tiene la bandera política del Reino de Dios, y que se manifiesta en hombres y mujeres, sean de derecha o de izquierda, no merece ser castigada con animadversiones hacia tal o cual partido político. Los y las evangélicas, al igual que todo ciudadano, tienen derecho a la libertad de creencia, del mismo modo como la libre afiliación política y partidaria. Quiera Dios que las buenas relaciones con los partidos no se resquebrajen. Aquellos ateos positivistas que hace algunas décadas se burlaban de los evangélicos, porque creíamos en un Dios invisible, ahora nos respetan, y hasta nos consideran aliados en la lucha contra la pobreza, contra las injusticias, contra la inequidad. Tal como lo hacía Don JDC, quien en más de una oportunidad de aproximó a las comunidades evangélicas, en paz, con una sonrisa y con la mano extendida. Fue en ese contexto en el que un servidor y varios jóvenes evangélicos, pudimos conocerle y oír otra clase de hacer política en el Perú. Más desde la gente y las Organizaciones Sociales de Base, en los asentamientos humanos y los arenales, que desde púlpitos, butacas o curules congresales con asientos de cuero y aire acondicionado.

De Don JDC se puede decir, que murió como los árboles. Murió de pie, y como los guerreros, en pie de lucha, dándole frente a la injusticia, tal como lo habría hecho toda su vida, peleando la Buena Batalla.
Hasta pronto Don Javier Diez Canseco, el Dios que hace llover sobre justos e injustos te tendrá un lugar preparado, así como lo tiene para con todos aquellos que se esfuerzan por la expansión de su Reino de Justicia y de Paz.

Termino diciendo, que yo también soy ateo del dios del cual los ateos son ateos.

Anubis

lunes, 25 de marzo de 2013

Evangélicos y la Revocatoria de Lima

El proceso de revocatoria de la alcaldesa de la ciudad de Lima, la Sra. Susana Villarán ha traído consigo una estela destructiva para la comunidad evangélica.
El resultado de las elecciones ha sido que la alcaldesa permanecía en el cargo, pero buena parte de los concejales de su partido, Fuerza Social, han salido de su cargo. La consecuencia de la campaña por la revocatoria ha repercutido en muertos y heridos en el mundo evangélico. Pues se ha incurrido en profundizar las divisiones que se tienen entre los evangélicos.

Desunión 1.-
Por un lado, un grupo de rostros nuevos para el ámbito mediático evangélico. Los que promovieron el “SI” y lo quisieron presentar como la voz del pueblo evangélico, fueron posteriormente criticados, pero no por la comunidad evangélica en primer lugar, sino que los medios de comunicación se encargaron de buscar a los líderes de la comunidad evangélica en el Perú y cuestionarles si realmente el ps. Linares les representaba o tenía alguna vocería oficial. Ante esto, en su momento dio respuesta el secretario ejecutivo del CONEP el hno. Víctor Arroyo, negando todo contacto con el ps. Linares; reconociendo que lo llaman pastor, desconociendo su denominación y nombramiento de pastor, y negando todo vínculo del CONEP con el citado pastor. Posteriormente, ese mismo medio de comunicación le increpara al ps. Linares las palabras del CONEP, y el ps. Linares renegará y restará importancia a las declaraciones del CONEP, ante el asombro del periodista que en su tono de voz se puede reconocer que no puede creer tal nivel de independencia y desinterés por la organización que ha representado y representa a tantas denominaciones evangélicas frente al Estado. Esa fue la primera muestra de infraternidad y desinterés por el respeto de las instituciones evangélicas validadas (con tanto esfuerzo) por nosotros y nosotras (el pueblo evangélico).

Desunión 2.-
La segunda muestra de desunión, pero que fuera resultado de una respuesta política ante la exigencia de una voz disidente a la del evangélico Linares, si es que la hubiera. Y si la hubo. Un grupo de cristianos evangélicos, alejados de la representación de los grupos de los que forman parte, pero que continúan siendo representativos, se unió para la formación de un colectivo llamado “Evangélicos por Lima”. Este grupo de evangélicos llevó adelante una suerte de “vocería evangélica por el NO”. En una conferencia de prensa, en la oficina de campaña del “NO”, estos evangélicos procedentes de distintas denominaciones, de distintas generaciones, de distintas organizaciones paraeclesiásticas se unieron a las voces del NO, pero desde una lógica y una argumentación evangélicas y sobretodo: ciudadanas. Más de doscientos pastores y líderes evangélicos se suscribieron a las razones de estos “Evangélicos por Lima”. Acto seguido estarán las redes sociales para combatir ideológicamente con seguidores evangélicos por el SI.
Los evangélicos que estaban de acuerdo con la campaña del NO, esgrimían argumentos de tolerancia hacia la gestión de la alcaldesa Villarán (Aclaro que no fue de aceptación total, se reconocieron los errores, pero se desmerecía la necesidad de revocarla por esas razones) y sobretodo argumentos en favor de la democracia y la sostenibilidad. Mientras tanto, los evangélicos de acuerdo por el SI, levantaban la voz de indignación por la llamada “agenda gay” que tenía la alcaldesa y que “escondía”. La tildaron de inmoral y que ella quería promover la homosexualidad y el liberalismo en la ciudad de Lima. Como argumentación para ello (y fue el principal motivo de revocatoria, sino el único real, por parte de esta población evangélica) alegaban la participación de la alcaldesa en la “marcha del orgullo gay” y en la mal llamada “ordenanza gay”.
El problema que algunos evangélicos encontramos en esta argumentación es, principalmente, que está basada en percepciones equivocadas y prejuicios. Sin mencionar que el argumento principal de los revocadores, el de “incompetencia” es un argumento subjetivo, y que con muchas más faltas se le permitió a las alcaldías anteriores mantenerse en la silla municipal, y que las revocatorias en el interior del país son un negocio para los revocadores, etc… quitando esas percepciones de lado, es preocupante que la comunidad evangélica ingrese a las arenas políticas de la participación ciudadana con discursos de odio y discriminación como el del ps. Rodolfo Gonzales.

Las marchas del SI.-
El Movimiento Misionero Mundial ha sido quizá el instrumento político de movilización en las calles más importante de la campaña del SI. Incluso en un audio, se le escucha a Marco Tulio (el revocador) con el ps. Linares (el revocador evangélico) comentar que si lo deseaba podría sacar a los pastores a protestar en las calles, eso gracias a las redes de pastores. Y eso se hizo en más de una ocasión. En principio se convocó a una gran marcha para contrarrestar la llamada “ordenanza gay”, la misma que explicaremos más adelante. La concentración fue multitudinaria, aunque no cumplieron con las expectativas masivas que tuvieron inicialmente los convocantes (Julio Rosas, Pronapfam y Ciprofam). Posteriormente convocarían a otra marcha, esta vez en contra de la alcaldesa y en favor de la campaña del SI. Pero fueron mediáticamente opacados por la conferencia de prensa de “Evangélicos por Lima”. En la misma marcha convocada bajo el título de “Marcha por la Familia” participó el colectivo de derechos humanos y defensores de la población homosexual en Lima, el MHOL = Movimiento Homosexual de Lima. De ellos hablaremos más adelante, pero en este momento quería destacar que fueron valientes al participar de una marcha en la que estaba más que seguro que serían abucheados y hasta posiblemente violentados. Ellos y ellas participaron con la consigna de demostrar que existen “otros tipos de familia” distintas a la familia nuclear, monogámica y monoparental. Finalmente fueron solo apartados de la marcha por agentes de la seguridad municipal (no es necesario hacer hincapié en que esa medida atentaba contra el derecho a la protesta, sobretodo porque está demostrado que el MHOL no es una organización violentista, sino que promueve los derechos civiles de un tipo de población específica). Por otro lado, a un servidor le pareció que los miembros del MMM fueron utilizados políticamente, pues se ofreció marchar en favor de la “Familia”, para eso fueron convocados y convocadas todas las iglesias evangélicas, pero finalmente el congresista y pastor evangélico Julio Rosas, encabezó la presentación de una carta dirigida a la alcaldesa Susana Villarán, convirtiendo así la “marcha por la familia” en un evento político partidario de “Evangélicos por el SI”. En otras palabras, se quiere convocar a las masas evangélicas para una cosa, pero se termina haciendo otra cosa. Finalmente esa marcha no solo fue opacada por la conferencia de prensa que diera “Evangélicos por Lima” el día anterior, sino que los medios relevaron más la participación del MHOL, y como remate, los expertos evangélicos en eclesiología mostraron que en realidad esa marcha había sido un fracaso en cuanto a la convocatoria puesto que no participó toda la población evangélica, sino únicamente los miembros del MMM. Por lo que en realidad, no fueron convocantes.



La ordenanza gay.-
Un servidor tuvo la oportunidad de conversar con miembros de la municipalidad y regidores con respecto a la famosa “ordenanza gay” lo que pude constatar fue lo siguiente:
La mal llamada ordenanza gay, no tenía como propósito favorecer exclusivamente a la población LGTB (Lesbianas, Gay, Transexuales y Bisexuales) sino pronunciarse en contra de todo tipo de discriminación. Esto incluía a los homosexuales.
El MHOL presenta un observatorio en el que da muestras de cientos de casos de homosexuales maltratados, violentados, golpeados y hasta asesinados por la única y exclusiva razón de ser gay. A muchos puede no causarles ningún remordimiento, ni ninguna preocupación, porque están “viviendo la consecuencia de su pecado”, la paga del pecado es muerte, y por lo tanto, se justifica el que mueran asesinados por ser homosexuales. Pero esta postura evangélica que data de la edad media, y es tan poco protestante, no respeta para nada la vida de los homosexuales que es SAGRADA, y esta población es tan digna como la población evangélica.
Al respecto, tuve la oportunidad de entrevistar al congresista y pastor Humberto Lai, en dicha entrevista le pregunté entre otras cosas, por la denominada “ordenanza Gay”, él evidentemente se mostró contrario a esta. Pero cuando le pregunté si estaría de acuerdo en evitar que las poblaciones gay dejen de ser maltratadas, discriminadas y que se elimine todo tipo de violencia hacia ellos y ellas, él estuvo de acuerdo y hasta manifestó que suscribiría un pronunciamiento de este tipo.
Regresando a la conversación con los miembros del Consejo Municipal, una reflexión que surgió del diálogo fue, cuan prejuiciada está la población evangélica para con el tema gay. No importa cuán maltratados sean, no importará si no tienen acceso a trabajos formales por su condición de homosexual (sobre todo para los travestis) no importa si son golpeados en las calles por grupos violentistas, no importa si el serenazgo municipal o las fuerzas del orden son los primeros en proferir insultos contra ellos y ellas. Nada de eso, su sufrimiento, el de sus familias y su condición y dignidad como seres humanos, nada de eso importa si primero no se arrepienten. Ese es un problema de discriminación al interior de las iglesias evangélicas. En esto no vivimos el evangelio del amor plenamente. Otra conclusión de dicha conversación fue que esta ordenanza gay, que en realidad era una ORDENANZA EN CONTRA DE TODO TIPO DE DISCRIMINACIÓN, le faltaba incluir a los evangélicos, pues de alguna manera si se quiere explicitar a las poblaciones discriminadas, de alguna manera (hoy menos que ayer, felizmente) somos los evangélicos, aun, una población que recibe discriminación de alguna manera, por diversas razones, no necesariamente sexuales, pero si por motivos de convicción. De ese modo, la ordenanza ya no sería gay, sino una “ordenanza evangélica”.

CONCLUSIONES:
Finalmente, la revocatoria puede haber concluido en la visita a las urnas del pasado domingo 17 de marzo. Pero las heridas al interior de la iglesia evangélica deben ser sanadas. Una de estas heridas fue el furtivo ataque de algunos grupos de hermanos evangélicos hacia el CONEP. Otra herida fue la provocada por BETEL radio y televisión, pues su líder, el pastor Rodolfo Gonzales insta constantemente a que los evangélicos tengamos un discurso de odio en contra de las poblaciones homosexuales, cuando el discurso y la práctica de los evangélicos hacia el mundo y hacia todos los que piensen distinto a nosotros y nosotras, debe ser una actitud de amor y aceptación hacia la persona humana, como digna creación de Dios, la condición pecaminosa del ser humano (condición compartida por todos y todas) no le resta a uno, la condición de persona DIGNA. En este escenario plural, interdenominacional en el que aceptamos la multiforme gracia de Dios, reconocemos la existencia de hermanos y hermanas en Cristo, que son tan creyentes cristianos como las demás iglesias evangélicas, pero que además son homosexuales. Estas iglesias las hay en Perú, como en muchas otras partes del mundo. Estos hermanos en Cristo fueron victimizados por panfletos que atentaban contra su dignidad, no solo como personas, sino que además atentaban contra la UNIDAD EN CRISTO de la que los evangélicos nos enorgullecemos. No somos una iglesia dividida, somos una iglesia que acepta la diversidad de dogmas, pero en este tema en particular, nos falta reflexionar mucho.
Esa quizá haya sido la herida más profunda que ha trascendido al proceso de revocatoria. La comunidad evangélica debe repensar el tema gay. El MHOL se abrió a recibir a un grupo de evangélicos que dimos testimonio de nuestra fe en el Señor Jesucristo, y de como Él cambió nuestras vidas, les compartimos quienes somos, que hacemos y la manera como entendemos el evangelio. Del mismo modo un grupo de jóvenes evangélicos recibimos una capacitación de parte del MHOL de como ellos y ellas entienden “diversidad”, de cómo piensan ellos y ellas, y la problemática de la población LGTB (y de qué significa ser LGTBI). No solo fue muy instructivo y pudimos tumbar algunos prejuicios, digo algunos porque quienes participamos ya habíamos tumbado varios prejuicios antes de pisar las instalaciones del MHOL, pero no solo pudimos conocer más sobre las clasificaciones desde las ciencias sociales del fenómeno LGTBI, sino desde las ciencias médicas, y lo que más nos llamó poderosamente la atención, fue la escalofriante estadística de homosexuales muertos, mujeres lesbianas violadas por quienes eran sus amigos de toda la vida, la impunidad con la que son tratadas estas denuncias por la policía, la vergüenza a la que es sometida innecesariamente la familia, incluso aquellas familias que aceptan las decisiones de sus hijos cuando “salieron del closet” o dicho de una mejor manera, reconocieron o aceptaron la inclinación homosexual en la que vivían por mucho tiempo. Esto sin mencionar los atentados en las calles que los dirigentes del MHOL han recibido, pintas de amenazas en sus casas, como ocurría en tiempos de la violencia política en el país, entre otras muestras de desprecio de una población a la que no solo le cuesta entender lo diferente, porque no tenemos arraigada una cultura democrática y mucho menos una cultura de paz, todo lo resolvemos votando, sacando, matando o excomulgando al diferente, sino que RECHAZA (lo que sí es preocupante) al distinto, al diferente; esto incluye a muchas minorías, incluso las MINORÍAS RELIGIOSAS (grupo poblacional en el que estamos, y esto debería llevarnos a una especial reflexión).

Necesitamos sanar heridas, y reflexionar como comunidad evangélica sobre lo sucedido, porque esto va a traer cola. Lo peor que puede ocurrir, es que como ha ocurrido en otros países, la comunidad evangélica se divida radicalmente, incluso las mismas denominaciones se dividan, como ha ocurrido en Estados Unidos en la iglesia Luterana y la iglesia Anglicana. Ahora existen dos iglesias anglicanas y luteranas en Estados Unidos y Canadá. NO PERMITAMOS QUE ESTO OCURRA EN PERÚ. La iglesia no tiene porqué sufrir más divisiones, pero tampoco podemos dejar de reflexionar, ni mucho menos de REFORMARNOS.

Anubis

sábado, 19 de enero de 2013

Culto de Acción de Gracias por el aniversario de Lima


El día jueves 17 de enero (como se está haciendo costumbre), la comunidad evangélica se congregó para celebrar el aniversario de Lima en el histórico templo de la IEP (Iglesia Evangélica Peruana), templo Maranatha.
El culto contó con la presencia de la máxima autoridad de la ciudad de Lima, la alcaldesa Susana Villarán. Además de otros regidores y funcionarios municipales, este servicio contó igualmente con la presencia de autoridades del ámbito evangélico como el presidente del Concilio Nacional Evangélico del Perú (CONEP), Rev. Darío López y el presidente de la Unión Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas en el Perú (UNICEP), Ps. Manuel Gutierrez. Junto con la presencia y apoyo de la feligresía de la diversidad de iglesias evangélicas, participaron también de la liturgia el actual Jefe del INPE (Instituto Nacional Penitenciario), lic. José Luis Pérez Guadalupe, la lic. Nancy Tolentino Gamarra, directora del INABIF, y algunos congresistas.



 La oración estuvo a cargo del ps. Manuel Gutierrez, de UNICEP, mientras que la predicación estuvo a cargo del rev. Darío López, del CONEP. La predica inició subrayándose la exelente oportunidad que se tenía para entregar un pliego de reclamos, sin embargo la prédica giró para señalar la importancia de dar testimonio de vida y de nuestro ser evangélico a travez de la práctica de nuestra CIUDADANÍA. El ps. Pentecostal hizo gala entre humor e ironía de su conocimiento de la situación de las iglesias y municipios, y de sus actitudes ante las ausencias, faltas y necesidades en el gobierno municipal y regional de Lima. Culminó con una exhortación a que los cristianos evangélicos ejerzamos nuestra ciudadanía y planteemos soluciones a las problemáticas que enfrentamos desde nuestras comunidades, y a hacer causa común con los distintos niveles de gobierno para aportar, tal como lo hemos venido haciendo desde el inicio de las misiones protestantes en el Perú.
Luego de ello, se procedió a la entrega de 3 reconocimientos a 3 instituciones por parte de la Alcaldía de Lima. La Dra. Susana Villarán reconoció al histórico colegio San Andrés, y con ello indirectamente a la Iglesia Presbiteriana y su par, el histórico colegio María Alvarado, y con ellos a la Iglesia Metodista. Además se le brindó el mismo reconocimiento a la Misión cristiana Camino de Vida.
Se culminó la ceremonia con palabras de la autoridad municipal, la sra. Susana Villarán, quien reconoció el aporte de la comunidad evangélica a la ciudadanía, y comentó unas simpáticas palabras que cito: “No hay cerro en donde no haya iglesia evangélica”. Hizo eco de las palabras del ps. Darío en la alusión a los programas sociales, comedores populares, apoyo a los más necesitados que las iglesias evangélicas han hecho con y sin ayuda del gobierno, ella no solo lo reconoció sino que agradeció esta labor. Se identificó con el pueblo evangélico desde su espiritualidad católica ecuménica de Teología de la Liberación y terminó su discurso con sus ya conocidos cierres de discurso: “Lima no puede parar”.


Anubis