sábado, 5 de abril de 2014

El MINJUSddhh y el diálogo interconfesional

Lima, viernes 4 de abril.- Se desarrolló en el auditorio del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, un conversatorio propiciado entre el MINJUS y la "Alianza Interconfesional". Hablaré de esta última organización, más adelante. Al Minjus ya lo conocemos, es el Ministerio de Justicia, que recientemente añadió a su título de ministerio, el de "Derechos Humanos" también, osea "DDHH". Es jurisdicción de este ministerio, a través de la Dirección General de Justicia y Culto, y sus respectivas direcciones: 1) Dirección de Asuntos Interconfesionales / y 2) Dirección de Asuntos Católicos. La primera dirección es la que atiende directamente a las confesiones no católicas, es decir a las iglesias evangélicas, musulmanes, hinduistas, budistas, bahá'ís, judíos, adventistas, mormones, etc. En esta ocasión convocaron con motivo de un seminario titulado "Libertad Religiosa y Diálogo Interconfesional", para lo que se invitó a abordar el tema al ps. Donald Smith (conocido nuestro) y al Dr. José Antonio Calvi Del Risco (conocido también, pero por motivos no tan felices). Abrió el seminario la Dra Frezia Villavicencio (directora general de Justicia y Cultos) quien nos dio la bienvenida, participó también la Dra. María esperanza Adrianzén, quien recordó el marco normativo sobre libertad religiosa en el Perú, y cerró el ps. Luis Acero, quien es de la Alianza Cristiana y Misionera, pero a pesar de que refería participar de manera personal y no en calidad de pastor, el nombre de su denominación le antecedió tanto en la presentación, como en su nombre en los programas que se entregaron (luego hablaré incipientemente de el).

Los dos expositores, uno evangélico y el otro católico reflejaros sus posiciones, ideas e impresiones respecto del reto del diálogo interreligioso. Al final del conversatorio una representante de la comunidad bahá'í les criticaría (con justa razón) por la inconsecuencia de hablar de diálogo interreligioso, y no invitar a ninguna persona no cristiana al podio.


Donald Smith

Al ps. Donald Smith se le reconoce desde hace muchos años como un pastor presbiteriano, relacionado con el colegio San Andrés y rector (desde hace muchos años también, casi desde que tengo memoria) del SEL (Seminario Evangélico de Lima). No está vinculado con espacios ecuménicos, ni lo ha procurado, aunque si en cuanto a relaciones interdenominacionales (es imprescindible si administra un seminario que pretende ser representativo de toda la comunidad evangélica). Como no ha estado asociado a espacios ecuménicos, tampoco se le ha relacionado, ni se ha relacionado con espacios interreligiosos. Por eso me sorprendió mucho que de pronto brinde conferencias en el Ministerio de Justicia sobre diálogo interreligioso. Me parece que lo demostró en su exposición en donde fue en sobremanera genérico. Quizá lo más importante que dijo (a criterio de un servidor) fue: 3 principios para el diálogo interreligioso, el análisis FODA que hizo del liderazgo evangélico y el tema de los valores que aportamos.

Los 3 principios fueron: 1)Ontológico.- El reconocer que Dios existe. 2) Epistemológico.-Conocer quien es ese Dios. 3) Axiológico.- La Biblia como fuente única. Luego de eso evidentemente tenía que promocionar al seminario del cual es rector y al que la nueva ley de libertad religiosa beneficiaba otorgándole un nivel universitario.

José Antonio Calvi

El ají de la reunión lo trajo el Dr. José Antonio Calvi. Al que relaciono con un incidente ocurrido hace algunos años en ese mismo auditorio, en el que alegaba que los musulmanes se tiraban al piso de buenas a primeras. Evidentemente lo expresaba acompañándolo con sorna y cierto desdén. El no había reparado en que la secretaria de la Asociación Islámica del Perú (una mujer) tendría el coraje de tomar el micro y refutar públicamente al dr. al sentirse burlada en un espacio que debiera ser de inclusión y no discriminación. Luego el se disculpó, pero el incidente me mostró un retrato del abogado de la Conferencia Episcopal Peruana. Curiosamente en esta ocasión, el mencionó una serie de recomendaciones que no esperaba, y que me sorprendieron positivamente.

El dr. Calvi pidió que 1) se aperturen más espacios de diálogo interreligioso. 2) Mencionó que el actual marco jurídico permite la suscripción de acuerdos y convenios entre organizaciones religiosas y el Estado peruano. 3) Mencionó la importancia del reconocimiento entre las y de las organizaciones religiosas.

Lo que no dijo fue, cuales son las iniciativas católicas para promover el diálogo interreligioso en el Perú. COn esto habría logrado dar la clase teórica, acompañada de los ejemplos prácticos. Pero solo quedó en la teoría, al igual que el dr. Smith.


Quien sí dio un ejemplo práctico, aunque con poca teoría, fue el ps. Luis Acero, quien fue presentado como pastor de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera, pero el se presentó a si mismo como parte de la "Alianza Interconfesional". Cuando me acerqué para preguntar de que se trataba este nuevo nombre que mis oidos recién conocían, me explicaron que era un colectivo que se estaba formando. Que el pastor participaba a título personal, no en representación de la IACYM (aunque lo presentaban como IACYM) y que realizarían otros más conversatorios similares. Confirmé el dato de parte del mismo pastor, que el es "Embajador para la Paz", título que la Federación para la Paz Universal confiere a las personas que considera a bien otorgar ese título. Se lo entregó a la esposa de un congresista y ahora ese congresista les organiza foros en las instalaciones del congreso. Pero fuera de sospecharlo, por la presencia del representante de la Iglesia de la Unificación (considerada secta en el Perú, y rechazada en la inscripción de organizaciones confesionales [dato entregado por el ps. Acero]) me resultaba extraña y hasta sospechosa la ausencia del CONEP y de UNICEP en este seminario. Cuando pregunté a que se debía esta ausencia, se me informó que ambos recibieron invitaciones, y estaban al tanto del evento. Otro gran ausente fueron los clérigos católicos. No asistió un solo sacerdote católico. Los católicos que asistieron fueron todos laicos y/o amigos del ps. Acero.


Varias preguntas quedaron en mi tintero. Como si la Alianza Cristiana y Misionera, que no participa de diálogos ecuménicos ni mucho menos interreligiosos, abala estas iniciativas de un pastor de su denominación. Me resulta extraño que se organicen conversatorios con una organización que está emergiendo en el escenario de diálogo interconfesional, y no con otras que tienen muchos años desempeñando esa labor de diálogo y acercamiento entre personas de disntintas confesiones de fe. Finalmente, hubo alguna intensionalidad en las ausencias del CONEP y UNICEP, o fue solo coincidencia que las dos organizaciones que representan a la colectividad de iglesias evangélicas, no asistiera a este seminario, organizado en buena parte por un conocido, el MINJUS y dos ajenos al tema: el pastor de la Alianza: Acero y su "Alianza Interconfesional" & la Federación para la Paz Universal, que es la ONG del Rev. Sun Myung Moon.

Espero despejar dudas, en alguna entrevista, en algún momento, con el ps. Acero.
Anubis

lunes, 24 de febrero de 2014

EL AUTOBUS PERDIDO

PARTICIPACIÓN
Todos en un mismo carro.

¿Qué es participación?

“Ser parte de” podría ser mi respuesta inicial. Pero mi mejor ejemplo de lo que significa participación para mi, lo obtuve de un autobús perdido. Todos sabemos que en el Perú, o por lo menos en Lima, el transporte público tiene rutas definidas y aunque nos quejamos de que los conductores hacen lo que les da la gana, más o menos se ciñen a una ruta preestablecida. Algunas veces se escapan de la ruta para cortar camino, entonces son detenidos por la policía de tránsito, que les multa. Otras veces salen de la ruta por motivos de accidente, o por orden de algún patrullero (policía). En estas ocasiones, incluso es la propia policía que corta el paso de las avenidas principales y los microbus están obligados a tomar rutas alternativas. Pero como están acostumbrados a tomar la misma ruta siempre, no conocen las calles aledañas. Es entonces cuando los pasajeros toman el control y le indican (no en todos los casos) la mejor ruta a seguir al conductor. Este es mi momento favorito en un colectivo.

Este es el momento en el que se rompe la inercia, es el momento en que la gente que se encontraba inerte observando por la ventana de pronto se interesan por lo que está ocurriendo y comparten sus pareceres con los vecinos pasajeros que tenían al costado, pero al cual no le dirigían la palabra. Los jóvenes están conectados a sus aparatos, sean sus teléfonos celulares, o reproductores de música, conectados al mundo pero desconectados de su entorno. Es en este momento en que dejan todos de estar cada uno por su lado, y se tornan todos de un solo sentir. El conductor aunque tiene el timón, no comanda, sino que atiende a las observaciones de los pasajeros que hace un momento se encontraban en silencio. Es el momento de “perdida de la ruta” cuando todos de alguna manera participan, los viejos son escuchados, su experiencia es tenida en cuenta y valorada pues ellos conocen esas calles como la palma de sus arrugadas manos, y los jóvenes también son escuchados, pues ellos son los actualizados con las novedades de calles bloqueadas o rotas, o rutas alternativas a las que tienen acceso por las nuevas tecnologías de la información (como los GPS). Una de las razones por las que esto me llama la atención poderosamente, es porque la gente normalmente asume que el conductor sabe lo que hace, sabe por dónde va, y sabe qué hacer si surge algún problema (principalmente los pasajeros ingenuos o despistados, los astutos desconfían de todo y siempre tienen un plan B), pero es en este momento en que el conductor deja de tener una posición “privilegiada” y se conecta con los pasajeros para ser EL PRIMERO ENTRE IGUALES.

Así es como yo considero la política, en especial la política ciudadana no-partidaria, que es a fin de cuentas EL EJERCICIO DE LA CIUDADANÍA. Sea cualquiera el nivel de poder o influencia que se tenga, el entendimiento de política que se tenga, basta con opinar para ya estar participando; basta opinar para ya estar realizando una actividad política insipiente.

De la misma manera la iglesia. Un pastor o un sacerdote es (así yo lo pienso) un “PRIMO INTER PARES”, PRIMERO ENTRE IGUALES, como en el ejemplo del autobús perdido, el conductor tiene el timón en sus manos, pero no hace lo que se le pega en gana. Es consiente que debe llegar a un destino, que está en una posición de servicio a sus pasajeros y que si toma malas decisiones, todos pagarán las consecuencias. De la misma manera un ministro de Dios que sirve en la Iglesia. No es un dictador, es un conductor que acepta las sugerencias, las propuestas, que escucha las exigencias, que debe reconocer cuando se equivocó, cuando metió la pata y debe rectificarse, que debe tolerar las críticas si estas están bien fundadas, y que debe saber recibir loas y palmas cuando acierta y todo el mundo lo felicita por ser un buen conductor.

A veces pensamos que las autoridades políticas o las autoridades eclesiásticas “tienen las cosas bajo control” y debemos confiar en ellos. El voto de confianza es más común hacia los líderes religiosos que hacia los líderes políticos, pero tácitamente confiamos ciegamente en ellos al no participar de los procesos de toma de decisión, al igual que creer de buenas a primeras todo lo que pase por los medios de comunicación. SOMOS MUY CRÉDULOS.

Creer está bien. Pero creer es casi tan importante como NO-CREER. Juan Calvino decía: “El poder corrompe, pero el poder absoluto corrompe absolutamente”. No se trata de desconfiar permanentemente en las autoridades, sino en ser ciudadanos responsables y fiscalizar las acciones que realizan nuestras autoridades. Solo así se pueden estrechar los lazos de fraternidad y de confianza. Solo así, estando todos enfocados en la meta, podemos hacer que el auto perdido encuentre una buena ruta y todos y todas seamos beneficiados por ello.

Lamentablemente el deficiente sistema escolar en el Perú, debilitado en parte por la dictadura de los años 90´s aportó a tener una mediocre formación ciudadana, de modo que los jóvenes debemos aprender CIUDADANÍA EN EL CAMINO. De ese modo, cuando nos toque tomar el volante, no estaremos solos ni caeremos en las dictaduras que nos antecedieron, sino que todos y todas, de alguna manera estaremos comandando el timón, porque seremos pasajeros participativos, y no silenciosos cómplices de malas decisiones.

No hay que dejar a nuestras autoridades solas durante 5 años, no son tan capaces como parecen, también tienen falencias que les podemos ayudar a mejorar. Tampoco son tan incapaces como pensamos, pues en ocasiones demuestran una excesiva capacidad para hacer negocios debajo de la mesa y enriquecerse a costa de la población. Ejercer nuestra ciudadanía implica también, el decirle a los congresistas o al señor presidente, que tan idiota es, o que tan estúpidas son las decisiones que está tomando; si no lo hacemos, entonces estamos siendo irresponsables con uno de los más grandes dones que Dios nos dió: EL CEREBRO.

Anubis

jueves, 26 de septiembre de 2013

Parábola ecuménica del "Buen Protestante"

Estaba Franciscus hablando con la gente sobre el compromiso con el Reino de Dios y la lucha contra la pobreza, cuando de entre la multitud, un hombre religiosamente ataviado y completamente pulcro se le dirige para hacerle la siguiente pregunta:

-¿Y quién es mi prójimo?-

Entonces Franciscus le contó a Juan Luis, la siguiente historia:

- Un turista aventurero estaba regresando de Macchu Picchu al Cusco, cuando derrepente una banda de ladrones lo intercepta, le roba todo lo que tenía, y lo abandona al lado del camino, medio muerto y medio desnudo. Por ese mismo camino pasaba un obispo, desde su movilidad particular observó al hombre que estaba tendido al lado del camino, y advirtiendo del peligro le ordenó a su chofer acelerar el paso. Al cabo de un rato, un bus que contenía una delegación de misioneros, también pasó por ese lugar. Pero tampoco se detuvo, sino que dando un pequeño giro, siguió de largo. Posteriormente un joven indio, protestante y gay, pasó por el mismo camino. Al ver al hombre que estaba golpeado y mal herido, fue movido a misericordia, le dió un tratamiento de emergencia, lo montó a su bicicleta y lo llevó al centro de salud más cercano.
En la posta médica, sabiendo que no contaban con todo lo necesario, habiendo pagado por los vendajes y la medicina, le indicó al enfermero de turno que anotara todo lo que gastara en la recuperación del paciente, porque el a su regreso se lo pagaría.

Pues bien, ¿Cuál de estos tres te parece que  fue el prójimo del hombre asaltado por los bandidos?
El cardenal le contestó: - El que tuvo compasión de él. -

Franciscus le dijo: PUES VE Y HAZ TÚ LO MISMO.


Anubis

domingo, 28 de julio de 2013

¿CUÁNDO FUE QUE 28 DEJÓ DE CELEBRARSE COMO SE DEBE?

Respuesta a la publicidad cervecera que pregunta por el espíritu de “peruanidad”

En primer lugar, me sorprende que sea una empresa cervecera la “nueva responsable de generar una conciencia de integración nacional” relacionada con fiestas patrias. En años anteriores fueron los bancos, esta vez es la cerveza. Algún día será Prom Perú.
Contestando a las preguntas sobre identificación del peruano común con sus “deberes patrios” en fechas que se supone deberían inspirar patriotismo, como izar la bandera nacional, saludarse por 28 de Julio a las 00 horas como si de un “año nuevo” se tratara, y demás gestos.


Yo nací en el año 85, de modo que desde que nací he estado viviendo en un contexto de violencia política (guerra interna fratricida) en mi país. Los 20 años de conflicto armado interno fueron la versión nacional de la guerra fría en la que estaba sumido el mundo. La respuesta del gobierno fue responder a fuego con fuego, y con eso nos quemamos todos. Incluidos los que no estaban no querían jugar con fuego. ¿Quizá por eso no me interesa el nacionalismo?

Las organizaciones terroristas causaron muchas muertes, pero no solo ellos mataron inocentes. Una de las manifestaciones del TERRORISMO DE ESTADO fue la masacre en Calqui, donde 6 hermanas y hermanos presbiterianos fueron asesinados por efectivos de la Marina de Guerra del Perú. En medio del culto, ellos (los marinos) ingresaron, llamaron a seis personas, se las llevaron a la parte posterior del templo, y mientras le pedían a la congregación que canten con más fuerza, estos cobardes acribillaron a mis 6 hermanos y hermanas presbiterianas. ¿Quizá por eso no me interesa el nacionalismo?

Es por las acciones de ese Estado Terrorista y de un gobierno que encubre al denominado “comandante camión” y demás operativos militares en contra de población civil, como las muertes que las Asambleas de Dios del Perú lloran, también en la sierra sur,  por esas razones un servidor no se siente particularmente “patriota” ni mucho menos “nacionalista”.

Desde que tengo memoria, el congreso ha vivido en un desprestigio promovido por los peores exponentes de la política peruana. Una sarta de oportunistas con sobrenombres tales como: “comeoro”, “comepollo”, “robacable”, que gestan serviles leyes, vergonzosas REPARTIJAS y demás perlas a quienes se les considera “PADRES DE LA PATRIA”. Con padres como esos, cualquiera preferiría ser huérfano.

La situación de pobreza e inequidad social en donde las empresas extranjeras tienen todos los beneficios posibles de un sistema que pregona que existe para el pueblo, pero que presenta al público nacional todas las trabas posibles para la conformación de una empresa. ¿Será por esta situación de pobreza que conlleva a todos a un stress, que la gente de a pie le importa poco o nada colocar la bandera nacional en sus casas?

La riqueza acumulada no compartida y ésta garantizada por un gobierno centralista excluyente y racista. La discriminación que experimentó el interior del país por parte de un Estado paternalista que con discursos hermosos les arrebata los votos a los ciudadanos, pero con corrupción les robaba oportunidades a los y las peruanas de interior del país. ¿Quizá por tener un Estado concebido para mirar hacia afuera y darle la espalda a la población nacional, es que no siento especial estas fechas patrias?

Debo tener algo malo dentro de mí, porque no valoro con afán nacionalista los símbolos patrios, a los que la gente normal rinde homenaje con veneración devocional (nótese el sarcasmo de la afirmación). Pero me resulta difícil tragarme el cuento de la “soberanía nacional” teniendo el 80% de la selva peruana concesionada a mineras, petroleras y madereras transnacionales. Me parece un chiste hablar de “peruanidad” mientras los medios de comunicación, el sistema comercial de las principales ciudades del país y el sistema económico nacional direccionan sus ojos a las decisiones del Tio Sam en gringolandya. Me parece síntoma de enfermedad y alienación hablar de peruanidad, hablar español, manejar inglés, amar el francés e ignorar el quechua. ¿Quizá por eso no me emociono cuando llega 28 de Julio?

Nunca me explicaron porque debía utilizar una escarapela, nunca me explicaron que significaba la escarapela, cuando nación y porque empezamos a usarla. Nunca me explicaron porque debía colocar la mano en el pecho, en el colegio solo me obligaban a hacerlo. Nunca brindé por 28 de julio, nunca me emocionó que me obliguen a desfilar por fiestas patrias. Jamás entendí el sentido de los desfiles ¿Por qué disfrazarnos como cachacos? ¿Para seguir obedeciendo órdenes sin pensar, sino solo o.b.e.d.e.c.i.e.n.d.o.? ¿Será por eso que no me emociona celebrar 28 de julio?

Finalmente, una razón histórica más antigua que las anteriores ¿Qué SE HAN CREIDO ESTOS CRIOLLOS, hijos de extranjeros nacidos en el Perú, para imponer sus símbolos locales con pretensiones nacionales? No señor, no soy ni nacionalista, ni separatista, simplemente reconozco que nunca los símbolos patrios han sido realmente símbolos de identidad NACIONAL. Son símbolos de una élite citadina limeña que ha querido ampliar por todo el territorio nacional sus símbolos en un proyecto que pretendió ganar por puesta de mano y “walkover”, pero que aún no termina de compartir por todas las poblaciones que conforman el suelo al que llamamos Perú.

Es necesario hacer memoria que el Perú es la gente nacida y que habita su territorio, NO SOLO SUS RECURSOS NATURALES.

Anubis

miércoles, 8 de mayo de 2013

Hasta pronto, Don JDC


Se fue el congresista Javier Diez Canseco. Adiós congresista, hola DON JAVIER DIEZ CANSECO (JDC).
La sra. Naranjo ha venido repitiendo una y otra vez lo que yo llamo, la oración de los ateos. Que murió una persona, pero nace una leyenda. Esto, en lenguaje evangélico se entiende con las palabras de Jesús “es necesario que muera la semilla, para que ésta dé fruto…”.

De este gran hombre se podría decir mucho, y estoy seguro que se dirá. De este hombre de quien los jóvenes, y en especial la juventud evangélica, tiene mucho que aprender, sobre todo por su consecuencia, por la firmeza de sus ideas, por su compromiso con los más desprotegidos, tal como lo habría hecho el Señor Jesús, con PASIÓN y con VEHEMENCIA.
Pero muy aparte de la memoria de Don JDC, y de parafrasear su vida, sus luchas y su compromiso, comparándola con la vida, lucha y compromiso del Maestro Jesús de Nazareth, me gustaría hacer dos observaciones de índole político, pero como siempre, desde un enfoque evangélico.


La Despedida.-
Fue impactante ver con mis propios ojos, la inmensa cantidad de gente que amaba a Don JDC, y lo demostró dándole un “último adiós”. Como evangélico, no encontré ningún sentido en ver el cadáver de un señor, por más respetado que este hubiese sido en vida. Pero si le encontré sentido a hacer sentir a su familia el respeto y en cierta manera, afecto, que un servidor le ha tenido en vida. En el velorio pude ver muchos arreglos florales, tanto de prominentes personas de gobierno, como de humildes y militantes organizaciones sociales de base (OSB). No pude ver ningún arreglo floral de la comunidad evangélica. Ojalá hayan ofrecido uno en algún momento, y que se me haya pasado de vista. Pude oír muchos buenos comentarios. Era evidente que muchas personas le amaban. Mientras oía la historia de cómo abandonó la casa de su padre y junto con él, un futuro seguro y próspero, para involucrarse con un ideal en favor de los pobres, no pude evitar hacer la comparación con el Señor Jesús. Aunque esto, a muchos les incomode. Pero lo siguiente, a quien incomodó fue a mí.

Me causó profunda tristeza el contexto en el que partió el congresista. Si hubiese fallecido, en el retiro, o jubilado, se le habría recordado ¡ciertamente! Pero no se habría lamentado su partida con el agravante del mal comportamiento, y de la traición de sus compañeros congresistas. Si hubiesen sido únicamente los congresistas de la oposición, un servidor se habría unido al coro de quienes critican a los opositores de toda la vida, pero de quienes se espera que con razón o sin esta, siempre estén dando la contra. Pero me afecta, que haya sido la presidencia de la comisión de ética, la que haya dado la estocada final.

El hecho que muchos declaran injusto, ha sido la sanción impuesta a Don JDC en el congreso de la República, debido a un presunto acto de corrupción en donde el proponía un proyecto de ley en el que se beneficiaba uno de sus familiares.


El Argumento.-
Luego de un acalorado debate que se prolongó hasta altas horas de la noche, un servidor pudo seguir los argumentos, discursos demagógicos y predicaciones absurdas sobre moral de parte de algunos fujimoristas. Fuera de la defensa fiera que diera el congresista JDC, lo que me sorprendió más (luego pasé a decepción completa) fue la “magna” presentación del congresista y pastor, Arq. Humberto Lay; quien en tono pastoral dio razón de la sanción desde la comisión de ética del congreso que él preside, usando uno de esos tonos de orador en los que parece que todo lo que se diga es verdad con “v” mayúscula, revelación casi divina, dogma de fe, palabra incorruptible, etc. Tengo que confesar que oí más a un predicador que a un político. Eso lo puedo entender, pero la lógica usada no.
El “juicio” de la comisión de ética fue que los padres de la patria están “llamados” a mantener estándares éticos máximos. Dijo que de otras personas se esperan mínimos éticos, pero que de congresistas, lo que se espera es llegar a máximos éticos. Como la conducta del congresista Diez Canseco no calzaba con los máximos éticos del santo congresista Lay, ni de su comisión de ética, entonces JDC debía ser sancionado.
Debo confesar que esperaba una argumentación más filosófica, propia de la rama de la filosofía que correspondía para la situación, como es la ÉTICA. Existen escritos tanto del lado católico como del lado protestante, en donde se abordan ampliamente temas éticos vinculados con la política. Yo esperaba que el congresista evangélico hiciera gala de este campo del saber y nos represente bien. Pues de una manera u otra, el Arq. Lay está representando no sólo a un sector de peruanos, sino al sector evangélico. Cada vez que los periodistas le hacen preguntas con el prefijo “pastor”, la respuesta ya está afectando, anticipadamente, al total de la población evangélica, puesto que nuestra imagen se verá hundida o revalorada por la población nacional no evangélica. Para mal o para bien, ésta es una realidad comunicacional que no podemos evitar, y ocurre cada vez que el congresista abre la boca y responde ante el calificativo de “pastor”.
Desde el inicio, habló muy bien, su léxico es irremediablemente evangélico: “somos llamados”. Su oratoria no es el problema, sino su argumentación (lo más importante no es sólo cómo se dice, sino finalmente “lo qué se dice”). En su argumentación el ps. Lay habla de máximos éticos y mínimos éticos. Eso no es propio de los discursos de los domingos en las iglesias evangélicas. Por lo que demuestra un mínimo de conocimiento en materia de moral y ética; lo que es bueno. Lo malo es que lo utiliza incorrectamente.

Adela Cortina en su libro “La Ética de la Sociedad Civil”, tiene un capítulo 3 muy interesante llamado: “La fórmula mágica del pluralismo moral” dentro, en el acápite 4 (pag. 50) se habla de “Éticas de mínimos y éticas de máximos”. Resumiendo, ella explica que la ética es algo que depende de cada uno. Todos y todas tenemos una ética propia, pero que para vivir en armonía con todas nuestras distintas subjetividades y con diversos códigos morales y normas éticas, es necesario presentar mínimos. Por ejemplo, saludar es algo que todos debemos hacer, es una cuestión de cortesía. Si uno ingresa a un salón y es recibido educadamente por una persona, que a uno le cae mal, por más desagradable que pueda resultar, “lo mínimo que se tiene que hacer, es SALUDAR”. Los mínimos éticos son cosas que estamos todos obligados a hacer para vivir civilizadamente en sociedad.                 Por otro lado, los máximos éticos son ideales buscados por las religiones y filosofías morales. Por ejemplo “el ayuno”. Ayunar es bueno, no solo como ejercicio espiritual, sino también como disciplina física que limpia el cuerpo. Una persona puede ayunar tantas veces como pueda, tantas veces como lo decida. Se puede decir de una persona que ejercita esta disciplina espiritual que es una persona piadosa, y hasta serviría como ejemplo a otros que nunca han ayunado en su vida. Pero si esto se convierte en una especie de obsesión, en donde la persona piadosa obliga a otras personas a ayunar con el/ella, entonces se está trasgrediendo el derecho del otro, de la otra. Eso es sancionable. Uno puede hacer todas las cosas buenas que desee, pero no puede obligar o coactar a otras personas a hacer eso mismo, siendo que no es realmente necesario. No forma parte de los mínimos éticos, por lo tanto es optativo, depende de la libertad de decisión de la otra persona. En todo caso, un bien que es hecho por obligación y no por voluntad propia, pierde su valor de “bueno”, y la persona pierde el calificativo de “piadoso/a”. La persona del ejemplo, si obliga a otro/otra (un niño o niña, persona con problemas gástricos, adulto/a mayor) a someterse a su norma moral, está atentando contra sus derechos, se trata de un asunto de justicia, y eso es trasgredir los mínimos aceptables (cosa que suele pasar en el ámbito religioso, se llama ABUSO DE AUTORIDAD).
Todo eso estaría dentro de máximos éticos que no tienen por qué ser cuestionados, ni mucho menos sancionados.

El congresista Lay, al pretender imponer una sanción a una acción que no clasificaría como falta, a menos que se suba la valla del estándar moral, lo que está haciendo es juzgar según su propia ética, es decir, su ética personal, o la de su comunidad, o su grupo religioso. Pero no está en el ámbito de los mínimos éticos. El ps. Lay está juzgando al congresista Diez Canseco con sus criterios personales, sus valores morales personales o religiosos, y eso se convierte en una injusticia. Eso es un abuso de poder. Es un error académico, una confusión de términos, de conceptos, que conllevaron a un juicio injusto.
A pesar de que el congresista Lay preside la comisión, no es la única persona. Puede que los demás miembros de dicha comisión, y sobre todo en el momento de la elección en el pleno del congreso, hayan respondido a una consigna política (lo más probable es que así haya sido), esto no resta la responsabilidad al congresista Lay, quien en su argumentación de máximos y mínimos éticos, demostró conocer del tema, y exprofeso elevó innecesariamente la valla del mínimo moral a un estándar a que él le pareció. Eso es un criterio religioso “somos llamados (los congresistas) a ser mejores que otros” es lo que dijo en otras palabras. Eso es lo escandaloso. De los demás miembros de la comisión de ética, no puedo hablar. Pero es seguro que llegaron a ver la leguleya del argumento, lo utilizaron a sabiendas de su irregularidad, en contra del congresista JDC.

No sé si eso es condenable jurídicamente. En todo caso ¿Quién sancionaría éticamente al presidente de la comisión de ética por un fallo ético errado? No lo sé. Lo único que sé, es que se ha atentado contra la lógica del Estado Laico.


Las Consecuencias.-
Lo que me queda claro, como estudiante de formación en la fe, desde las clases de filosofía y ética, es que el criterio utilizado para sancionar al congresista Javier Diez Canseco, ha sido errado, por decir lo menos. La actitud ante la respuesta (fundada) de JDC fue abusiva y prepotente. Eso traerá consecuencias. La veracidad del congresista Lay, será cuestionada. Junto con él, la de todos los evangélicos que están participando igualmente en política. Este mal precedente traerá cola, y será juzgado por el pueblo que entienda que se ha cometido un atropello contra un hombre justo. Es curioso que este atropello se dé, al igual que en el caso de Jesús, por parte de un líder religioso, político, moral y espiritual de la época.

La derecha ha levantado ante el pueblo a un nuevo mártir de la injusticia y el abuso de los poderosos. Todos los acusados serán llamados al juicio popular, que se da en las ánforas. Y si la memoria nuevamente falla, será la historia quien emitirá su juicio. Y el juicio de la historia es terrible.

La izquierda ha ganado un símbolo que debe saber aprovechar, en el mejor de los sentidos. “Un reino dividido contra sí mismo, no puede prosperar”. Quiera Dios, que no se generen animadversiones contra la población evangélica. Tales anticuerpos serían plenamente justificados, pero injustos, sobre todo para los evangélicos progresistas (que los hay). La Iglesia Evangélica, que sólo tiene la bandera política del Reino de Dios, y que se manifiesta en hombres y mujeres, sean de derecha o de izquierda, no merece ser castigada con animadversiones hacia tal o cual partido político. Los y las evangélicas, al igual que todo ciudadano, tienen derecho a la libertad de creencia, del mismo modo como la libre afiliación política y partidaria. Quiera Dios que las buenas relaciones con los partidos no se resquebrajen. Aquellos ateos positivistas que hace algunas décadas se burlaban de los evangélicos, porque creíamos en un Dios invisible, ahora nos respetan, y hasta nos consideran aliados en la lucha contra la pobreza, contra las injusticias, contra la inequidad. Tal como lo hacía Don JDC, quien en más de una oportunidad de aproximó a las comunidades evangélicas, en paz, con una sonrisa y con la mano extendida. Fue en ese contexto en el que un servidor y varios jóvenes evangélicos, pudimos conocerle y oír otra clase de hacer política en el Perú. Más desde la gente y las Organizaciones Sociales de Base, en los asentamientos humanos y los arenales, que desde púlpitos, butacas o curules congresales con asientos de cuero y aire acondicionado.

De Don JDC se puede decir, que murió como los árboles. Murió de pie, y como los guerreros, en pie de lucha, dándole frente a la injusticia, tal como lo habría hecho toda su vida, peleando la Buena Batalla.
Hasta pronto Don Javier Diez Canseco, el Dios que hace llover sobre justos e injustos te tendrá un lugar preparado, así como lo tiene para con todos aquellos que se esfuerzan por la expansión de su Reino de Justicia y de Paz.

Termino diciendo, que yo también soy ateo del dios del cual los ateos son ateos.

Anubis