viernes, 14 de septiembre de 2012


Ser rico y de derechas (I)

Escrito por: Coral Herrera Gómez
Llevo dos semanas sin parar de pensar en la gente de derechas. Creo que me encantaría poder hacer otra tesis doctoral para poder entender mejor a esta clase de gente. Ahora mismo solo tengo a mano estereotipos sobre aquellos a los que denominamos “conservadores” en su versión más light, y “fascistas” en su versión ultra. Así que si algún rico de derechas me lee, tiene todo el derecho a contradecirme y a mostrarme la diversidad y complejidad de este sector tan reducido de la población, pero tan poderoso.

Y es que a pesar de que existen ricos de izquierdas y pobres de derechas, los que más me alucinan son los ricos de derechas. Es cierto que no conozco a mucha gente adinerada de derechas, pero los que he conocido me fascinan por su doble moral. Tienen una forma de entender el mundo muy curiosa. Es una mezcla entre ignorancia, prejuicios, cinismo, hipocresía, y un poderío a la hora de relacionarse con su entorno que me deja anodada.
De los ricos me sorprende su capacidad para no ver lo que no quieren ver, y para crear paraísos hechos a su medida, sin contacto con las mayorías. Piensan con una lógica aplastante según la cual para ellos todo está bien, la gente está donde tiene que estar (unos arriba y otros abajo), y cuantos menos cambios haya mejor. Se agarran a las estructuras de desigualdad que ellos mismos han creado, se refugian en sus leyes, se sienten seguros bajo la moral de la religión a la que pertenecen. Les parece que este sistema desigual e injusto es el sistema ideal, les gustan las jerarquías porque ellos están en las cúspides.
A pesar de que en casi todos los países del mundo gozan de grandes privilegios,  se encierran en burbujas de ricos para no ver la realidad exterior, que les resulta amenazante e insegura. En lugar de pedir más escuelas, esta gente pide más policías.
Y es que a menudo tienen miedo de perderlo todo, se enrabietan como los niños cuando son obligados a compartir sus juguetes. Pese a que los ricos de derechas son los que más roban porque están en las élites del poder político y económico, nos hacen creer que el enemigo está entre nosotros, y creen que el peor crimen que existe es asaltar sus casas de ricos o robar sus carros de ricos.
Esta mentalidad de ricos de derechas es ciertamente sorprendente. Creen que los pobres son maleducados y primitivos, pero cuando se les abre accidentalmente un micrófono, se expresan como barriobajeros insultando a la prole, a la muchedumbre, al populacho (que se jodan, habría que matarlos), o se insultan entre ellos (es un hijoputa, es un cabrón).
Las señoras ricas de derechas, por ejemplo, hablan de sus empleadas domésticas como si fueran esclavas a su servicio. Me sorprende el desprecio con el que hablan de las criadas muy sumisas, pero también de las que tienen iniciativa propia, por descaradas. Les oyes hablar con sus chóferes, jardineros, mozos de mantenimiento, guardaespaldas, y tienen un tono de superioridad que echa para atrás. Son incapaces de relacionarse en el mismo plano con gente que no es rica de derechas.
Es un grupo bastante homogéneo cuya ideología, como todas las ideologías, está basada en la defensa de sus intereses de grupo, aunque nos hacen creer que es una ideología universal que cualquiera puede defender. Pienso en el caso del señor rico de derechas que está en contra del aborto. A los demás no nos afecta, ni siquiera a este señor, porque no tendrá que abortar jamás. Tampoco nos afecta que una señora rica de derechas no desee abortar;  puede tener diez hijos o los que quiera porque tiene gente que se los críe y los eduque sin apenas complicarse la vida.
El problema de la gente de derechas es que creen que los demás debemos comportarnos de acuerdo a las jerarquías y normas que ellos se inventan. Imponen al resto sus ideas, sus miedos, sus reglas y su moral a través de los aparatos de poder político, económico y religioso. De este modo, como en la moral del señor rico está escrito que una mujer no es dueña de su cuerpo, la Iglesia Católica apoya esta idea y convierte en pecado el placer, el Estado limita los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, y la economía se encarga de que solo las ricas puedan hacerlo pagando costosas clínicas privadas.
Se me ocurren millones de ejemplos más para explicar cómo la gente rica de derechas es perjudicial para la salud y para la vida de los demás. Ellos y ellas piensan que no todos los seres humanos son iguales. Un 10% del planeta tiene suerte (de nacer en familias acomodadas), y un 90% no la tiene. La cosa es que la gran mayoría de los habitantes de la Tierra es pobre, y la pobreza está mal vista por las clases altas de derechas, que piensan que los pobres son una especie de retrasados mentales, maleducados, sucios, vagos, delincuentes que actúan siempre guiados por sus bajas pasiones.
Por eso no tienen ningún dilema ético o moral cuando, para seguir enriqueciéndose, se dedican a producir armas. Porque es un gran negocio, aunque sirvan para que la gente pobre se mate entre sí. Las guerras son necesarias para estimular la (su)economía, aunque lejos de donde viven ellos.
Los ricos de derechas ven todo como un negocio. Instalan petroleras, minas, hidroeléctricas, piñeras o bananeras y no se detienen jamás a pensar en el daño que están causando a miles de personas. Contaminan el agua que beben ellos y los animales que cazan o que crían, ese agua contamina sus alimentos, esos alimentos causan terribles enfermedades. Pero ellos piensan en el “progreso económico” y se sienten felices proclamando que “están creando puestos de trabajo”, aunque pagan salarios paupérrimos. Se creen que tienen todo el  derecho a mantener a la gente en la miseria a cambio de su tiempo de vida y de la fuerza de su trabajo. Creen que es algo “natural” el que unos hayan nacido para tener los medios de producción y otros para trabajar toda su vida para ellos. Aunque van a Dios rogando, y con el mazo dando, creen que Dios le da a cada uno lo que se merece. Y no se crean que carecen de compasión cristiana; el dolor ajeno les da pena, a veces, y por eso donan migajas de su riqueza para aplacar su conciencia. La caridad no es lo mismo que la solidaridad; prefieren pobres dependientes que gente organizándose en redes de apoyo mutuo.
Los ricos de derechas no solo desprecian a los pobres y las clases medias, sino que creen firmemente que hay que prohibirles todo cuanto se pueda para que no logren tomar el poder. Extienden este desprecio para que nos dediquemos a putearnos entre nosotros (por ejemplo, los obreros que odian a otros obreros, los migrantes). Mientras ellos acumulan riqueza, creen firmemente que se lo han ganado honradamente. En ningún momento piensan que están robando a nadie, o que su riqueza empobrece al resto.
De este modo, la gente de derechas ha apoyado monarquías, dictaduras, sistemas feudales y democracias en las que ellos dictan las reglas del juego. En estas democracias, los ricos creen en la necesidad de tener un ejército y unos cuerpos policiales que defiendan sus propiedades y repriman las protestas de la muchedumbre.  Como están acostumbrados a que todo funcione según su visión del mundo, eso de los derechos humanos les suena muy civilizado y muy bonito, pero jamás se plantean cómo hacer para que todas y todos podamos disfrutarlos.
La justicia está de su parte porque con dinero compran jueces, contratan los mejores abogados, manipulan a los testigos, y se libran de la cárcel. Pero les suele gustar que todo esté regulado y normativizado, porque son ellos los que más fácilmente pueden saltarse las normas. Es decir, los ricos de derechas pueden coger dinero de las arcas públicas cuando ejercen de cargos públicos, pero aplican todo el rigor de la justicia contra la gente que asalta sus casas, contra la gente que protesta contra la corrupción, contra la gente que asalta supermercados para donar alimentos a comedores sociales.
Los ricos de derechas suelen estar a favor de subir los impuestos porque ellos se llevan su plata a paraísos fiscales con toda la impunidad del mundo. No solo no colaboran en el desarrollo de la sociedad en la que viven, sino que además nos chupan la sangre a los demás. Usan las carreteras que pagamos de nuestro bolsillo, los aeropuertos construidos con nuestro dinero, se benefician de todos los avances sociales, pero no aportan nada a la sociedad. Ni una octava parte de sus ingresos.
No solo no aportan, sino que rompen con todos los avances sociales que frenan la pobreza. Para ellos, no solo la naturaleza o los animales son susceptibles de ser explotados; también la educación, la sanidad, la cultura, el sexo, las redes de transporte y comunicación humanas son negocios para ellos. Por eso se sienten con libertad para explotar suelos, arrasar bosques, contaminar ríos, producir energía nuclear en países con riesgo sísmico, torturar animales para su exposición o venta, desplazar a poblaciones humanas de sus territorios y comprar o liquidar a aquellos de sus líderes que luchan contra sus intereses. La Tierra, los seres vivos y los demás humanos (esos que nacieron sin suerte o son vagos de nacimiento) están ahí para que ellos se enriquezcan.
Por eso comercian  con drogas, con órganos humanos, con bebés, con mujeres y con adolescentes.
Incluso el agua es un negocio para ellos; aún no han privatizado el aire, pero ya lograrán algún día, al paso que vamos, cobrarnos por respirar.
A los ricos de derechas les molesta mucho la gente de izquierdas que lucha contra esta explotación, porque se les jode el negocio cada vez que la gente se une para reclamar lo que es suyo. Pienso en la privatización de hospitales construidos con dinero público, con nuestro dinero. Ellos tienen empresas que gestionarán esos hospitales y se quedarán con los beneficios. Es una forma de robar a la ciudadanía lo que es nuestro.
Si, la gente de derechas roba. No es solo que desvíen fondos, que reciban regalos a cambio de favores, que sustraigan con naturalidad, como si la corrupción y el delito fueran parte de este sistema. La gente de derechas es cruel y egoísta, es clasista, es racista y muchos de ellos son machistas. Algunos se desligan de la moral católica y simplemente creen en los postulados del neoliberalismo salvaje, pero todos apoyan la limitación de las libertades y los derechos de los pueblos, porque entienden que las masas son peligrosas y jamás podrían autogobernarse a sí mismas sin caer en el más absoluto de los caos. Creen que las cosas son como son, y que cualquier pobre en su situación haría lo mismo: acumular riqueza, y mantener el orden para que nada cambie.
Seguirá….

jueves, 13 de septiembre de 2012

Los jóvenes aprenden "diferentes formas de vivir la fe cristiana"


Un grupo de jóvenes participaron como delegados en la reunión del Comité Central del CMI en Creta, Grecia.
Puede parecer una tarea trivial, ayudar con los arreglos logísticos de una reunión importante. Sin embargo, para los "Stewards" del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), esta tarea significa más que simplemente ayudar.

"Sí, tenemos la oportunidad de ayudar con la documentación y los arreglos logísticos de la reunión. Sin embargo, esto se acompaña de aprender sobre las diferentes formas de vivir la fe cristiana y experimentar un ambiente multi-cultural ", dijo David Rubén Romero Mazzini, que trabaja en la Mesa Evangélica Juvenil, MEJ Perú.
A la edad de 26 años, Romero Mazzini está trabajando como STEWARD en la 60a reunión del Comité Central del CMI, que se celebra del 28 de agosto al 5 de septiembre en la Academia Ortodoxa de Creta, en Grecia.

El programa STEWARDS está diseñado para jóvenes de entre 18 y 30 años, que tienen la oportunidad de participar en eventos ecuménicos bajo los auspicios del CMI. En la reunión del Comité Central, una de las tareas de los STEWARDS es contribuir con la "marcha del espectáculo", y también entablar un diálogo e introducirse en el trabajo del Consejo.
  
"Honestamente, sabía muy poco sobre el CMI antes de venir aquí. Mi implicación en las actividades de los jóvenes se limita a mi pequeña iglesia ", dijo Judit Agota Kantor, 23. Ella viene de la Unión Bautista de Hungría, y participar en la reunión del Comité Central del CMI es su primera "exposición ecuménica internacional". 
Kantor llegó a Creta sin "expectativas reales" Además de aprender sobre el trabajo de las iglesias. Este tema es realmente de interés porque ella también es una estudiante de relaciones internacionales. Perspectivas de Iglesias sobre temas internacionales, es lo que hace a la reunión una experiencia de aprendizaje positiva para ella.

 
Dada la tradición de los programas de STEWARDS en el pasado, esta iniciativa se considera una plataforma de formación ecuménica para los jóvenes. También se dice que es una oportunidad en la que "se hacen líderes ecuménicos". Sin embargo, Nam Ki-Pyung, un estudiante de 28 años de edad, de teología de la Iglesia Metodista Coreana, tiene una comprensión diferente sobre el papel de la juventud en las iglesias.
"Los jóvenes siempre se consideran el "futuro del movimiento ecuménico". Sin embargo, me parece algo cliché. Creo que no somos el futuro, sino el presente del movimiento ecuménico ", dijo Ki-Pyung. Para él, los jóvenes de las iglesias tienen un gran potencial ahora. Si se les da una oportunidad, dice Ki-Pyung, pueden contribuir con nuevas perspectivas sobre asuntos de interés ecuménico.

En la reunión del Comité Central en Creta, más de 20 STEWARDS trabajaron en apoyo y coordinación con el STAFF del CMI. Ellos contribuyen a la vida de oración, la documentación, la logística, así como ayudar a los asistentes de la reunión de manera particular.

Sin embargo, para Jean-Nenda Nyeche, la reunión significa "ensanchamiento de horizontes". "La razón por la que aplica para el programa de STEWARDS era expresar mis puntos de vista sobre el ecumenismo. A pesar de que vinimos a ayudar en el funcionamiento de la reunión, también es una oportunidad para nosotros (y nosotras) para escuchar a los líderes ecuménicos y de iglesia", señaló Nenda-Nyeche, de 25 años, un STEWARD de la Iglesia Anglicana de San Pablo en Atenas, Grecia.

Si bien el Comité Central, decisor principal y órgano rector del CMI, continúa su última larga duración reunión antes de próxima 10 ª Asamblea del Consejo en Busan, República de Corea el próximo año, los jóvenes participantes hacer una contribución significativa a la vida de la reunión, STEWARDS.




Traducido y adaptado por: David Romero
Fuente original en Inglés: http://www.oikoumene.org/en/news/news-management/eng/a/article/1634/youth-learn-different.html

martes, 11 de septiembre de 2012

El juego del poder (I)


Cuando era niño, mis compañeros jugaban un juego de pelota llamado “camotito”. El juego consistía en lo siguiente:
Un grupo de personas, supongamos 5 personas. Una pelota de futbol (o de vóley, o de tenis o algo que se pueda patear con los pies). Todos los jugadores se pasan la pelota entre sí. Estos deben estar en círculo. Todos menos uno. Ese uno debe estar en el centro y ser el “camotito”. El juego consiste en que el “camotito” o el “camote” tiene que interceptar el balón a alguno de los jugadores que se encuentran en el círculo. Una vez hecho esto, el último jugador que tocó el balón pasa a ser el nuevo “camote”.
Siempre odié este juego. Siempre que lo jugaba o me obligaban a jugarlo yo renegaba y lo hacía de mala gana, pero terminaba jugando por presión grupal.
Yo no disfrutaba el juego para nada. Yo era el “camotito”, pero mis compañeros más hábiles con el balón se la pasaban de lo mejor. Haciendo mofas y alarde de su dominio del balón me ridiculizaban y hacían sentir inferior al resto. Pero en una ocasión, no recuerdo donde, ni recuerdo cuando, por alguna extraña razón del destino, o por una ira descontrolada de mi parte que no podía seguir soportando más la situación, logré hacerme de la pelota.
Cuando tuve la pelota en mis pies no  lo podía creer. Los demás tampoco lo podían creer. No podían creer que el eterno “camotito” haya logrado obtener el balón (a pesar de sus trampas y sus excusas). Pero lo siguiente fue más interesante. Apenas fui consciente que yo tenía el poder, patee la pelota lo más lejos que pude. Creo que la pelota llego a parar al techo del colegio. No estoy muy seguro de lo que pasó, pero si recuerdo que apenas tuve acceso al poder, me aseguré que en la medida de mis posibilidades esa situación de vergüenza y opresión no se repitiera. Utilicé el poder que genuinamente había alcanzado, para deshacerme de ese poder y que nadie más tuviera acceso a este.

Algo parecido a esto es lo que hizo el Maestro Jesús de Nazareth con los religiosos de su tiempo. Ellos tenían acceso al poder, y lo utilizaban para oprimir a la población. En la escala social de la época todos los judíos eran inferiores a cualquier ciudadano romano. Los ciudadanos romanos tenían derechos, tal como los tenemos nosotros y nosotras, tenemos derechos y deberes. Pero los judíos de la época de Jesús no gozaban de los derechos de ser ciudadanos. Quienes impartían la justicia y estaban en el poder, eran los romanos, y ellos decidían que hacían con los judíos. Por eso se tenían constantes revueltas en la zona de palestina. Las revueltas judías eran en busca de la libertad, independiencia, etc. Recordemos que por ley, si un soldado romano tomaba a cualquier transeúnte judío y le pedía que le cargase la armadura por una milla, este judío estaba obligado a obedecer. A esto hace referencia Jesús cuando dice que no llevemos solo una milla, sino la llevemos por 2.
Algunos judíos compraban privilegios, una especie de ciudadanía de segunda categoría. Estos tenían ciertos derechos y eran tratados mejor por los romanos. Pero sus compatriotas judíos les detestaban, pues sentían que habían traicionado a la patria y se habían vendido al imperio.
Jesús, siendo tratado como maestro o Rabí, gozaba de la aceptación popular. Tal es así que en más de una ocasión, los fariseos y demás personajes contrarios a Jesús (los religiosos de la época) buscaban avergonzarlo en público, pero no podían porque le temían a las multitudes que amaban a Jesús. Pero odiaban a Jesús, pues les decía en su cara sus errores. Les enfrentaba con sus propias contradicciones. Las palabras de Jesús eran muy duras para con estos señores. Sin embargo, al igual que ellos, Jesús estaba ejerciendo autoridad y poder. Pero el Maestro Jesús ejerció la autoridad de manera diferente. No se hizo llamar rey, ni jefe, ni patrón, ni nada similar a eso. Sino que les enseño a sus discípulos a ser diferentes al resto de organizaciones.

La enseñanza del Maestro Jesús fue: “mas ustedes no serán como ellos, sino que el que quiera ser el mayor, será el servidor de todos…” y así fue como puso punto final al tema del poder y las relaciones de poder entre sus discípulos, en donde la persona considerada con más honra, el más honorable, el más respetable, es aquel que sirve a los demás. Es precisamente lo opuesto del sistema religioso de la época, y podría ser exactamente lo más opuesto al sistema religioso de nuestra época.
Sin ánimo a compararme con el Maestro, Jesús hizo con el poder lo mismo que yo hice con la pelota de mis amigos en el juego de “camotito”, el oprimido se hizo del poder y destruyó la fuente del poder, que viene a ser el poder mismo (porque el poder real es invisible y abstracto). Jesús destruyó el poder y lo remplazó por el SERVICIO.
Anubis

martes, 14 de agosto de 2012

Prensa escrita: Religión en el marco de las Fiestas Patrias 2012

En el marco de noticias que aparecieron en la semana previa y posterior a las fiestas patrias en Perú, aparecieron algunas noticias que me parecieron relevantes. Casi todas de materia religiosa. Pero un par quisieron pasar desapercibidas. Una de ellas es la noticia del reinicio de actividades de la Doe Run.

 Pero no fue la única noticia que malogró los ánimos festivos. Esta fue la que hizo que me fuera a trabajar sábado y domingo, por considerar que no había nada que celebrar.
La siguiente es la noticia más feliz que he leído en los últimos 26 años (tengo 26 años). Se trata de una noticia que personalmente me da esperanza. Siempre he visto el tema como una meta, un desafío que se debe cumplir DEFINITIVAMENTE. El que personas indigentes o vagabundos no pasen las noches en las calles. Desde descubrí en el pentateuco el texto relacionado con los "lugares de refugio" y posteriormente me topé con el trabajo humanitario de iglesias como el Ejército de Salvación, que precisamente brindan albergue a quienes no tienen donde guarecerse, pensé que no se puede tolerar el tener personas durmiendo en las calles. De modo que para mi, esta ha sido una noticia que merece la pena difundir.
Por otro lado, esta (en mi opinión) esta foto grafica muy bien a la pareja presidencial. Fue quizá la imagen más impactante del protocolo de fiestas patrias.

Pero las festividades por el aniversario patrio se vieron opacadas por el conflicto latente de CONGA. Ante esto, el Consejo Interreligioso del Perú - Religiones por la Paz, que es el máximo órgano que aglutina a máximos representantes de organizaciones basadas en la fe. Representantes de distintos credos de distintas confesiones conforman el Consejo Interreligioso del Perú. Estos organizaron lo que llamaron una "Cadena Interreligiosa de Oración por el Diálogo y la Paz". Dicha cadena de oración se realizó en el atrio de la Iglesia de San Francisco en el centro histórico de Lima, a las 6:00 pm. Contó con la presencia del Premier Juan Jimenes, antes ministro de justicia, que como primera acción al ser nombrado premier, fue participar de este acto religioso, para orar por el Perú. La ceremonia contó con la presencia de Mons. Salvador Piñeiro (Presidente de la Conferencia Episcopal Católica, y obispo de Ayacucho), Mons. William Godfrey (Obispo de la Iglesia Anglicana en el Perú), el Pastor Manuel Gutierrez (Pastor presidente de UNICEP), el Rabino Guillermo Bronstein, la Reverenda Oshiro (sacerdotisa de la comunidad budista Zen), Rosanna Pinedo (responsable del departamento de Asuntos Externos de la comunidad Bahai), demás miembros del Consejo Interreligioso y los facilitadores del proceso de Conga: el P. Gastón Garatea y Mons. Miguel Cabrejos.
 Pero lamentablemente aunque se tuvo una buena cobertura mediática de la prensa. Este evento se difundió mejor por radio y TV que por los medios impresos, quienes solo tomaron los datos que les interesó relevar. Testigo de ello son las fotos de las notas de prensa.
 En el ámbito religioso las tensiones entre la Universidad Católica PUCP y el Arzobispado de Lima, llegaron a su punto máximo de tensión. El dictamen desde Vaticano fue crucial.

 Y el cardenal Cipriani arremetió contra sus opositores, haciendo uso de su mejor podio político: LAS HOMILÍAS DE DOMINGO. El mensaje de la misa del Te Deum fue más un mensaje político, más parecido a un mensaje presidencial, que una homilía religiosa, ni mucho menos pastoral.



 A su vez, la versión evangélica del Te Deum, el llamado "Culto de Acción de Gracias" se reflejó en las noticias como "DESAIRE PRESIDENCIAL". Lo peor es que en la única nota medianamente extensa, en la que se hace mención de los organizadores, se le adjudica la autoría al "Concilio evangélico".
En mi opinión, esta fue la oportunidad en la que UNICEP y CONEP se podían acercar y sentar juntos en una mesa para decidir la visión de país que querían construir, pero en vez de eso lo que se tuvo fue un esperado acto litúrgico (casi circense) en el que Julio Rosas y los fujimoristas se dieron un baño de popularidad, soportaron un discurso evangelístico, algunos reclamos del superintendente nacional de las Asambleas de Dios del Perú, y hasta dieron una imagen pública de posicionamiento en "todo" el espectro evangélico.

 Aunque rescato la participación y buena voluntad del Premier Jimenez, me alegro que el presidente no participe de un acto motivado por divisionistas, y lamento la actitud del sector que organiza este evento en detrimento de las pocas oficialidades evangélicas que con tanto tiempo y esfuerzo se han construido en el Perú.


Algunas imágenes que me parecieron muy graciosas.

Anubis

jueves, 9 de agosto de 2012

Literatura Evangélica de Aniversario

Librería "El Inca" - 100 Años de Presencia Evangélica en la Sociedad Peruana

Por: Oscar Amat y León
Director del Instituto para la Misión Transformadora
oscar_amat@yahoo.com

Ayer tuve la oportunidad de asistir a la celebración que Librería "El Inca" organizó por sus 100º aniversario. Más allá de felicitar a los anfitriones por la amabilidad y la delicadeza de realizar un evento como este, la reunión me sirvió para repensar varias cosas respecto de la historia de la Iglesia Evangélica en el Perú y del nuevo rostro público de los evangélicos que está en construcción en el Perú hoy.

Para mí, fue curioso constatar cómo la historia se nos va de las manos. Tanto en el caso de Librería "El Inca", como en el caso de la historia de muchas otras instituciones evangélicas, no existe un testimonio histórico documentado y mucho menos un análisis desde la historia social, sobre el impacto y la trascendencia de una institución tan importante como "El Inca" en la vida republicana del país. Las interpretaciones que se realizan desde la lectura tradicional evangélica o desde las buenas intenciones pastorales, terminan obviando o perdiendo de vista la fuerza de la propuesta original de evangelización y de presencia pública que significó la apuesta realizada con mucha visión por el misionero Juan Ritchie (pionero de la organización de la Iglesia Evangélica Peruana) al instalar una imprenta y librería evangélica en medio de la convulsionada Lima de 1912.

El espacio de "El Inca" no fue el tranquilo lugar de venta de libros devocionales o de estudio bíblico que hoy podemos encontrar en cualquiera de sus varios locales. "El Inca" representaba una propuesta de misión desde el uso de la literatura impresa como una forma de comunicación del evangelio entre sectores no-creyentes, ávidos de material de lectura, muy escaso en ese entonces.  Y como es evidente, para captar el interés de sectores no-creyentes, que en el Perú de inicios del siglo pasado supieran leer, los materiales debían ser lo suficientemente abiertos de mente, bien planteados y adecuadamente redactados de tal manera que combinaran la brillantez de la pluma evangélica con la capacidad profética y la sabiduría de entender la realidad peruana y latinoamericana como para producir un efecto favorable y no lo contrario.

Hoy, un ciento de años después, no hemos sido capaces de superar ese acierto misionero de Juan Ritchie. Tenemos mejores diseños gráficos computarizados, mejores máquinas impresoras, abundantes estrategias de marketing, mucho más sofisticadas, pero nunca hemos podido volver a acercarnos a ser, como editorialistas, libreros o escritores evangélicos, ese referente cultural, espiritual y progresista que significó "El Inca" desde sus primeros años de testimonio cristiano.

Hemos adquirido respetabilidad y eficiencia de mercado, es cierto. Hay mayor resultados en el nivel de ventas y en el ingreso económico resultante mediante las ganancias. Pero esa visión de Ritchie de hacer de "El Inca" un lugar donde el profesor universitario no cristiano pudiera encontrar un material digno de ser consultado; un lugar donde una madre de familia pudiese informarse (¡en aquél entonces!) sobre salud reproductiva y métodos anticonceptivos; o un espacio donde la búsqueda de Cristo mantuviese conectadas nuestra ciudadanía celestial con una visión clara de nuestra ciudadanía terrenal, esa visión, ha sido algo irrepetible para los evangélicos hasta la actualidad.

Habrá gente que me dirá "es que los tiempos han cambiado, la historia ha avanzado, ¡hemos progresado!". "¡Sí claro!" yo le contesto, pero mientras que la historia ha "avanzado", parece que nosotros como conciencia evangélica hemos retrocedido puesto que el desafío misionero dejado por la Librería "El Inca" de Ritchie no ha podido ser ni de lejos alcanzado por toda la propuesta de Literatura Evangélica que tenemos a nuestro alrededor. Cómo no recordar a "El Inca" como la imprenta donde se publicaron los folletos llamando a la ciudadanía a resistir la iniciativa del gobierno de Leguía, en mayo de 1923, de consagrar el Perú al Sagrado Corazón de Jesús, estrategia usada por el dictador como una manera de apelar al sentimiento católico para lograr la prolongación de su mandato. 

Y junto con la historia de las instituciones tenemos que analizar también la historia de las Iglesias que acompañan y animan el desarrollo de aquellas. Hoy día los actores eclesiales han cambiado mucho en el panorama evangélico. Los sectores, digamos así, influyentes y que tienen algo que aportar al proceso de producción de literatura evangélica en el Perú, están relacionados con las nuevas iglesias surgidas en nuestro país desde inicios del siglo xxi.  Hablando sólo de los nacionales, hemos dejado atrás el liderazgo de la Iglesia Evangélica Peruana, denominación evangélica que en el Perú aportó un liderazgo valioso al proceso de consolidación de "El Inca". Bien podríamos citar los ejemplos de Juan de Dios Guerrero e Ignacio Zúñiga, por mencionar dos de los más conspicuos representantes. Y hablando de los productos hemos dejado atrás los tiempos de "El Heraldo", "El Cristiano" o "Renacimiento", por mencionar tres revistas con públicos objetivo diferentes que revolucionaron la literatura evangélica de su tiempo.


¿Qué sucederá con los nuevos actores y protagonistas actuales del campo religioso evangélico? ¿Qué visión de proyecto de literatura cristiana tendrán los nuevos representantes del liderazgo de la Iglesia Evangélica hoy?  Desde mi percepción, veo que hemos dejado de lado la visión hacia afuera, tanto para la evangelización como para la incidencia pública. Hemos dejado de ser un sector líder y progresista en la expectativa de cambios individuales y estructurales que el país necesita. Hemos olvidado que la razón de ser de nuestras organizaciones de fe es que, como Jesús, podamos afirmar que nuestro propósito es que los seres humanos "tengan vida en abundancia". Y esto implica tener una opinión y una propuesta frente a los temas de conflictos sociales existentes en el país; frente al tema del cuidado de la Creación y el problema medio ambiental; frente a la necesidad de erradicar el racismo, la pobreza generadora de desigualdades y toda forma de discriminación frente a personas que creen, sienten, piensan y viven de manera diferente que nosotros/as.  Esto implica también dejar de encerrarnos en nuestras urnas de cristal, que es lo que muchas veces hemos convertido a nuestras congregaciones; torres de marfil o castillos feudales desde donde afirmamos nuestra cuota de poder y nos mantenemos indolentes y sin voz frente a los desastres que puedan ocurrir a nuestro alrededor. Afirmar la vida y el compromiso con su defensa y preservación es el gran mensaje que me llevo como desafío de la celebración de anoche por los 100 años de Librería "El Inca". 

No se trata de regresar al pasado. Se trata de aprender a tener memoria histórica y sensibilidad por las necesidades reales de nuestro país, empezar a reemplazar la comodidad e indolencia tradicional por el compromiso cristiano y la creatividad para acompañar, pastorear y testificar a nuestro pueblo y a sus instituciones que en Cristo hay arrepentimiento y cambio de vida y que el Espíritu de Dios, a través de estos instrumentos humanos, hace nuevas todas las cosas conforme al propósito de la manifestación de su Reino.