martes, 29 de enero de 2008

BIENAVENTURANZAS DEL SIGLO XXI

Hola amigos/as:

Espero que hayan empezado bien el año 2008. Comparto con ustedes una versión actualizada de las Bienaventuranzas que estoy seguro puede llevarnos a varios comentarios. Anímense y escriban sus impresiones sobre esta voz profética para nuestro Continente.

Un abrazo,
Oscar

ECLESALIA, 6 de julio de 2005
BIENAVENTURANZAS DEL SIGLO XXI
FRANCISCO BARCO SOLLEIRO
SEVILLA.
ECLESALIA, 06/07/05.-

Bienaventurados los sobrios, los austeros, los que consumen sólo lo necesario, los disponibles para los otros en sus necesidades, porque ellos son Justos.

Bienaventurados los que no contaminan, los que trabajan por conservar el planeta, porque ellos son verdaderos Hijos de la Tierra.

Bienaventurados los que se ponen en lugar de los otros, porque ellos sabrán acoger a los necesitados y serán llamados Hermanos.

Bienaventurados los que se esfuerzan y trabajan por establecer relaciones solidarias y estructuras democráticas, porque ellos abrirán nuevos caminos y serán llamados Hijos de la Paz.

Bienaventurados los que se afanan por buscar nuevas relaciones entre las personas, un nuevo modelo de organización social y un código ético para una civilización planetaria donde las fronteras sean caminos de entendimiento, porque son nuestros Poetas y Profetas.

Bienaventurados los que se arriesgan y padecen incomprensión por compasión con los marginados, porque ellos son Humanos.

Bienaventurados los que no se ocupan todo el día del negocio y ofrecen su tiempo sin pedir nada a cambio, los que no se corrompen, los que denuncian con grave riesgo de sus vidas la corrupción, el engaño, los abusos, las violaciones, los totalitarismos, porque ellos crearán las riquezas necesarias y son nuestros caminos.

Bienaventurados los que acogen al que tiene SIDA, al rechazado por inmigrante, por su color, etnia, pobreza, porque no tiene techo, por su orientación sexual, al que nadie presta, ni alquila casa, porque de ellos es el futuro de esperanza.

Bienaventurados los parados, los que tienen un contrato de esclavitud y un salario de miseria, los enfermos abandonados, los ancianos solos, las madres separadas y abandonadas que nadie quiere contratar, las mujeres maltratadas, los niños esclavos, los niños de la calle, los niños maltratados y violados, los pueblos oprimidos, las afectados por las guerras, los olvidados de esta tierra, los juzgados y encarcelados injustamente, los perdedores…, cuando oigamos sus gritos para exigir y luchar por un mundo justo, por otro mundo posible. Sin su justicia y rehabilitación no existe naturaleza humana posible, su urgente rehabilitación nos hará dignos y libres.

Bienaventurados los que ofrecéis información, los preocupados porque todos aprendan, los abiertos a las opiniones y al diálogo, porque vosotros hacéis posible la comprensión, la solidaridad y el amor.

No podemos servir a dos señores, estamos en una encrucijada y encontraremos el camino si tenemos un corazón humano y escuchamos el grito de los que sufren, el lamento de nuestra tierra violada. Eclesalia.

1 comentario:

jinete dijo...

Hola amigos del IMT:

Cuando he leído y meditado en la Biblia el pasaje de las Bienaventuranzas del Sermón del Monte, en un primer momento pensé en el sufrimiento que debían de vivir aquellos para quienes fue pronunciado y cómo debió ser fortaleza y fuente de esperanza para seguir adelante a pesar de las circunstancias que se vivieran. Luego también entendí que no sería solo seguir en el camino perseverando, si no que también significaba que habría de parte del Dios el cumplimiento de una promesa y que ello involucraba un resarcimiento, que incluía la acción de la Justicia de Dios.

Hoy en día cuando pienso en nuestra realidad peruana, latina y en el destino que la humanidad se está creando, destino del que formamos parte y que creamos día a día con nuestra acción o indiferencia, no puedo dejar de aferrarme a ese mensaje, a la esperanza que nos trae el mensaje de Cristo. Esta nueva versión de las Bienaventuranzas me parece muy adecuada, oportuna para recordar, para volver a tomar conciencia de cuanto ha llegado a ser efectivo nuestro accionar cristiano, si es verdad que estamos siendo parte del accionar del Reino de Dios, si somos Sal de la Tierra o solo queremos actuar en espacios ya conocidos, cómodos y olvidar lo que ocurre a nuestro alrededor.

Pero me he dado cuenta de algo más, las Bienaventuranzas no solo es aliento y promesas de justicia si no que también es un llamado a la acción, al trabajar con plena conciencia de hacia donde vamos, entendiendo que ni el camino, ni el trabajo será fácil, nunca lo fue para los profetas de Dios; pero también si no lo asumimos como una labor nuestra, si no actuamos, no veremos la manifestación del Reino en nuestro entorno, en nuestra realidad. Es cierto, no se puede servir a dos señores, no se puede ser feliz mientras otros sufren, no se puede servir a Dios siendo indiferentes al dolor de nuestros hermanos o aceptando su realidad como algo normal de nuestro tiempo.

Me ha motivado mucho el tema y creo que como a mi, a otros herman@s también, me alegra encontrar estos temas de reflexión en el blog.

Saludos amigos del IMT y seguimos en contacto.

Jinete Azul