martes, 16 de febrero de 2010

Semana de oración por la Unidad de los cristianos


Una cosa es decirlo y otra cosa es vivirlo

Desde hace 102 años se viene celebrando en el mundo entero, la SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS. Empezó en Reino Unido, por la iniciativa de un sacerdote (o pastor, como se prefiera) anglicano, en el año 1908. Sin embargo en el Perú, se viene celebrando desde el año pasado, en un primer momento en un espacio católico, y en este año 2010, nada más y nada menos que en el local del CONEP, Concilio Nacional Evangélico del Perú. La celebración central se llevó a cabo el día lunes 25 de enero.

La semana empezó el lunes 18 y terminó el lunes 25. Durante dicha semana, las distintas congregaciones (las que aceptaron el compromiso) oraron por la unidad de la iglesia, en el testimonio, en el reconocimiento y celebración del Dios de la vida, en la misión a la que nos convoca el Señor Jesús, etc. Distintos enfoques en los que se marcaba la preeminente necesidad de una unidad en la vida cristiana. Vale decir, que vaya más allá de la simple denominacionalidad, sino que sea un compromiso de vida.

Pero una cosa es “decir”, hablar de unidad, y otra cosa es vivirla.

En la Biblia encontramos muchas palabras, en los libros en general encontramos muchas palabras. Pero no se hacen efectivas, y por lo tanto valiosas, sino hasta el momento en el que les damos uso. Del mismo modo, muchos discursos se podrán escribir meditando alrededor de la Unidad de la Iglesia. Pero no es más que por la práctica diaria de una vida cristiana que se llega a ser cristiano. Lo mismo es la práctica de una espiritualidad cristiana que apunta hacia una unidad espiritual de la diversidad cristiana. Se puede teorizar mucho, puedo hablar en favor o en contra de la celebración por la UNIDAD DE LOS CRISTIANOS, pero solo obtendré un entendimiento genuino, en la experimentación de esa vivencia. No puedo describir la satisfacción que sentí al poder orar junto con hermanos, creyentes sinceros en el Señor Jesucristo, y al mismo tiempo Católicos Apostólicos y Romanos. La riqueza de ese momento, no se puede compartir en formato literario, el espíritu de la celebración fue realmente sincero, fraterno y cristiano. Por lo menos yo no tengo suficiente habilidad como para expresar ese momento de confraternidad.

Pero para no echar muchas flores, contrariamente se podría decir, que esa unidad cristiana se expresa solo una vez al año, o solamente en eventos esporádicos. Aun más, se podría decir que no se llegan a acuerdos o soluciones evidentes ante problemáticas que conciernen a las diversas iglesias, es decir, por lo menos en el Perú no se han firmado acuerdos para que las iglesias actúen como agentes pacificadores en zonas de conflicto, o que se articule una solución alternativa ante las problemáticas con las mineras, etc. No obstante las divisiones políticas al interior de las iglesias, al igual que todas las cosas, son solo vanidad. Si por un lado tengo a un famoso telepredicador evangélico, de renombre mundial, ex candidato a la presidencia del país más poderoso del mundo, que dice: “El terremoto en Haití fue un castigo de Dios, por sus pecados…” y por otro lado tengo al Cardenal de Lima, candidato a la silla papal, que declara que los derechos humanos son una estupidez (por decir lo menos), entonces yo optaría por cualquier otra oferta religiosa, menos por el “cristianismo”. Pero es este espíritu antes mencionado, el de los seguidores sinceros del Señor, lo que anima mi fe a continuar en el Camino. Porque aunque es ardua la jornada, y tengo que romper muchos paradigmas personales, con los que me sentiría más cómodo si los conservara, me doy cuenta que no estoy solo. Siento que en mi búsqueda, me acompañan otros hermanos y hermanas sinceros en su comunión con Dios, Aquel ser superior, a quien buscamos conocer y entender.

No todos somos académicos, ni todos somos tan emocionales. Son de distintos colores los siete Espíritus de Dios, como son de distintos matices las iglesias que confiesan a Jesús como Señor. La reflexión acerca de cómo se hace teología, y sobre los asuntos internos de la iglesia, no está en las agendas de todos los creyentes, ni todos están en la capacidad de asimilar los distintos y complejos procesos internos de las iglesia. Sin embargo todos tenemos la posibilidad de reflexionar alrededor de ésta. Por la capacidad que tenemos, y deseamos explotar. A los tales no solo se les agradece su reflexión, que ha iluminado el camino de la iglesia desde los primeros siglos de nuestra era, sino que están en la obligación de rendir cuentas sobre los talentos recibidos. De modo que a los teólogos y teóricos de los procesos metacognitivos al interior de la Iglesia, nos referimos para reflexionar. Pero a la vivencia cristiana, al llamado a la unidad, y a la respuesta sincera de una teología transformadora va más allá de la razón pura. No basta con confesarlo, es necesario vivirlo día a día.

Conclusión: Es por eso que la unidad de los cristianos, no se problematiza, no se discute. Si se quiere extraer lo mejor de la unidad cristiana, hay que vivirla. Para finalmente poder decir, que tan bueno y delicioso es vivir los hermanos juntos en armonía, en unidad.


4 comentarios:

Pensar la Iglesia Protestante dijo...

Wittgenstein (filósofo alemán) sostiene que existe una considerable brecha entre algunos términos y los hechos humanos, cuando se presentan estas situciaciones el lenguaje pierde su esencialidad y con ello un importante elemento para la vida. Respecto a la unidad, siempre ha sido un reto. Sostengo que la iglesia evangélica suele moverse de manera "tribal", lo cual es una ventaja y una desventaja al mismo tiempo.

Algo que quizá puedas informarme después es sobre tu concepto de "UNIDAD" ¿qué entiendes por ello? De pronto esto podría aclarar algunas dudas en torno a tu reflexión (con una considerable, necesaria y conmovedora carga emotiva). El concepto unidad es muy complejo y suele confundirse con "uniformidad", sería interesante una reflexión de tu parte al respecto.

A la espera de tu respuesta, me despido.

Oscar Amat y Leon dijo...

Gracias David por tu aporte al tema de la unidad de los cristianos, que en el fondo es el viejo desafío de cómo vivir en perspectiva ecuménica sin reproducir los antiguos vicios vinculados a quienes en nombre del ecumenismo construyeron imperios e imágenes personales, antes que una práctica ecuménica que se asiente en compromisos eclesiales y de transformación de la realidad concreta. De los tales, líbranos Señor!

ANUBIS dijo...

Saludos estimado Michael.-
Definitivamente tienes razón en cuanto a la ausencia de la definición de "unidad" por parte mía. Me he tomado la misma libertad que los autores bíblicos tuvieron para hablar de pecado, sin definir que es el pecado. En realidad doy por sentado que existe mal que bien, una definición ambigua y aveces contradictoria de la definición de Unidad en el ámbito eclesiástico. Pero es que lo que pretende el artículo escapa de un análisis exaustivo. Es solo una breve reflexión desde la emotividad, como bien señalaste. Cosa que me alegra, pues cumple con su objetivo. Considero que (sin citar autores) sin una apertura emocional hacia un tema, jamás se dará la esperada apertura mental hacia lo mismo. La educación es, en primer lugar EMOTIVA, luego es lógica.

SALAAM

Pensar la Iglesia Protestante dijo...

Hola Anubis:

Gracias por tu respuesta. La espera fue larga. Un detalle sobre lo "EMOTIVO", existe mucho de ello en la iglesia y eso a veces se puede transformar en buenas intenciones y solo eso, al momento de hablar con seriedad no hay la capacidad adecuada y los evangélicos quedamos en ridículo (pienso en tantos discursos emotivos que se quedan solo en el discurso). Siempre he estado con temor de que se emule lo que suele hacer Lay cuando habla de "valores" y "valores" y ni siquiera los define. Saludo la emotividad pero sugiero no te quedes en ella. Nada más necesario que una buena dosis de subjetividad y evitar los "formalismos" en que muchos han caido.

Sobre que la educación debe ser "emotiva" primero...uhmmm, creo que sí pero que es saludable para la formación inicial y primaria. Yo, como docente, sugiero no desmerezcas la parte "lógica", hay muchos no evangélicos (y evangélicos) que esperan una reflexión más allá de la emotividad y que requieren un discurso más estructurado. También habría que agregar que aún en la "emotividad" la "lógica" está presente. El proceso de aprendizaje no es jerárquico, por el contrario, se desarrolla en simultaniedad, es decir, en toda educación participan en simultáneo lo lógico, lo emotivo, lo lúdico, etc.

Espero que tu breve reflexión sea el principio de otros escritos pertinentes al tema. Comparto contigo la presencia de mayor "emotividad". Te sugiero una lectura de Pascal,Scheleiermacher, Nietzche y Kierkegaard. Me encantan porque tienen un equilibrio entre lo "emotivos" y lo "lógico", hay los dos al mismo tiempo.

Un abrazo fraterno, espero podamos conversar muy pronto