Por: Rocío Silva Santisteban La República Tomado de: http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?boletim=1〈=ES&cod=53630
¿Debería salir de prisión Alberto Fujimori por un indulto si es que está enfermo de cáncer? El tema es sumamente complejo pero solo hay una respuesta posible: no. No se trata de que estemos a favor o en contra de los indultos, o que seamos fujimoristas o antifujimoristas. El nudo del problema es un asunto de derecho internacional público: no se puede ni indultar ni amnistiar a personas que han sido sentenciadas por delitos de lesa humanidad y, en el caso peruano, por secuestro agravado.
Lamentablemente esta importante particularidad técnico-jurídica no se tiene en consideración porque ha sido una parte interesada, Keiko Fujimori, quien ha sostenido durante varios meses como parte de su campaña el indulto a su padre. Como hija, podría entenderse; como estadista, es un despropósito totalmente anacrónico. Como electores, nosotros no tenemos por qué escuchar a una buena hija; estamos escuchando a una más que mediocre estadista.
Por eso mismo Keiko Fujimori, a quien tampoco le faltan asesores, ha querido virar a última hora el discurso de su campaña y propone que el tema del caso de su padre se resolverá en los "tribunales”. El punto es que en los tribunales ya se decidió y hay una sentencia firme. Sin embargo, como se sabe, los abogados de Alberto Fujimori han presentado una decena de hábeas corpus y hay uno que está esperando pronunciamiento de los miembros del Tribunal Constitucional; pero, al parecer, por declaraciones del presidente del mismo, se ha pensado postergar el fallo después de las elecciones. Como bien ha sostenido Marisol Pérez Tello, de la Alianza de PPK, "el aparato judicial no se puede detener por las encuestas”. Coincidimos plenamente: las decisiones de un poder autónomo del Estado no pueden frenarse con base en cálculos políticos. ¿La resolución del hábeas corpus a favor de Fujimori implicaría que este podría salir a la calle inmediatamente? No. Solo devendría nula la confirmación de la sentencia, mas no la sentencia. ¿Qué significa esto? Que la sentencia se volvería a revisar. Es decir: las leguleyadas de nunca acabar para no respetar una sentencia ejemplar.
La situación es más que lamentable porque hay muchos políticos que están "quebrando cintura” para no oponerse de forma directa a la posibilidad de la impunidad y tratar, ingenuamente, de redituar los votos de ese 20% duro del fujimorismo. Es realmente indignante que los cálculos electorales puedan sobreponerse a las declaraciones públicas hechas antes de la campaña o incluso a los supuestos valores democráticos y firmes que suelen esgrimir de la boca para afuera. Más bien deberían de considerar que defender los derechos humanos, teniendo en cuenta los miles de afectados por las vejaciones a los mismos, podrían eventualmente también otorgarles votos.
Hace unas semanas fui a ver la película Das weiße Band “La Cinta Blanca”, del director austriaco Michael Haneke. Aviso para el lector: este post estará lleno de spoilers *1 sobre dicho film. La película en mención fue ganadora de la Palma de Oro del Festival de Cannes, del Globo de Oro y obtuvo una nominación al Oscar a la mejor película extranjera del 2009.
Esta película llegó a nuestra cartelera casi como un “bicho raro” del cine por su propuesta temática, por haber sido filmada en blanco y negro, por los diálogos en idioma alemán y por la ausencia de música durante toda la película. Para decir la verdad ni siquiera en los momentos de la presentación de los nombres de los actores se escucha una sola nota musical durante la función. La única melodía que escucharemos en el film es el cántico del coro infantil de una iglesia protestante en un pueblito tradicional y rural de la Alemania previa a la Primera Guerra Mundial, lugar donde se desarrollan los hechos. La canción que se escucha –como no podía ser de otra manera- es el himno protestante “Castillo Fuerte es Nuestro Dios” y forma parte de la lógica fundamental de la propuesta argumentativa y del simbolismo que el realizador austriaco quiere presentarnos, como veremos de inmediato.
Hasta lo que he contado muchos de nuestros lectores no sentirán demasiada motivación por ver una película como ésta. Sin embargo, luego de superar estas diferencias que nos sorprenden en el inicio de la misma, la película va atrapándonos en una trama en la que se destaca la asfixiante presencia de una matriz cultural protestante que atraviesa y condiciona la existencia de los habitantes del pueblo. Al inicio, como evangélicos, nos sentimos interesados y atraídos por la vida de una comunidad como ésta, donde el sentido común religioso de las personas está impregnado de la vitalidad del protestantismo, pero luego con el transcurso de la película uno se siente incómodo con lo que está viendo, hasta el punto tal, que sentimos la necesidad de revisar nuestra fe y práctica a la luz de lo que estamos presenciando.
En síntesis, ¿de qué trata la película? Lo que yo aprecio y entiendo de ella es la manera en la que esta matriz cultural y religiosa de cuño protestante influenció perjudicialmente en la vida de los hijos, de los niños y niñas de esa comunidad, convirtiéndolos en seres maltratados, afectados física y psicológicamente por el autoritarismo, la disciplina represiva, la falta de relaciones igualitarias, de un pueblo lleno de gente jerarquizada y rígida, que lleva a los niños, a los hijos e hijas de los diferentes personajes del pueblo, a cometer actos de castigo ritual, violencia macabra y ensañamiento contra adultos e incluso contra otros niños más débiles del mismo pueblo. Como si fuera un juego de roles, estos niños organizados en torno a su asistencia a la escuela del pueblo y a la iglesia, van realizando una suerte de transferencia psicológica de toda esa sórdida y violenta disciplina de la que son objeto y en el limite de su resistencia deciden aplicar el mismo dolor y castigo a niños mas pequeños que ellos.
Si tomamos en consideración el contexto de la película, el director nos introduce a reflexionar en torno a los orígenes de la violencia en una generación que algunos años después haría del nazismo su bandera ideológica y que generalizaría propuestas de dominación, discriminación y ejercicio de la violencia contra otras personas, durante la Segunda Guerra Mundial.
Descubrir que el mal moral en el mundo puede estar auspiciado por la exacerbación de la experiencia y la disciplina religiosas nos escandaliza en el momento de ver la película y luego nos lleva a meditar sobre nuestro propio presente y las posibles consecuencias de las maneras en las que hoy la Iglesia y las familias evangélicas organizan su práctica formativa para los niños y niñas.
Cuando hacemos memoria de los diálogos que se desarrollan en el film sobre la sexualidad, (por ejemplo el diálogo en torno a la masturbación, es insuperable), la exigencia moral relacionada con la obediencia incondicional a las autoridades, la negación del principio del placer en la vida de las personas, la violencia de género en contra de las mujeres, etc, todos estos elementos juntos nos hacen ver la vigencia de la temática planteada por la película vinculando todo esto con la realidad de los espacios evangélicos en los que nuestros hijos están creciendo en la actualidad. Y uno termina sintiendo miedo.
Y para redondear mi lectura sobre la matriz cultural y religiosa de esta película –la cual evidentemente no quiso ser nunca una película sobre la religión exclusivamente- diré que, materialmente hablando, el uso de la “cinta blanca” es semejante a una especie de “detente” o “escapulario” comprendido desde el imaginario religioso católico, o un “anillo del pacto” leído desde la cosmovisión religiosa de algunas iglesias carismáticas evangélicas que lo promueven. Esta práctica de religiosidad popular carismática tuvo su momento mediático de protagonismo público en el momento en que artistas juveniles de Disney se pronunciaron a favor de su uso *2
En todo caso, la “Cinta Blanca” no es otra cosa que una cinta de tela blanca que los padres colocaban en la ropa de los niños y que sirve como una mediación física, un amuleto perverso que les ayudaría teóricamente a los hijos e hijas de dicho pueblo a aceptar la disciplina militar y el abuso contra sus personas con una buena disposición, invocando a Dios como garante y legitimador de dicho abuso.
La cinta blanca, es la cinta de la "pureza", la limpieza; la cinta de la ausencia del placer; la cinta de la religión que nos despersonaliza, nos automatiza y que niega nuestra humanidad; la cinta de la esclavitud a los rudimentos y los legalismos de este mundo; es la cinta que representa la devoción a la palabra del líder, la negación de nuestro sentido de crítica o de participación en la conducción de la vida de la Iglesia y lo que es peor, en la conducción de nuestras propias vidas.
La Cinta Blanca es la cinta que cada discípulo auténtico de Cristo debe aprender a cortar. De la misma manera como el cordón umbilical es cortado en los orígenes de nuestra vida física, separándonos del útero materno, cortar la cinta blanca es la única manera en que podemos llegar a convertirnos en personas auténticas, responsables y con capacidad para expresar libremente nuestra voluntad de adoración a Dios en gratuidad, sin la presencia de un cancerbero físico o simbólico que supuestamente nos conduzca a un nivel más elevado de la fe.
La película la Cinta Blanca nos deja con un sinsabor al final de la misma; una cosa agria que no termina de pasar desde nuestros ojos, luego por nuestra mente y finalmente hacia nuestro corazón. Y nos sentimos así porque como evangélicos no estamos del todo alejados de la realidad que la película nos ha retratado. Por el contrario, nos hemos sentido preocupados como Iglesia por las consecuencias nefastas de una educación religiosa, escolar o familiar, que pueda terminar produciendo seres humanos con un nivel tan grande de afectación como los que hemos visto en esta película.
Al abandonar la sala, empezamos a traer a nuestra mente escenas de las que nosotros mismos hemos sido protagonistas; escenas en las que hemos respondido con violencia inusitada a las presiones de una moral hipócrita o legalista y también hemos visto reflejadas algunas conductas de nuestros compañeros de ruta en los caminos del Señor. Empezamos a entender por qué algunas personas reaccionan con tanta violencia física o simbólica ante las menores presiones o circunstancias adversas. Y es que las cintas blancas que muchos tenemos todavía colgadas en nuestras vidas, nos aprisionan y asfixian, no permitiéndonos ser ese modelo de humanidad que Jesucristo promete y desafía a sus seguidores. Quiera el Señor librarnos del yugo de las Cintas Blancas sobre nuestros cuerpos, nuestras mentes y nuestras vidas. Así sea.
*1“Spoiler”, viene del inglés “to spoil” y significa echar a perder y se refiere a que en el documento se va a hablar sobre la trama de alguna película o serie, de tal forma que si no la has visto te abstengas de leerlo para que no te adelanten el final o detalles importantes.conexionesinconexas.com/terminos-de-internet/
Hace 493 años, el 31 de octubre de 1517, un manifiesto de libertad contra la opresión religiosa y política se colocó en la puerta de la capilla del castillo de Wittenberg, Alemania. Un monje agustino, Martín Lutero, clavó sus 95 Tesis en ese lugar público. Ese evento es recordado desde entonces como el Día de la Reforma Protestante. ¿Cuales fueron los principios cardinales de la Reforma Protestante? Los siguientes:
Sola Scriptura: Debido a que la preocupación principal de la Reforma Protestante fue la Gloria absoluta de Dios (solo Deo Gloria), se vindicó el honor de la Palabra de Dios como norma exclusiva y determinativa de toda la enseñanza de la iglesia, y como la autoridad soberana, plena e infalible para la vida y misión del pueblo de Dios.
Solo Christo: La Reforma Protestante afirmó la perfecta y completa suficiencia de la obra redentora de Cristo. Su muerte expiatoria en la cruz fue entendida como única, suficiente e irrepetible.
Sola Gratia: La Reforma Protestante destacó también el gozo cristiano de la seguridad personal de la salvación, no por la naturaleza meritoria de las obras, sino solamente por la gracia de Dios y la Sola Fide en Cristo (Solo la fe).
El sacerdocio universal de todos los creyentes: La Reforma Protestante subrayó que todos los creyentes eran iguales delante de Dios, estaban llamados a ejercer el libre examen de las Escrituras y tenían que dar gloria a Dios con sus vocaciones particulares.
Sin perder de vista estos principios sobre los cuales se estructura la identidad evangélica, se tiene que subrayar que la Reforma Protestante no tiene que ser vista solamente como un evento histórico, anclado en el pasado, para ser guardado en la memoria. Es cierto que un 31 de octubre de 1517 comenzó la Reforma Protestante. Sin embargo, no es un evento terminado, definitivo o concluido. La Reforma Protestante es una conjunción de principios que sitúan a las iglesias, dentro de cualquier coyuntura histórica, en una actitud de permanente examen de su vida y misión. Esta es la razón por la cual los Reformadores afirmaban lo siguiente: Ecclesia reformata quia semper reformanda (iglesia reformada siempre reformándose).
A la luz de los principios de la Reforma: ¿Cómo nos encontramos actualmente los evangélicos latinoamericanos y, particularmente, aquellos que en el Perú nos reconocemos como herederos de la misma y tenemos en nuestra base doctrinal sus principios claves como ingredientes insustituibles del piso común de nuestra identidad evangélica? ¿Estamos siendo fieles a nuestra herencia reformada o ella se ha ido desfigurando, diluyendo y distorsionando en los últimos años, debido a la introducción de prácticas ajenas a la identidad evangélica? Veamos.
1. ¿Sola Scriptura?
Hasta hace poco tiempo a los evangélicos se les conocía enAmérica Latina como el pueblo del libro, haciéndose así referencia al lugar central que tenía la Palabra de Dios en la vida y misión de las iglesias y de los creyentes. Sin embargo, durante la ultima década, un preocupante y creciente analfabetismo bíblico, unido a una pérdida de memoria de lo que significa e implica ser evangélico, parece haberse instalado en buena parte de la comunidad evangélica.
¿Qué ha pasado? La Palabra de Dios se ha vuelto prisionera de esquemas teológicos manufacturados por predicadores de masas bastante populares y por pastores poco informados en asuntos básicos de teología evangélica así como por las estrategias de crecimiento numérico que se presentan como nuevas revelaciones. La Sola Scriptura ya no es, en este contexto, la autoridad suprema para todo asunto de doctrina y conducta. El pozo del que beben pastores y miembros de buena parte de las iglesias evangélicas son los manuales de autoayuda, los discursos motivacionales, las técnicas de mercadeo religioso, la tecnología de punta, los principios administrativos contemporáneos, entre otras herramientas de factura humana, que se presentan como necesarias para tener eficiencia y eficacia en la gestión pastoral.
¿Qué mas? Influenciados por la sociedad de consumo, el evangelio se ha convertido en un producto más del mercado religioso contemporáneo, abaratándose de manera escandalosa las demandas del discipulado para lograr mayor rentabilidad bajo el esquema de costo-beneficio. La Sola Scriptura queda entonces a un lado, o en el mejor de los casos, viene a ser un referente mas, entre otros, sobre los cuales se sustenta la vida y la misión de las iglesias y de los creyentes. ¿Podemos seguir afirmando que somos herederos de la Reforma Protestante?
2. ¿Solo Christo?
En la polémica con el catolicismo romano presente en nuestras tierras, y a diferencia de éste, para los evangélicos, la persona y la obra de Cristo era central en su afirmación de fe yla médula de su identidad en un contexto de catolicismo romano nominal, cultural y de estadística. Pero en este tiempo de “retorno a lo sagrado”, con un mercado religioso cada día más diversificado y seductor, otros mediadores deambulan en sus lugares de culto presentándose como los “ungidos” de Dios para este tiempo, como los “apóstoles” en los cuales se concentra la voluntad de Dios para la iglesia, o como los únicos voceros autorizados que controlan las acciones de Dios dentro y fuera de las iglesias.
Estos nuevos mediadores, mesías con pie de barro, exigen obediencia absoluta y actúan como autócratas con poderes ilimitados. Para estos mesías humanos, el evangelio es solamente un negocio muy rentable y muy útil para engrosar sus cuentas bancarias y para sufragar el costo de su estilo de vida como “hijos del rey”, y los miembros de las iglesias simples “peones” a su servicio. Estos personajes han maniatado y secuestrado a Cristo, lo han encerrado en los templos, y solo lo sueltan en las horas de culto para que legitime y sacralice sus creencias y sus prácticas ajenas y contrarias a la fe evangélica.
¿SoloChristo? Lamentablemente, un número cada vez mayor de iglesias, pastores y miembros de las iglesias evangélicas, tienen a Cristo como un lindo recuerdo, un amuleto religioso, un pretexto para enriquecerse o un instrumento de opresión religiosa y política. Cristo ya no es el centro del anuncio del evangelio. Esto es así, porque lo que se trasmite actualmente no es el evangelio del reino de Dios y su justicia, sino un producto religioso adaptado al gusto del cliente ocasional y digerible para los operadores políticos y religiosos del sistema predominante.
3.¿Sola Gratia y Sola Fide?
Para los evangélicos que afirman la gracia cara y no la gracia barata, la salvación tuvo un altísimo costo, pero se ofrece gratuitamente a quienes por la fe en Cristo aceptan el llamado al seguimiento y las exigencias éticas del evangelio del reino de Dios y su justicia. Pero en este tiempo, a la Sola Gratia se le ha puesto un precio y la Sola Fide ha sido reemplazada por ciertas “penitencias” impuestas por los “ungidos” de Dios. Este parece ser el piso común en un número creciente de iglesias evangélicas influenciadas por esquemas teológicos provenientes del mercado religioso contemporáneo afincado en Norteamérica.
Los Juan Tetzel de este tiempo, como aquel oscuro monje que vendía indulgencias en el siglo XVI, comercializan actualmente objetos sagrados como el agua del río Jordán o la rosa de Sarón, ofrecen prosperidad económica a quienes “siembren” dinero para sostener los ministerios de predicadores mediáticos, ofertan penitencias para crecer en la vida cristiana en “torres o montañas de oración” o en jornadas de ayuno de cuarenta días, y su lema favorito parece ser “tómalo-reclámalo”. Ya no se trata entonces de la Sola Gratia y de la Sola Fide. La “gracia”, según el esquema teológico de los émulos contemporáneos de Juan Tetzel, cuesta dinero y depende de ciertas penitencias; y la fe no basta, porque se requiere comprar las indulgencias que se ofrecen a diversos precios y para todos los gustos.
4. ¿Sacerdocio de todos los creyentes?
Este principio cardinal de la Reforma que fue muy bien asimilado y aplicado por las iglesias pentecostales de diverso trasfondo histórico, paso a paso, fue dando lugar a burocracias eclesiásticas, personalidades carismáticas ungidas, apóstoles y profetas, predicadores mediáticos y expertos en el manejo de las masas. El pueblo de a pie se fue convirtiendo en espectador pasivo, masa de maniobra para fines electorales, dato estadístico manipulable según los intereses de los burócratas eclesiásticos o de los predicadores de masas, y botín de guerra para ser repartido entre los modernos encomenderos religiosos.
Difícilmente se puede afirmar que en todas las iglesias evangélicas que se consideran a sí mismas como herederas espirituales de la Reforma Protestante, el sacerdocio de todos los creyentes es valorado, enseñado y practicado. Es urgente recuperar este principio de la Reforma Protestante, particularmente, para que los miembros de las iglesias evangélicas ya no sigan separando lo secular de lo espiritual y lo sagrado de lo profano. Mas aun, para que entiendan que con sus vocaciones y profesiones seculares están llamados a dar Gloria a Dios, siendo buenos ciudadanos y excelentes profesionales, con su mirada puesta en el bien común de evangélicos y no evangélicos y en la consolidación de una democracia de ciudadanos plenos.
El día miércoles 15 de septiembre del año 2015 se desarrolló en el Hemiciclo Raúl Porras Barrenechea del Congreso de la República, una conferencia, con el tema: “Ley de Igualdad Religiosa: Experiencia Chilena”
En este espacio el Dr. Mario Ríos Santander fue el expositor, quien nos compartió la experiencia del país vecino, con relación al desarrolló de la mencionada ley.
También se encontraron en la mesa de panelistas, el Ps. Javier Cortazar (de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera), la Dra. Raquel Gago (UNICEP) y el Ps. Darío López (CONEP). Estos 3 estuvieron ubicados desde el centro de la mesa hacia el extremo derecho respectivamente. Mientras que en el sentido opuesto (del centro a la periferia) la congresista Mercedes Cabanillas, el expositor y el moderador. Se pidieron disculpas por la ausencia de la congresista Lazo, quien ofreció participar de la reunión, pero se excuso por motivo de otro evento en el mismo congreso. Dicho sea de paso, la congresista Cabanillas pidió que se le conceda la palabra para, luego de ello, retirarse a la misma reunión.
La colocación de los panelistas ya da una clara idea de la polarización de las posiciones. Se trataba de “los evangélicos” frente al Estado. En el pequeño hemiciclo -del cual siempre me impacta su arquitectura- no hubo más de 60 personas, todos en su mayoría pastores evangélicos. Está demás mencionar el interés de esta conferencia en particular, todos estaban interesados en oir de primera mano la opinión de la congresista Cabanillas, quien tantos dolores de cabeza había causado a ambas entidades representativas evangélicas. Pues se añade, a lo curioso de la situación, el hecho de que la invitación que la Dra. Raquel se había encargado amablemente de entregar a pastores y demás interesados, era una invitación oficial emitida por el Congreso de la República y en donde figuraba el nombre de la mismísima congresista como la persona convocante.
Pero lo que termina de cerrar lo curioso de la situación, es que en el momento de la intervención de la citada congresista, de lo poco que se le entendió (pues parecía no estar muy interesada en acercarse al micro, más parecía una amena plática entre el expositor y ella) puedo rescatar, su reconocimiento de que las Iglesias Evangélicas han venido existiendo libre e independientemente de ninguna ley a su favor, y que seguirán existiendo. Luego de lo cual se retiró y no dio lugar a réplicas. Quiso contradecir los argumentos del Ps. Cortazar y los de la Dra. Raquel. Pues a diferencia de los anteriores expositores, se notó la espontaneidad de su participación y el desinterés en siquiera dirigir la mirada hacia las personas a las que en realidad les estaba contestando.
Las palabras de clausura del moderador, señalaron que éste sería el primero de muchos acercamientos, al parecer sonaron como címbalos que resuenan, pues todos pudieron corroborar, lo que en los comentarios de pasillo se conversa entre pastores: que el APRA, de manera sistemática no permitirá que dicha ley proceda tal como se está planteando desde los evangélicos. Y que mientras era UNICEP quien lideraba este proceso, todo estaba bien. Pero en el momento que se estableció el diálogo formal con el CONEP, el oficialismo cambió de gesto para con los evangélicos. Parece ser que CONEP está “en jaque” por formar parte del Acuerdo Nacional, por ser firmante de la CVR y denunciar en su momento los crímenes cometidos por el Estado en los tiempos de la violencia política (crímenes que aun permanecen impunes).
Finalmente, esta situación de invitar a los evangélicos a la boca del lobo, solo para plantearles algo así como: “…ustedes no necesitan de esta ley…” me parece por lo demás, curioso.
Poco importó el caso de Chile, poco importó la reflexión del Ps. Darío, o la Dra. Gago o el Ps. Cortazar, cuando hablo la Dra. Cabanillas todos se silenciaron, sólo para después decepcionarse. Tal como se oía entre los comentarios de pasillo…
Yo solo me quedo con la pregunta en el aire ¿a que juegan?
Continuando con la difusión masiva de la campaña ¡Abajo las armas! los hermanos y hermanas de la Iglesia Evangélica Peruana se ponen se pie y se adherien a ella.
Durante la jornada "Liderazgo Juvenil y Desarrollo Integral" organizada por la comisión juvenil del Sínodo de la región Costa, el sábado 28 de agosto, los y las lideresas juveniles además de estampar su firma, tambien se comprometieron a extender la campaña en sus congregaciones locales y participar en la celebración por el Día Internacional de la Paz el próximo 21 de setiembre. Aquí se distribuyó material informativo como cartillas y volantes.
Dos días después, se realizó la convención tripresbiterial de las congregaciones de la Iglesia Evangélica Peruana pertenecientes a la zona norte de Lima, este espacio de encuentro y fraternidad entre niños, adolescentes, jóvenes y adultos, fue otro escenario en el cual los objetivos de la campaña fueron difundidos con éxito.