martes, 9 de diciembre de 2008

Lo que ya no deberíamos callar las mujeres


Mensualmente en el Perú, 9 mujeres mueren victimas de violencia doméstica y 7 quedan con graves secuelas. Es en el marco del Día internacional de la No Violencia contra la Mujer que el IMT propuso un espacio de reflexión y diálogo, para así “poner algunas cartas sobre la mesa” referidas a los múltiples rostros de la violencia hacia la mujer. Si bien es cierto el tema es “ampliamente” conocido y hay una masiva respuesta “verbal” que expresa su desacuerdo ante las agresiones de todo tipo, coloco las “comillas” porque lo cierto es que, la violencia contra la mujer es el pan de cada día.

El pasado viernes 28 de noviembre iniciamos este espacio considerando que el término “violencia”, aparte de ser asociado a la idea de los golpes o insultos, es conceptualizado también como un mecanismo de discriminación para subyugar o subvalorar a otros u otras. En esta primera intervención nos preguntábamos si alguna vez, nos hemos visto discriminadas de participar de algunos cargos, ministerios o beneficios, sólo por el hecho de ser mujer. O ¿cuántas veces hemos escuchado decir: ”Lo más recomendable es que para este cargo o ministerio sea un varón”?

Por otro lado, tenemos que se hacen notar las presiones sociales contra modelos alternativos de masculinidad o femineidad. La sociedad (de la que todos nosotros(as) somos parte) donde los roles están ya definidos, es generadora de mecanismos que agreden a quienes presentan alternativas diferentes. ¿Por qué decir a un hombre “sacolargo” cuando se le observa lavando ropa, cocinando o haciendo compras, (funciones que le corresponderían exclusivamente a una mujer)? En este caso es sólo un modelo diferente de masculinidad; sin embargo, hay un marcado machismo que no lo tolera ¿Y qué si es un acuerdo de pareja, el de compartir responsabilidades? ¿Cómo es la imagen de una mujer realizada? ¿Cuáles serian sus características? ¿O qué si una mujer soltera decide no casarse por voluntad propia?

Luego de este primer momento la Dra. Grecia E. Rojas aperturó el diálogo por medio del intercambio de experiencias y opiniones en las que cada participante tuvo relevantes aportes. Grecia nos compartió algunos alcances desde su experiencia laboral en temas de género y las participantes compartieron a su vez algunas prácticas en las que habían sido víctimas o testigos de violencia. Y fue el complemento que enriqueció este espacio de conversación.

Una persona especial, que aunque estuvo ausente esa noche, compartió con nosotros su detallado testimonio de vida y de la violencia sufrida de tantas maneras y tantas veces, párrafos que tuve la oportunidad de leer… esto dejó en todos y todas la interrogante ¿Cómo pudo suceder? o mejor dicho ¡Cómo pudo suceder!... La historia contaba que ella, muy jovencita, había sido víctima de violencia física, psicológica y sexual, todos estos continuos maltratos por parte de su enamorado, nada más y nada menos que un dirigente juvenil de la congregación a la cual ambos asistían.

Esta vivencia nos inundó de preguntas, ¿Acaso nadie se habría dado cuenta en el templo de lo que estaba pasando?... ¿Ni siquiera algún indicio?, o ¿es que algunos lo sabían, pero prefirieron callar? Y ¿Qué de ella? ¿Por qué tener que soportar las humillaciones, los golpes y la violación? ¿Cuántas chicas sean o no cristianas estarán pasando por situaciones similares?

Este tipo de experiencias son las que nos retan a ser parte de una cultura de prevención y de formación en estos temas, como decía al principio ¿Quién no ha escuchado algo sobre la violencia?, ¿todos verdad? planteo otra pregunta ¿Quién, habiéndola visto hizo algo al respecto?

Uno de los desafíos para quienes desempeñamos responsabilidades de educación es seguir aprendiendo y promover de manera más incidente la equidad de género, no sólo con mujeres sino también con los varones. Es que es importante desarraigar progresivamente muchas conductas y roles que se han asumido durante buena parte de la vida.

Viendo esta problemática, planteamos continuar fomentando estas oportunidades de concientización. Animo a los maestros y maestras, pastores y pastoras lideres y lideresas a incluir temáticas referidas a la equidad de género para ellas y para ellos, aprender a vivir en armonía, sin subyugaciones, ni tener que esconder los moretones externos e internos en nuestras iglesias ni en otros espacios.

Los Conversatorios del programa Diálogos para la Misión son una plataforma que promueve el tratamiento abierto, desde diversas miradas, a temas de interés por medio de la ponencia y del intercambio libre de puntos de vista, de experiencias y de información de los participantes a fin de obtener insumos que permitan mejorar la labor misionera de la iglesia evangélica en la sociedad peruana.

Quiero agradecer a Grecia por su colaboración valiosa y a todos y todas quienes estuvieron esa noche, a quienes nos proporcionaron los recursos y a nuestra hermana que compartió con nosotros su testimonio escrito. Con el compromiso de reencontrarnos prontamente, de seguir puntualizando los temas y responder con acciones concretas al respecto, concluimos la reunión. El tiempo pasó volando… y es que es así cuando se tocan temas tan interesantes, ¿verdad?

lunes, 1 de diciembre de 2008

“Por un país para todos y todas”. Promoviendo la inclusión social desde adolescentes y jóvenes


La discriminación es uno de los problemas más graves que afecta a nuestra sociedad peruana, pues perpetúa un contexto de desintegración de parte de ciertos sectores e instituciones contra aquellos (as) que son considerados como “diferentes y hasta inferiores”.

Somos un país pluricultural, en el cual la presencia de profundas brechas como las que hay entre Lima y provincias, expresa las profundas diferencias regionales; así como entre criollos, mestizos, cholos e indios, sinónimo de exclusión y discriminación étnico-cultural y racial, desigualdades y más desigualdades, son los obstáculos para la convivencia social y por ende para nuestro propio desarrollo como país.

En tal sentido, El Festival Construyendo esperanza, Organizado por nuestros amigos de Audiovisuales del Perú (ADEP), lleva el lema “Por un país para todos y todas” es un medio que desarrolla una primera aproximación a la problemática de la discriminación como un fenómeno social y cultural que afecta a la integración social y a la participación ciudadana,

Por medio de ella se busca promover la inclusión social apoyándose en las recomendaciones del Informe Final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, con la difusión y sensibilización de adolescentes y jóvenes. Porque desde ese “darnos cuenta”, podremos contribuir al logro de una sociedad sin exclusiones, basados en el respeto, la equidad y la tolerancia.

El Festival Construyendo esperanza se realizará este sábado 06 de Diciembre 2008 a partir de las 9:00 am. En el colegio Fe y Alegría Nº5 ubicado en San Juan de Lurigancho. El programa contiene dinámicos talleres, una feria interactiva y el concierto. La colaboración es el costo simbólico de 5.00 nuevos soles que incluye el almuerzo y la participación en todas las actividades.
Para mayor información pueden visitar la pagina web
www.adepperu.com también pueden contactarse al teléfono 471 6418.

jueves, 27 de noviembre de 2008

ESTE VIERNES 28 - TENEMOS UNA REUNIÓN...

Hola amigos/as:

No se olviden que este Viernes 28 nos estaremos reuniendo en el Instituto Bíblico de Lima para nuestro Segundo Conversatorio del programa Diálogos para la Misión.

Esta vez el tema será: La Mujer y los Múltiples Rostros de la Violencia. Nos acompañará la dra. Grecia Elena Rojas, abogada de la Defensoría del Pueblo.

Hora: 7:00 a 9:00 pm.
Lugar: Jr. Nazca 148, Jesus María

Todos y todas son bienvenidas. La entrada es libre y pueden llevar amigos/as.

domingo, 23 de noviembre de 2008

LA MUJER Y LOS MÚLTIPLES ROSTROS DE LA VIOLENCIA

Puede producirse en cualquier espacio, bajo cualquier circunstancia. Y a pesar que en la actualidad la violencia contra las mujeres está considerado como delito, persiste un alto nivel de aceptación social que la legitima.


Este ejercicio nocivo que atenta contra las relaciones humanas, abarca diferentes manifestaciones como la violencia física, sexual, psicológica y económica, se refuerza o justifica con el silencio de las afectadas, con la actitud de indiferencia, entre otras; estas expresiones revelan la cotidianidad y preocupante conformidad de tales prácticas en pleno siglo XXI (y las organizaciones religiosas no están exentas de ello).


Es así, que teniendo como referencia la conmemoración del Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, promovemos una plataforma para el análisis y el diálogo abierto al respecto.


LA MUJER Y LOS MÚLTIPLES ROSTROS DE LA VIOLENCIA

Día: Viernes 28 de Noviembre

Hora: 7:00 pm.

Lugar: Instituto Bíblico de Lima

Jr. Nazca Nº 148 (Altura Cdra. 8 Av. Brasil - Jesús María).


Tenemos como objetivo extender la mirada ante las caras públicas y ocultas de la violencia contra las mujeres, para desafiar la conformidad social persistente, fomentar la prevención, así como la defensa de la integridad, libertad, dignidad y autonomía de la mujer en los diversos espacios a los cuales representamos.


En esta oportunidad contaremos con la participación de Grecia E. Rojas, abogada de la Defensoría del Pueblo y especialista en temas de género.


Reciban esta cordial invitación, amigos y amigas, hermanas y hermanos...Los esperamos.

Recordemos que los cambios serán generados en función a que asumamos compromisos con los principios compatibles a los del Reino de Dios.

martes, 18 de noviembre de 2008

Crisis del Modelo de Representación en la Iglesia Evangélica

Desde hace unos años se ha venido afirmando que el mundo evangélico en América Latina asiste a una crisis del paradigma denominacional para conducir y orientar la identidad teológica y espiritual de los creyentes latinoamericanos. Algunos autores han señalado la entrada en vigencia de un paradigma “postdenominacional” donde si bien las denominaciones siguen existiendo, éstas no condicionan ni establecen la pauta de las creencias, la liturgia o la espiritualidad de sus miembros, puesto que no ejercen la misma influencia o no tienen la misma fuerza que en años anteriores.

De la misma manera un conjunto de voces de jóvenes creyentes están haciendo sentir su toma de distancia con relación a la creencia en la legitimidad o validez del “paradigma de representación” de los líderes, dirigentes o pastores con respecto de sus dirigidos, feligreses o membresía.

Desde estas voces divergentes el orden de gobierno en el que muchos de nosotros hemos crecido en las iglesias evangélicas estaría siendo sacudido por formas emergentes de organización eclesial, por nuevas comunidades, “iglesias-hogar” u otras formas de asociación que los cristianos no-católicos estarían empezando a construir en nuestro Continente.

En el pasado mes de octubre, con motivo de la conmemoración del Día de la Reforma Protestante (31 de octubre) nos reunimos como IMT con un pequeño grupo de creyentes que forman parte de estas nuevas comunidades y realizamos un DIÁLOGO PARA LA MISIÓN sobre este tema.

Allí conocimos la historia de Juan Rebelde. Usted puede leer un comentario al respecto en: (http://jovenestiempodehablar.blogspot.com/2008/07/homenaje-juan-rebelde.html?showComment=1215795720000)

Como lo señala el teólogo Jorge Chávez en el blog precitado, “Juan Rebelde representa en su forma de pensar a una juventud que rechaza los íconos tradicionales religiosos para empezar a preguntarse a sí mismo ¿qué significa ser sencillamente un discípulo de Jesús?”.

Identificamos en nuestro diálogo que esta “crisis de representación” es en realidad una crisis del modelo pastoral vigente por la cual algunos creyentes no creen que la enseñanza del Nuevo Testamento nos vincule con un esquema centrado en la concentración del poder alrededor de un grupo especializado de “clérigos”, en contraposición con un grupo de “laicos” que asumirían en estas mismas iglesias un papel secundario, pasivo y subordinado no sólo en la toma de decisiones sobre la marcha de la congregación, sino incluso en las normas de conducta compartidas y en la forma de vivir de los creyentes.

Enarbolando la bandera que “todos los creyentes somos pastores unos de otros”, nuestros amigos del movimiento emergente nos hicieron pensar en cuáles son los fundamentos que podrían justificar una serie de prácticas que se dan en nuestras iglesias: el que haya un grupo especializado de líderes, que estudia teología, que tiene autoridad para administrar los sacramentos u ordenanzas, que ejerce el protagonismo en la predicación, la enseñanza y la corrección pastoral y que tiene el derecho de recibir un sueldo a cambio de esta función que desempeña.

Es decir, estos grupos emergentes nos hicieron pensar en temas como: las formas de organización de las comunidades cristianas, la distribución del poder al interior del Cuerpo de Cristo y los fundamentos bíblicos para el sostenimiento de grupos dedicados a un “ministerio a tiempo completo” dentro de la congregación.

Asimismo, pensamos juntos en los vicios que puede generar la concentración excesiva del poder en la iglesia en pocas manos, la falta de una cultura de rendición de cuentas (accountability) y la necesidad de contar con mayores espacios de descentralización del ejercicio de los dones y ministerios para no vivir en esquemas “templo-céntricos” y menos aún, no vivir tampoco en esquemas “pastor-céntricos”.

Nos llamó la atención que la orientación teológica de estos grupos emergentes dentro de la actual Iglesia Evangélica poco sepan o quieran saber con relación a los postulados de la Reforma Protestante, a la que ven como algo lejano y antiguo, algo del siglo xvi que no tiene mucho que decirnos en pleno siglo xxi.

Sin embargo, mucho de lo señalado por esta teología y discurso contestatario emergente, está emparentado con la utopía reformada del sacerdocio universal de todos los creyentes del siglo xvi. En un mundo medieval en el cual la mediación de la Iglesia y del sacerdote eran considerados imprescindibles para alcanzar el favor de Dios, la Reforma Protestante irrumpió en la Europa occidental afirmando el libre acceso a la presencia de Dios por la sola gracia y por la obra de Cristo y el Espíritu Santo.

El llamado a vivir en una “Iglesia Reformada siempre reformándose” parece que entró en un gran vacío y cayó en “saco roto” con el transcurrir de los años y con el desarrollo de las principales líneas denominacionales, protestantes, evangélicas y carismáticas (incluyendo a las iglesias independientes, iglesias apostólicas e iglesias no-denominacionales) que han seguido reproduciendo el esquema de la separación radical entre clérigos y laicos hasta experimentar esta crisis actual que es evidenciada de manera más directa a nivel de los sectores juveniles de muchas congregaciones.

El nuevo paradigma de comunidades emergentes parece estar en franco ascenso, de la mano del auge del sistema de libre mercado de discursos evangélicos, la masificación de las formas de consumo de productos religiosos convencionales y no convencionales, el uso de los medios de comunicación y el Internet y la crisis del paradigma denominacional y, probablemente, de la crisis del modelo pastoral de representación que procura concentrar el poder sobre la congregación hasta niveles insoportables para esta juventud emergente y postmoderna.

Termino señalando una paradoja histórica sobre el tema que venimos tratando. Hace unos días llegó a mis manos un artículo, de mi buen amigo el investigador católico José Luis Pérez Guadalupe, titulado “Gestión y Liderazgo Eclesial. Un desafío para la Iglesia Católica”. En síntesis, es un llamado a que la Iglesia Católica realice una reforma en su manera de concebir el “liderazgo eclesial” que permita la “descentralización de la autoridad y de las funciones, y un mayor empoderamiento de su personal”. Es un llamado al desarrollo armónico de los carismas que permita que la Iglesia Católica llegue a entusiasmar con una propuesta activa de pastoral y evangelización a un pueblo latinoamericano que encuentra una realidad eclesiástica de diversidad religiosa que le permite optar por formas alternativas de espiritualidad distintas a la católica, y allí estamos definitivamente los evangélicos como la principal alternativa de espiritualidad.

Sin embargo, la paradoja consiste, a mi entender, que mientras la Iglesia Católica busca descentralizarse y otorgar una mayor fluidez a la administración del poder de tal manera que se vuelva una iglesia más dinámica y más cercana a las necesidades espirituales de la gente, las Iglesias Evangélicas por su parte, habiéndose originado en la crítica a la concentración de poder del sistema eclesiástico de la Iglesia Medieval con expresiones como la Reforma Protestante, hoy, esos hijos de la Reforma están buscando concentrar y encerrar el poder en formas de administración eclesial que controlen y ahoguen la vida de sus miembros, quizás incluso, bajo el pretexto que esta sería una forma más eficaz de cuidado pastoral.

Pareciera que no hemos aprendido de la historia o que cíclicamente tendemos a volver a nuestros viejos errores. Esta iglesia emergente de los jóvenes postmodernos nos está haciendo ver nuestros propios límites y haríamos bien en meditar si como evangélicos estamos en condiciones de afirmar que OTRA IGLESIA ES POSIBLE en cuanto a la administración del poder en la espiritualidad evangélica en América Latina.