jueves, 22 de septiembre de 2011

Día Internacional de la PAZ (una perspectiva desde la MISIÓN TRANSFORMADORA)

Desde 1981 la Organización de las Naciones Unidas ha venido impulsando la celebración del “DÍA INTERNACIONAL POR LA PAZ” todos los 21 de Septiembre de cada año. Desde el 2001 se modificó bajo la resolución 55/282 con la intención que el mundo contemple 24 horas de paz, no violencia y cese al fuego en las zonas que estuviesen en conflicto (que no son pocas).

La iniciativa de la ONU fue seguida y desarrollada en paralelo por otros organismos mundiales como el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) Religiones por la Paz, el Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) y otras organizaciones civiles interesadas en el desarrollo de una cultura de paz en el mundo.

Pero los evangélicos no celebramos la paz. Pareciera que nos regocijásemos en la imposición. La imposición de nuestra fe, de nuestras ideologías, de nuestros estilos de vida, la imposición de todas las cosas que consideramos importantes. Como si lo verdaderamente importante pudiera ser impuesto de alguna manera. Como si ese hubiese sido el mensaje del Señor Jesús. Como si el “mundo” fuera puramente malo. Como si el dualismo y la esquizofrenia en la que muchos viven (y en verdad creen que su esquizofrenia es la realidad fáctica) hubiese sido enseñanza del Gran Maestro de Galilea.

El mundo que tenemos es el mundo que formamos.-

El mundo en el que soñamos (porque todos tenemos sueños) es el mundo que debemos crear, es el mundo en el que debemos creer. Porque somos lo que soñamos. Si soñamos conquistas al estilo medieval, eso tendremos. Si nuestro sueño es una gran cruzada que imponga nuestra fe a todo aquel que piensa distinto, ese mundo tendremos, incluyendo la oposición y la violenta (y en cierto sentido, justa) respuesta de aquellos y aquellas que no deseen que se les imponga ideas contrarias a las que manejan, porque todos amamos la libertad.

El mundo en el que soñamos, debería ser como el mundo que soñó Dios. Donde Dios no tiene nombre, porque solo se pone nombre a las cosas para diferenciarlas de las otras, pero a Dios no es necesario diferenciarlo, porque Él se encuentra en todas partes, y todo nos habla de Él.

Un mundo en el que no existe explotación de unos hacia los otros, porque todos y todas disfrutamos de la creación de Dios, de sus beneficios, sus frutos que nos son extendidos generosamente por la Pachamama que nos sirve, y de ese modo alaba a Dios.

Un mundo en donde no hay razas, porque todos y todas somos la humanidad y eso es lo que importa. Nos distinguimos y apreciamos las diferencias, porque en la variedad está el gusto. Lo que nos demuestra lo ingenioso de nuestro hacedor al hacernos distintos y distintas, para variar.

Un mundo donde Adán elogia a Eva, no la golpea, no la humilla, no la utiliza, no la cosifica, no la limita en su desarrollo personal.

Un mundo donde investigamos para conocer más sobre la fabulosa creación de un Dios fabuloso. Donde aprendemos y conocemos de todo lo que nos rodea, y le ponemos nombre a las cosas.

El mundo que soñamos debería ser el mundo que responde a las peticiones del Señor Jesús, cuando habló en el conocido Sermón de la Montaña, en forma de bienaventuranzas. Que no son otra cosa que el llamado del Señor Jesús a un estilo de vida verdaderamente universal, no globalizante (porque no impone nada) pero si universal, porque son valores que todos compartimos en lo más hondo de nuestros corazones.

La confianza en Dios, la consolación de los que sufren, la humildad, el anhelo por la justicia, la compasión, la pureza de corazón, y por supuesto casi al final (porque lo mejor se guarda para el final) la búsqueda de la paz. Esta búsqueda de la paz, es recompensada en el sermón del monte, por el gran honor de ser llamados HIJOS DE DIOS.

Desde entonces, desde la prédica de Jesús, la civilización que tuvo contacto con este mensaje transformador, buscó la manera de sistematizar estas bienaventuranzas a manera de petición. Pero la más difícil fue la búsqueda de la paz. La iglesia cristiana medieval lo entendió como la conquista de todos los territorios para la iglesia. Los monjes de claustro entendieron que debían crear un mundo paralelo y distinto al que estabas tras sus murallas. Posteriormente, los grupos puritanos escapando de la persecución europea migraron a nuevas tierras donde se contagiaron de los conquistadores ingleses. Misma lógica que adoptaron los grupos evangelicales de origen norteamericano quienes entendieron la conquista como sinónimo de evangelización en detrimento de las culturas originales.

Luego de siglos de ensayo y error, en el S. XXI hemos abordado una solución que sigue siendo una propuesta innovadora, a pesar de haber sido propuesta a mediados del siglo pasado. La educación para la paz es la propuesta innovadora de la época de la post-guerra.

Finalmente entendimos que la guerra no surge de la nada. La guerra es construida por intereses egoístas de personas, organizaciones y naciones que buscan imponerse frente a otros y otras, bajo diversas justificaciones, pero con los mismos resultados siempre, siempre, siempre. Hambre, orfandad, pobreza, subdesarrollo, tristeza, y finalmente muerte.

En contraposición, la paz tampoco surge espontáneamente, es resultado del esfuerzo de personas de buen corazón interesadas en superar las diferencias, en tolerar lo distinto para entenderlo a fin de enriquecerse del otro, de la otra, surge de gente que entiende que la paz también necesita ser construida y en la medida que se construya la paz, la guerra y sus consecuencias tienen menos oportunidad de mermar el desarrollo de la humanidad.

La educación para la paz es el gran bastión que nos podría permitir alcanzar el sueño de Dios de un mundo de acuerdo a los planes originales. Es nuestra gran oportunidad de presentar una humanidad distinta a la que tenemos hasta ahora. Podemos mostrarle a Dios los logros de una humanidad fraterna, reconciliada consigo misma y con la naturaleza, compasiva, donde la pobreza se ha eliminado porque aprendimos finalmente a compartir, donde la mujer es reconocida tan igual al varón en derechos y oportunidades porque finalmente ambos somos polvo, donde los niños no mueren de infantes sino que mueren de 100 años agradecidos por una vida llena de satisfacción y paz, donde la ciencia de los hombres se desarrolló tanto que la muerte viene por vejez y no por enfermedades como la malaria, el VIH y otras.

Pero para soñar ese sueño, debemos abocarnos a una educación que considere estos sueños como algo importante, y no como falacias de idealistas soñadores. La construcción de un mundo así, depende de nosotros y nosotras, de nadie más. En nuestras manos está que la PAZ reine.

Esforcémonos por construirla.

Empecemos ahora.

Oremos por la Paz.

SHALOM

martes, 30 de agosto de 2011

Los evangélicos y la crisis política del "Te-Deum"

Lo que comenzó siendo una reunión que un grupo de líderes evangélicos organizó para invitar al ex-presidente Alan García a un servicio dominical evangélico, llegó a convertirse en un espacio oficial del programa de actividades de celebración de Fiestas Patrias, según el Decreto Supremo 079-2010-PCM.

¿Cómo llegó a producirse esta mutación? ¿Qué factores políticos y religiosos influenciaron para que el ex presidente Alan García llegara a oficializar los cultos de Fiestas Patrias que empezaron a celebrarse en las instalaciones de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera de la Av. Brasil en Pueblo Libre?

Sabemos que las relaciones entre Palacio de Gobierno y un sector evangélico liderado por el pastor Miguel Bardales siempre fueron fluidas. Más allá de las simpatías políticas que todo ciudadano tiene derecho a tener y más allá del hecho que la ex congresista Mercedes Cabanillas, líder histórica del Partido Aprista Peruano asista a la iglesia del pastor Bardales en La Molina; lo que es cierto es que, a nivel de la política peruana, está instalada la idea que los evangélicos somos una especie de lavandería política donde se pueden limpiar y hasta blanquear las conductas y los comportamientos de nuestros líderes políticos de turno, y más aún, existe la percepción que un líder político cuestionado públicamente en los aspectos éticos y de corrupción puede encontrar una cierta legitimidad apelando a vincularse a la imagen pública de la honestidad y moralidad de los evangélicos.

Mecanismos como este que involucran un nuevo rol para los evangélicos en el mundo político peruano, estamos seguros que estuvieron a la base del famoso Decreto Supremo que trajo como consecuencia el empoderamiento político de Miguel Bardales y de aquellos que le acompañan en el “Ministerio de Acción de Gracias”, una organización creada para auto-legitimarse como organizadora de los servicios presidenciales de Fiestas Patrias, también conocidos ahora como “te-deum”. Y es que a cualquier persona que conoce un poco del mundo evangélico le debería parecer completamente extraño que una actividad litúrgica que se incluye en el agenda de estado con motivo de celebración de Fiestas Patrias, fuese organizado o por una persona o por un “ministerio evangélico” auto designado, en lugar de ser presidido por el ente que representa a los evangélicos en el Perú, el Concilio Nacional Evangélico. Es por ello que se creó este “Ministerio de Acción de Gracias” para darle cierto tipo de legitimidad a una actividad que empezó por iniciativa personal de un grupo reducido de personas que distan mucho de representar a los evangélicos en el Perú.

De allí que los puntos de encuentro del binomio “García-Bardales” coincidan en la instrumentalización de la fe evangélica con fines políticos: sea por la necesidad de protagonismo y empoderamiento de uno, o con fines de mejoramiento de una imagen deteriorada en la ética pública en el caso del otro.

Hasta ahí la historia en el régimen anterior. Lo que termina de desconcertar al sentido común de las personas que hemos seguido este proceso es entender cómo en el nuevo gobierno del presidente Ollanta Humala nos encontramos con la noticia y el comentario especulativo sobre la existencia de maniobras políticas vinculadas al entorno de Palacio de Gobierno que impidieron que el CONEP asumiera la conducción del servicio religioso antes mencionado, volviendo éste a caer en manos del Ministerio de Acción de Gracias.

Esto parece una novela de terror. El CONEP incluso durante la época electoral fue acusado de haber mostrado cierta parcialidad y preferencia por el hoy presidente de la República, en desmedro de otros sectores evangélicos que veían en la alternativa fujimorista una opción política más afín a sus intereses. Lo más natural resultaba entonces, es que si las comunicaciones de parte del CONEP y su Junta Directiva eran fluidas -en términos de relaciones institucionales- con la Secretaría de Palacio de Gobierno, el cambio en la conducción del culto de acción de gracias de Bardales por el CONEP fuese algo normal y natural. Es más, muchos nos preguntábamos ¿qué va a hacer Miguel Bardales y su organización frente a esta posible pérdida de protagonismo? La sorpresa que nos dejó desconcertados es que faltando unos pocos días para el 30 de julio, se supo que el CONEP mediante pronunciamiento público reconocía su alejamiento de toda posibilidad de organizar el famoso evento. ¿Por qué? ¿Qué factores impidieron que la institucionalidad evangélica pueda recuperarse en alguna medida en el país? Y sobre todo ¿cuál es el futuro de la imagen pública de los evangélicos y de su órgano representativo, el CONEP, en el marco del inicio de este nuevo gobierno? Como primera señal de las relaciones entre los evangélicos y la gestión del Presidente Humala nos deja en un estado de alerta. Tal parece que la impunidad, el compadrazgo y las relaciones políticas debajo de la mesa tienen todavía más peso en nuestro país (aún en el mundo evangélico) que la legitimidad, el respeto a la organización y al ordenamiento religioso que a los evangélicos tanto nos ha costado construir por más de 50 años.

Y para no dejar la historia inconclusa el último acto fue que al final el presidente Humala nunca apareció en el culto de Acción de Gracias organizado en la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera de la Av. Brasil y que según los documentos oficiales publicados con anticipación, el presidente no incluyó el mencionado culto dentro de las actividades oficiales de celebración de Fiestas Patrias sino que programó una reunión de su gabinete en el mismo horario y que como consecuencia de esto, el culto no fue televisado como en otros años. ¿Cómo interpretar este gesto del presidente Humala? Los detractores de siempre empiezan a hablar de un desaire del ambiente presidencial hacia los evangélicos. En mi opinión creo que el entorno presidencial empieza a darse cuenta que la imagen de impecabilidad evangélica es un mito; que las organizaciones de la sociedad civil, incluidas las eclesiásticas, tienen agendas concretas, operadores políticos y una moral de logro de resultados que dista mucho de parecerse a la imagen bienhechora y bonachona que algunos líderes políticos tienen de los evangélicos.

Termino con una pregunta sumamente importante: ¿Seremos capaces los propios evangélicos, especialmente los líderes que representan la institucionalidad evangélica de darse cuenta de esta realidad? ¿Seremos capaces de poder defender nuestros propios intereses de manera adecuada en la esfera pública o acaso el prurito de ser evangélicos nos limita para ejercer nuestra ciudadanía, la defensa de nuestros derechos y el uso adecuado de la negociación para obtener el posicionamiento que la Iglesia Evangélica como institución se merece en el Perú; un país que esperamos que un día pueda ser reconocido no sólo como país intercultural y de todas las sangres, sino también como un país diverso y multireligioso.



lunes, 15 de agosto de 2011

¿Ese también es mi prójimo?

Fragmento de Lucas 10.30-37 versión David Romero Habla Hoy

El Maestro sabiendo que no le habían entendido nada más allá de lo que querían oír (osea, ni michi), se puso de pie y dijo:

Cierto día, un hombre se dispuso para ir de Huancayo a Lima. En el camino le asaltaron unos ladrones que, después de golpearlo, le robaron todo lo que llevaba y lo dejaron medio muerto cerca de “La Victoria”.

De casualidad, por el mismo camino pasaba un ministro de alabanza muy reconocido. Estaba llegando un poco tarde al culto de alabanza, donde él tenía un papel preponderante. Al ver a aquel hombre, el ministro se hizo a un lado y siguió su camino, porque “el señor le estaba esperando en el templo”. Luego pasó por ese lugar un pastor, que era el principal en su denominación, representante de muchos colectivos de pastores; cuando aquel otro vio al hombre, se hizo a un lado porque era un lugar muy peligroso, quizá podría correr con la misma suerte de aquel hombre, y él era muy valioso como para privar a la iglesia evangélica de su santa presencia, y siguió su camino.

Pero también pasó por ahí un travesti, que trabajaba por la zona. Al ver a aquel hombre tirado en la vereda, sintió compasión por él. Se acercó, sanó sus heridas, y le puso vendas. Lo subió a un taxi y lo llevó a un pequeño hostal y ahí lo cuidó.

Al día siguiente el travesti le dio dinero al gerente del hostal y le dijo: “Cuídame bien a este hombre. Si el dinero que le dejo no alcanza para todos los gastos, yo le pagaré lo que falte a mi regreso.”

El Maestro terminó el relato y preguntó a los pastores:

A ver… De las tres personas que pasaron por el camino ¿Cuál fue el prójimo del que maltrataron los choros?

El que se preocupó por él y lo cuidó – se atrevió a responder un pastor– y el Maestro le contestó:

ANDA Y HAZ TÚ LO MISMO.

El que tiene oídos, que oiga.

sábado, 9 de julio de 2011

Discriminación religiosa

De muestra un botón

En un contexto de “libertad” y específicamente de “libertad religiosa”, luego de una marcha, luego de una ley que formaliza el tema (al estilo de un Gobierno aun sesgado hacia un sector religioso) aún se destilan manifestaciones claras de discriminación religiosa. Como es lógico de un gobierno centralizado, los alcances y avances logrados en la ciudad capital no llegan a los distintos centros poblados. Incluso los centros educativos, que debieran ser faros que irradian la luz del conocimiento se pueden convertir en máscaras, caretas de pseudo-iluminación.

De muestra un botón.-

Ejemplo de ello tuve la desgracia de experimentar en un centro educativo secundario, de un centro poblado que se jacta de ser capital de distrito (Paucará) en el departamento de Huancavelica. El caso: la realización del “Día de oración”. Se trata de una práctica espiritual de muchas confesiones religiosas, en las que elevan los deseos y/o necesidades a un ser superior al que se le llama Dios. En el distrito mencionado, el 100% de la población es de confesión cristiana (católica y evangélica). Dicho “Día de oración” lo ejecutó una reconocida ong de inspiración cristiana-protestante que trabaja en beneficio del total de la población, que procura su desarrollo social, cultural, físico, mental y por supuesto, también en el aspecto espiritual (en la medida de lo posible, sin caer en proselitismo). En este último sentido se llevó a cabo este día de oración, en el que los niños, niñas y adolescentes de los centros educativos de la comunidad oren por el bien de ellos mismos, de sus padres, de los gobernadores y para que haya paz en Huancavelica, en vista de los últimos acontecimientos vividos en la capital del departamento, teniendo como resultado cerca de 30 días de paro, violentos enfrentamientos entre la policía y la población civil, que conllevó a la muerte de 3 personas (entre los cuales se cuenta un niño) y decenas de heridos.

Esta actividad se realizó sin mucho problema en 3 comunidades anteriormente a finales del mes de junio, incluyendo la presencia de las autoridades locales. Pero cuando se presentó una de las dos autoridades religiosas que se invitó para asistirnos en dicha actividad, el director del colegio en Paucará reaccionó negativamente.

Su reacción se concentró en la negación de la participación de “ese sujeto” en su institución educativa. De acuerdo a sus palabras, se trata de una persona considerada de una “secta religiosa” y que toda la población lo conoce (se refería al pastor de una de las dos iglesias de tradición pentecostal presentes en la comunidad), por lo tanto no permitiría que haga proselitismo religioso en su centro educativo. Ante mi continua insistencia sobre el tema de libertad religiosa, el director se escudó (a mi parecer, de manera cobarde) en la opinión del alumnado y de los padres de familia. Según él, los padres pensarían que el director (mi testarudo interlocutor de ese momento) abalaba esta participación, además que “él no era nadie para permitir eso”. “Yo pensé que usted era el director, dígame con quien tengo que hablar si usted no es nadie para tomar decisiones”, le contesté con el sarcasmo más educado que pude encontrar en mí, pero aun así el insistió en que me coloque en sus zapatos. Como era de esperarse, tal cual es con la conversación con una pared, me ofreció que aceptaría la participación del pastor siempre y cuando el cura estuviera presente en la oración (como si se tratara de un acto litúrgico formal). A pesar de que le expliqué la negativa circunstancial del sacerdote católico, debido a sus actividades parroquiales, y que debemos aprovechar la presencia del pastor, en calidad de autoridad espiritual de un grupo humano, numéricamente importante en la comunidad; aún con todo él se negó, bajo la lógica de que se trata de una secta religiosa a la que no se le debe prestar cabida. Finalmente le quise contra-argumentar de que al tratarse de una institución educativa, debe dar ejemplo de inclusión y rechazar cualquier tipo de discriminación. Pero en realidad, no le importó nada de lo que pudiera decir. Se trataba de un católico recalcitrante que no permitiría que las mal consideradas “sectas” tuvieran acceso, ni siquiera a orar por la paz.

EVIDENTEMENTE SE TRATA DE UN CASO DE DISCRIMINACIÓN RELIGIOSA. No hay lógica que valga ante una persona cerrada como dicho director. Es una vergüenza que una persona con esas actitudes pudiera tener acceso a un cargo de respetabilidad como el de director, pero se comprende que en la necesidad de profesionales, se escojan a personas que pasan con 11 de nota. Mientras esta clase de personas no se encuentren con algo más duro que ellos (como la ley) no cambiarán, ni aceptarán, ni mucho menos serán “inclusivos” con minorías poblacionales. Los alumnos evangélicos del colegio secundario que dicha persona regenta se ven obligados a sumirse en la clandestinidad, como las primeras comunidades cristianas. En pleno siglo 21, se siguen escondiendo como si su fe les fuera motivo de vergüenza.

Pero no debiera ser motivo de gran sorpresa el encontrar muestras de discriminación en el interior del país, cuando a todas luces, el primer mandatario da tan buen ejemplo de NINGÚN COMPROMISO POR LA APERTURA DE LAS COMUNIDADES DE FE NO-CATÓLICAS. Esto se ve en el monumento del morro solar en Chorrillos, con el cual muestran su desacuerdo tanto iglesias evangélicas como católicas, líderes religiosos de opinión de ambas tradiciones del cristianismo, e incluso yendo en contra de las corrientes de opinión popular que exigen su participación en otros espacios. Mientras no se formalice la voluntad política de abrirse a otras espiritualidades, poco se podrá hacer en las comunidades al interior del país.

Las autoridades eclesiásticas se están reuniendo desde hace algunos años para tratar este tema. Lograron algunos avances, pero la implementación de dicha ley aún tendrá que esperar varios años para ver la luz y salir de los despachos de los congresistas. Hasta entonces, los estudiantes evangélicos del centro poblado de Paucará – Huancavelica y de otros tantos lugares, tendrán que seguir escondiendo su fe en la clandestinidad, porque existen directores intolerantes que no permiten la manifestación pública de una fe, que no es la “oficial”, que no es la católica.

lunes, 20 de junio de 2011

Curso: Cristianismo y Política

Programa FAMIN (Facultad Apostólica de Ministerios) en convenio con la Universidad San Pedro de Chimbote.

Asignatura: Cristianismo y Política
Profesor: Oscar Amat y León Pérez - email: oscar_amat@yahoo.com
Descripcion: El curso pretende informar a los estudiantes sobre las relaciones (presencia o ausencias) entre fe cristiana y participacion política de los cristianos, a lo largo de la historia relativamente reciente en el Perú (historia del protestantismo, 1822-2000)
Temas:
1. Historia de la participacion politica de los cristianos evangelicos en el Perú
2. El Problema de la relación Iglesia-Estado en el Perú
3. Formas de participación de los ciudadanos cristianos en la vida pública peruana
4. Reino de Dios, Poder político y Servicio
Horario: Los días lunes de 3:00 a 6:30 pm, Del lunes 20 de junio hasta el lunes 11 de julio

Clase No 1 Historia de la Participación política de los Evangélicos en el Perú
-Una Cronología del desarrollo de la Iglesia Evangélica en el Perú
-Revisión de la bibliografía básica sobre el tema de la presencia protestante en el Perú
-Hitos de la presencia pública de los evangélicos en el país

Conclusión: Los evangélicos siempre han estado a lo largo de su historia en contacto con la esfera pública. En un principio esta vocación fue asumida por el liderazgo pastoral y los primeros misioneros quienes bajo los intereses de promover el desarrollo del país, propiciaron la libertad religiosa y procuraron establecer el testimonio de la Iglesia en el país. Para esto se relacionaron con los sectores liberales de la política peruana, así como con los sectores anti-clericales y luego con los sectores más críticos y progresistas de la intelectualidad peruana ofreciendo la imagen más "moderna" del cristianismo evangélico frente al tradicionalismo de la religión oficial y también aprovecharon su imagen de extranjeros que podrían tener un nivel de influencia en sus países de origen. No es tan cierto la idea entonces que la participación política de los evangélicos en el Perú empezó en el año 1990.

Clase Nº 2 Interpretaciones de la Participación Política de los Evangélicos
-Los actores socio-religiosos de la participación política en el siglo xxi: quienes lideran la agenda púbica de la participación política de los evangélicos son los sectores carismáticos o neopentecostales.
-El nuevo discurso político-religioso: "Jehová te pondrá por cabeza y no por cola". El llamado no es un llamado al servicio cristiano a través de la política sino a conquistar, liderar, gobernar espacios públicos para lograr posiciones estratégicas, poder secular y beneficios para las aspiraciones públicas de ciertas iglesias y ciertos líderes religiosos.
-Las estrategias de intervención: ya no se trata de una presencia pública evangélica a través de partidos confesionales o de agrupciones políticas creadas a último momento por los evangélicos para participar en una elección, hoy día se trata de ser reconocido por los líderes no-creyentes y recibir una posición importante dentro de una lista paralamentaria dentro de los partidos politicos conservadores o neo-conservadores del espectro político secular.
-Finalmente hay una tendencia teonómica y reconstruccionista que emparenta la agenda pública evangélica en torno a los valores de la derecha religiosa nortemaericana, bajo la imagen de organizaciones "pro-vida". Entre estos temas de agenda política evangélica se encuentran detener cualquier iniciativa de despenalización del aborto, impedir el avance de los Derechos Humanos de las minorías sexuales y población LGBTT y promover iniciativas legislativas que supuestamente defienden a la familia (entendida como papá, mamá e hijos/as).

Clase Nº 3 Lectura teológica de la Participación Política de los Evangélicos
-La participación política de los evangélicos en la actualidad se asienta en una cosmovisión religiosa reconstruccionista: los valores de la sociedad están distorsionados y los cristianos somos los llamados a reconstruir dichos valores a partir de nuestra comprensión del Evangelio.
-Resignificación del Reino de Dios: éste ha dejado de ser solamente el concepto central en la Teología de la Liberación Latinoamericana para empezar a ser propiedad común con los sectores carismáticos que lo han resignificado, domesticado y acomodado como categoría teológica para ser utilizada dentro de sus proyectos políticos.
-Una de las discusiones teológicas en el momento contemporáneo tiene que ver con la confrontación entre ministerio en la iglesia y ministerio en la administración pública para los pastores. Parece que dado el avivamiento de pastores que quieren incursionar en la política, uno de los ejes del debate político-evangélico está en torno a los límites o no de los pastores para convertirse en figuras públicas, dejar sus congregaciones o utilizarlas como bases de proselitismo polítco, o aún más, el día de hoy se debate también sobre la perspectiva ética del uso del púlpito evangélico o los medios de comunicación evangélicos para hacer campaña a determinado candidato o candidata.

Clase Nº 4 Otras formas de hacer política de los Evangélicos en América Latina
-El camino de la construcción de ciudadanía desde las propias congregaciones evangélicas. Las igleisas son laboratorios de ciudadanía. Si bien las reglas de juego del gobierno de la iglesia en general, no son ni la democracia ni los Derechos Humanos, no obstante eso, el carácter de la iglesia como una comunidad de iguales en la cual todos y todas tienen algo que aportar a partir de sus dones, puede convertir una comunidad de creyentes en un espacio de aprendizaje del respeto de los demás, la tolerancia, el trabajo en equipo, la conciencia ecológica, la equidad de género entre otros, convirtiéndose esto en una importante y positiva función social que las iglesias pueden cumplir para el fortlaecimiento de la participación y veedurías ciudadanas.
-La incidencia pública de la Iglesia. Si los evangélicos tenemos algo importante que aportar al país en términos de políticas públicas que beneficien a todos y los/las ciudadanos, este aporte estará seguramente vinculado a los temas de educación, salud, seguridad social, derechos humanos, entre otros, espacios en los cuales los evangélicos tenemos una historia completa de aportes e iniciativas que hemos promovido, muchas veces sin extraer todas las implicancias sociales de nuestras prácticas misioneras. El camino de la incidencia, de la influencia positiva que la Iglesia puede tener hacia el resto del país desde su mirada de fe, pasa también por una estrategia definida de posicionarse en los medios de comunicación no sólo en los religiosos sino también en los seculares y en preocuparse por construir una imagen pública de los evangélicos que no descanse en una imagen ridícula o apocalíptica sino en una imagen de servicio y ética pública sólida y propositiva para el bien común de los peruanos y peruanas en general.