domingo, 5 de junio de 2011

¿Ganará el Miedo, o la Esperanza?

Una de las cosas que caracterizó esta última rampa electoral, ha sido EL MIEDO. Como muchos comentan, la atmósfera ha sido de tensión y rechazo hacia alguno de los 2 candidatos. A diferencia de comicios anteriores, esta campaña ha estado muy reñida, y tanto unos como otros han lanzado piedras hacia el contrincante. Vale decir, no procuraron “brillar con luz propia” sino, opacar al otro, desacreditándolo, denunciándolo, llamándose mentirosos, haciendo escándalos, etc. Ha sido un circo romano. Mientras tanto, ninguno ha logrado capturar emocionalmente (y ganando así realmente el voto popular) el corazón del pueblo.

Eso me hace concluir que esta ha sido una campaña de MIEDO. No por que a mi me de miedo, o sienta que la gente tiene miedo (aunque en cierto sentido si lo creo) sino que principalmente los medios han causado miedo, las noticias promueven el temor tanto hacia uno como hacia otro. Eso siempre es preocupante. El temor nunca es agradable, y nunca es buen motor en contextos de tomas de decisión.

La prensa suele responder casi automáticamente que rescatan el sentimiento del momento, las percepciones de la gente, etc. Pero los expertos saben y los profesionales somos enseñados en esto, que son los medios quienes GENERAN OPINIÓN. Opinión que posteriormente es repetida como si fuera propia. Esa es la gracia de la prensa. Gracia muy comúnmente manipulada y malinterpretada.

Pero al margen de la prensa y su poder, fuera de toda crítica, totalmente válida y que otros colegas, compañeros y hermanos evangélicos vienen denunciando y desnudando, como el caso del Ps. Rodolfo Gonzales (escrito por nuestro hno. Rolando Pérez) y demás, está la respuesta de la población en general. En esto me quiero detener, porque en realidad llama la atención de cualquiera. El temor, la incomodidad, la desazón, y tristeza que se observa en la gente es lamentable y preocupante. En Lima, los taxistas (nunca hay que dudar de la sabiduría de los taxistas) comentaban de este sentimiento generalizado, al margen de los gustos e inclinaciones partidarias, las personas en general manifiestan esta inseguridad por lo que sucederá y al mismo tiempo temor por el candidato opuesto a su favorito. Esto último es nuevo para mí. Antes se había visto a la población dividida (suele pasar en contexto de segunda vuelta) ¿pero con temor hacia en candidato opuesto a su preferencia? Es preocupante, por decir lo menos.

De este sentimiento generalizado también se ha visto envuelta la población evangélica. El pueblo de la Esperanza ahora es el pueblo de la incertidumbre y la división. Hoy mientras iba a votar, una amiga de la familia se molestó conmigo cuando respondí a su pregunta clásica, de por quien iba a votar. Esta es para mí una perspectiva a menor escala de las relaciones en Lima. Muchas personas han ejercido mucha presión, como la CONFIEP, quien en su spot, no solo evidencia su candidata, sino que niega la posibilidad de progreso en caso gane la candidatura opuesta. ¿Eso es no es generar miedo? Pero no solo ocurre eso, sino que LAS PERSONAS SE LO HAN CREIDO. Las personas de a pie, que piensan votar por Fuerza 2011, no lo hacen por amor a Keiko (que aun esto se podría criticar) sino por MIEDO A HUMALA. Eso es lamentable, pero parece ser una constante en nuestras decisiones electorales.

En el caso opuesto, quienes piensan votar por Gana Perú, también votan con dudas. Algunos y algunas con temor igualmente. Mis amigos que trabajan o están relacionados al trabajo por la defensa de los DDHH, muchos y muchas piensan votar por Humala, pero encuentro en ellos y ellas la contradicción de tener que dar su voto por alguien que también está acusado de quebrantar los DDHH en Madre Mía, etc. Además de ser militar y cargar con el stigma propio de todos los militares en un país que hace apenas 10 viene saliendo de una dictadura, y teniendo tan cerca la sombra de otro dictador, el presidente de nuestra hermana Venezuela.

Al histórico CONCILIO NACIONAL EVANGÉLICO DEL PERÚ lo critican de humalista, y aunque ellos y ellas se esfuerzan por blandir la bandera de la neutralidad e imparcialidad, lo cierto es que sus dirigentes ya han mostrado en más de una ocasión sus inclinaciones partidarias. Lo cual es totalmente aceptable y recomendable, lo peor que puede pasar es que no tengan opinión al respecto. En la misma tarea está recientemente su vecina UNICEP, siendo que en realidad, nadie le cree. Recientemente dice que ellos también son imparciales y neutrales en cuanto a su opción partidaria, cuando sus más altos dirigentes no solo están sumamente parcializados, sino que además sus más altos dirigentes han participado activamente en la campaña, desde bancadas políticas (como es el caso de la Dra. Raquel Gago, secretaria ejecutiva de esta agrupación), el ps. Rodolfo Gonzales (máximo representante del MMM, miembro de UNICEP) el ps. Eleazar Soria, Julio Rosas, Claudio Zola, entre tantos líderes de UNICEP quienes se han mostrado activamente en esta última campaña en primera vuelta, desde la política partidaria ahora queren decir que son “imparciales”. Jajajajaja, hay que tener un muy buen sentido del humor para decir eso. Para mal o para bien, el CONEP lo ha intentado, y en términos simbólicos ha hecho un buen trabajo con sus últimos gestos, pero a pesar de haber dado muestras de estar vivo, aun le ha faltado mucho como para mover a la población evangélica hacia algo, para lo que sea, no importa. No considero que haya hecho mucho en términos prácticos.

Por más que en nuestras prédicas, nos esforzamos por enseñar que somos “distintos” al mundo, a los demás, a este sistema de cosas. En contextos electorales retornamos a nuestra humana realidad, de que debemos votar para no pagar multa, que estamos sujetos s un sistema de derecho (felizmente)y lo debemos respetar con los derechos y deberes que esto implica y que necesitamos comer e ir al baño para sobrevivir. No vivimos en una nube como muchos quisieran u otro piensan. Nuestras oraciones no son escuchadas mejor que las de un pecador incrédulo, ni mucho menos nuestro voto en las urnas habrá hecho más que el de él en esa misma urna (o en otra). Una vez reconocida nuestra realidad humana y terrena, toca nuestra realidad civil, y la realidad de la decisión electoral. Es entonces que SI debemos marcar la diferencia. ¡DEBEMOS DE!

Mientras que los no-creyentes temen al futuro, sienten inseguridad, y esto los lleva a ser intolerantes ante la opinión contraria. Nosotros, los nacidos de nuevo debemos contagiar con nuestra confianza y esperanza a todos aquellos que estén a nuestro alrededor. No dejarnos vencer por el temar que nos quieren inculcar, sino creer que el Perú es su gente, y dentro de su gente, la NACIÓN EVANGÉLICA, un pueblo especial, que supera adversidades, que trabaja por amor a Dios y agradecimiento a la vida y la nueva Vida que Él nos obsequió. Nosotros, los nacidos de nuevo, somos llamados a ser la sal de la tierra, el elemento que conserva el pescado en buenas condiciones, el ingrediente que añade el sabor a las comidas. En otras palabras, somos llamados a cambiar el MIEDO, por ESPERANZA. Y nosotros y nosotras debemos tener la confianza en que, al margen de quien sea el o la ganadora en esta contienda electoral, nosotros y nosotras debemos corroborar nuestro compromiso por los más necesitados, por el desvalido, por el sin-voz, por quienes no saben diferenciar su mano derecha de la izquierda.

Esta debiera ser la tarea de los predicadores, desde los púlpitos, fomentar en la congregación la TOLERANCIA, el respeto e ir un paso más allá de la tolerancia: la aceptación del otro, de la otra, “del distinto”. Porque esa es nuestra tarea como iglesia, tal como dicen las escrituras: completar la labor de Cristo. ¿Cuál labor? La de servir de intermediarios entre aquellos, aquellas que están divididos, separados, distanciados, molestos, embroncados. Ser agentes del amor de Dios. Amor que actua, aun en medio de la contienda electoral. Este mensaje no es para antes del 5 de junio. Es para después, pero debemos tenerlo en cuenta siempre, como cristianos y cristianas militantes, más que en cualquier partido político (que es bueno y recomendable) en los valores del Reino de Dios.

Hermanos y hermanas, hagamos que finalmente gane la esperanza. Sin importar el color de nuestras banderas políticas, ni si nuestro candidato es varon o mujer. Si somos el Pueblo de Dios, hagamos entonces que gane la ESPERANZA.


Anubis

martes, 10 de mayo de 2011

Transformar en Pocas Palabras

Hoy he querido escribir unas líneas sobre el sentido de "transformar", palabra que refleja el gran horizonte misionero en el cual el IMT hunde sus raíces para hacer la misión. Transformar es cambiar, esto implica que lo que somos o lo que sabemos hoy no es la última palabra; que lo que hacemos de manera eficiente en esta generación no tiene por qué ser aplicado de la misma manera por las siguientes. Reconocer nuestra necesidad de transformar y de ser tranformados habla de la humildad o de la falta de ella con la que vemos la vida. Si algo necesita ser cambiado, mejorado, perfeccionado es porque todavía no hemos llegado a la meta ni al final de la carrera, es porque todavía no somos perfectos.

Este blog del IMT está también viviendo su propio proceso de transformación. El blog ha sido durante varios años el medio de expresión de las concepciones teológicas del grupo de hermanos y hermanas que suscribimos los postulados de la Misión Transformadora en el mundo evangélico. Ahora vemos la necesidad de que como IMT crezcamos en el uso de una página web para expresar las formulaciones más teóricas y misiológicas relacionadas con la Misión Transformadora y también para desarrollar la vida institucional del IMT. Esta página está en construcción y próximamente haremos su presentación oficial en la web.

Mientras tanto este blog permanecerá como expresión de opiniones, comentarios y sentimientos sobre diversos temas "transformadores" de parte de quienes formamos parte del IMT. Apóyennos con sus oraciones, comentarios y ofrendas. El IMT es un ministerio que se sostiene gracias al aporte personal de sus lectores. Sigan acompañándonos en esta apuesta por caminar juntos "desde la Iglesia hacia la sociedad civil".



"El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo".
Friedrich Nietzsche (1844-1900) Filosofo alemán.

sábado, 7 de mayo de 2011

¡¡Los viejos a la tumba, los jóvenes al poder!!

Así rezaba un viejo dicho de la política de mediados de siglo pasado. Y como se nota que no se han aprendido de los pasajes de la historia, pues a pesar de estar en el S. XXI, el mismo problema de antaño se repite hoy.

Hace no mucho asistí con algunos jóvenes evangélicos, a la exposición de un compañero, también joven, también evangélico, quien compartía la mesa con un reconocido pensador protestante, profesor de una prestigiosa universidad capital. Mientras lo observaba en su reflexión me alegraba que por el hecho de ser menor que el anterior y renombrado expositor, no se le tome en poco, sino que su opinión sea escuchada y atendida.

Al final del evento, estuve conversando con este grupo de jóvenes, pensantes, la generación que está a puertas del liderazgo en la iglesia evangélica. O eso creía.

En la plática camino a casa, escuchaba las críticas en algunos casos muy severas sobre las actuales posiciones de los líderes evangélicos, en su mayoría se sentía una profunda necesidad de cambio a la par de un sentimiento nostálgico (para no decir rencoroso) por las malas decisiones de algunos líderes que deberían representarnos, misma crítica que hasta cierto punto comparto. A sus palabras de “cambio” y “coyuntura”, las que indicaban tenían nociones claras de cómo expresar sus ideas, se añadieron frases como: “fulano de tal debería morir”, otro contestaba “si, a sutano ya le toca morirse, en verdad” y reforzaban sus ideas diciendo: “ya no sirven para nada”. Cuando les pregunté inocentemente, el porque deberían morir, me respondieron que de ese modo quedarían como “héroes” y me mencionaron algunos nombres de personas de edad avanzada que a su criterio “daban pena”.

Este patrón de pensamiento ya lo conocía. Me recordó a un profesor de seminario que les enseñó a todos ellos en algún momento, y también me dictó algunas clases. El decía ese tipo de cosas. En el era más fácil de comprender, pues creció con esa generación que se sentía limitada por la hegemonía de los líderes de la época, entre ellos se conocen bien, y existe una suerte de permiso tácito de antigüedad para criticarse duramente, por la confianza que se tienen y por la posibilidad de verse envueltos en la misma crítica de ser necesario. Pero los líderes juveniles no podrían mostrar las mismas proporciones de crítica en vista de que no comparten las mismas condiciones que los antes mencionados. Esto me ayudó a entender que el error de los viejos (líderes acomodados en el poder desde hacía varias generaciones), se repitió en los líderes académicos, y se perpetúa en el liderazgo juvenil. Eso es triste.

No obstante el cantar alegremente la muerte de personajes a los que se les puede considerar “históricos”, es igualmente triste. Al margen que se esté de acuerdo o no con los tales. Sobre todo si no se argumenta la razón de las bravas palabras que se blanden, aunque sea una charla de jóvenes. Pues la misma nostalgia que se refiere a las históricas instituciones religiosas junto con las que hemos crecido, se debe dirigir a las personas que las comandaron o apoyaron en su desarrollo. Un dato gracioso es que estos mismos jóvenes, se autodenominan los post evangélicos o los evangélicos postmodernos, en esa discusión estaban cuando me dejaron caminar solo, y llegué unas cuadras después a mi casa.

Lo curioso de esto es que al día siguiente, me dirigía a una invitación, emitida cordialmente por uno de los susodichos viejos que según mis coetáneos “deberían morir”. El punto de encuentro era una iglesia histórica que había abierto sus puertas a un seminario extranjero, el cual emitía titulación a distancia. En ese seminario, cuya posición teológica era contraria la mía (lo noté en el discurso del profesor que felicitaba a los graduandos), me sorprendí al ver a este anciano, reconocido líder evangélico, recibiendo un nuevo grado en estudios teológicos. Me alegró muchísimo, como un hombre que, a su edad, se sigue preparando en el conocimiento de un asunto tan complicado y trascendente como la teología. Sobre todo, asumiendo en su discurso de graduación (con birrete y toga) una posición tan humilde, imagen tan contraria a la que había visto el día anterior.

En la recepción lo felicité y reconocí como un hombre de la generación que antecedió a los ahora imperantes, se sigue esforzando a pesar de que socialmente, “ya no se esperaría más de el”. Ese viejo ha estado en la cumbre de la autoridad en la iglesia, reúne valores como humildad, sin dejar de ser astuto como serpiente, y saber escuchar, sin dejar de ser un buen orador. Valores que los jóvenes de esta generación, los actuales líderes juveniles no reúnen más que parcialmente. No me resultó difícil hacer la comparación en su momento.

Claro que vale la pena hacer la salvedad de que este líder viejo estaba hablando en público, leyendo un discurso plenamente reflexionado, mientras que los jóvenes del día anterior estaban hablando en confianza y sin medir sus palabras. No hay que ser tan injustos en la comparación de esos dos momentos, pues después de todo, ese líder viejo, cuando fue joven cometió los mismos errores que los actuales jóvenes, y con el tiempo la dura crítica idealista de los jóvenes se tornará en mesurada negociación, ya no de blanco y negro, sino de grises. Miles de tonos de grises…

Lo temible de esta reflexión es contemplar como la profecía macabra de un historiador de la iglesia evangélica, un observador de los procesos de todo un pueblo, narra como la generación ulterior a los viejos cometió el error de salir de sus iglesias para dedicarse al trabajo social de la obra de Dios, en vez de insertar a la iglesia en su totalidad hacia este piadoso proceso de cultivo de los valores del Reino. Lo macabro de esto es que pueda volver a ocurrir. Y está volviendo a ocurrir. Las iglesias se vacían de líderes verdaderos y se llenan de mandamases repetidores de la voz de sus patrones, que asu vez son otros dictadores; mientras que las ONG´s se llenan de pensadores evangélicos que se alejan de las masas evangélicas piadosas, abandonadas a la suerte de los dictadores ya mencionados… “y el pueblo fallece por falta de conocimiento”.

Los jóvenes inexpertos sufrieron la minimización a la que los líderes viejos de la época los relegaron. Ahora estos jóvenes líderes menosprecian y esperan ver a sus mentores, muertos. Mientras que estos líderes viejos, que cometieron tales errores, ahora sufren la falta de discípulos; los jóvenes sufren el hecho de tener que abrirse camino a la mala, como si se tratara de una selva, todo porque quienes detentan el poder no quieren compartir lo que hayan podido conseguir, por lo que todos sufren. El maestro, porque sin discípulos no puede ser denominado “maestro” y el discípulo, porque sin maestros, no puede graduarse como tal. Eso es triste.

En pedagogía, conocemos de la inclinación natural por la 3ra edad por transmitir su conocimiento a las nuevas generaciones, esto nace del deseo de entregar un legado, concientes de la trascendencia que se espera. Pero ante los errores cometidos en la edad adulta, una vez inmersos en la vejez, cosechan diplomacia en vez de franca amistad, utilitarismo, en vez de ayuda mutua. Esto los impulsa a orientar sus esperanzas en los niños. Los que no recibirán su legado, sino el de los actuales jóvenes que fueron relegados en su momento e instruidos por quienes guardaron la semilla de la revancha. Haciendo de un proceso de evolución natural en una sociedad, una idea imposible. Pues se perpetua así un sentimiento de revanchismo, propio de las sociedades latinoamericanas, herederas de las colonias.

No quisiera caer en el caso de los amigos del hijo estúpido de Salomón. Creo que en la multitud de consejos se halla la sabiduría y que el discípulo que honra a su maestro, se honra a si mismo. Debemos aprender de los errores de aquellos que nos precedieron, haciendo un mea culpa, ser lo suficientemente humildes como para reconocer que por senderos que otros trazaron es que transitamos. Caminemos y enmendemos nuestros errores mientras remendamos el camino de nuestros padres.

No debemos ser orgullosos pensando que somos “herederos de un pensamiento de avanzada” o que “salimos de las tinieblas a la luz admirable”… el ser parte del “linaje oficial” no nos impide ser rechazados en algún momento como resultado de nuestra propia negligencia. Ejemplo de ello tenemos por montones en las escrituras, que para eso sirven, como ejemplo y manual de sabiduría.

Sería bueno darle una revisada a nuestras relaciones de poder de vez en cuando. Mientras se hace camino al andar. No sea que procurando ser mejor que nuestros padres, terminemos cometiendo exactamente los mismos errores que ellos cometieron con nosotros.



Anubis

jueves, 21 de abril de 2011

“Evangélicos tienen mal recuerdo de Fujimori”

Entrevista realizada por la periodista Inés Flores al Ps. Humberto Lay, el día jueves santo, 21 de abril del 2011. Fuente del diario "La República".



Líder de Restauración Nacional recordó que Alberto Fujimori, tras recibir el apoyo del pueblo evangélico, dejó de lado al pastor Carlos García.

¿Qué posición ha fijado Restauración Nacional respecto a la segunda vuelta?

Este fin de semana tomaremos una decisión con la Comisión Política del partido. Al final se hará una recomendación a nuestros afiliados, simpatizantes...


¿No habrá consigna?
No. No podemos forzar ni obligar a nadie a votar en determinada dirección. Cada uno tendrá que votar de acuerdo con su conciencia.

¿Cuáles son sus objeciones hacia Ollanta Humala?
Nos preocupa ese cambio del plan de gobierno original hasta sus últimas declaraciones en la campaña. Hay una gran variación. Esperamos definiciones entre lo que él declara y lo que declaran algunos de sus voceros oficiales.

¿Qué le preocupa de Keiko?
Por lo menos ya se definió por el posible indulto de su padre. Ya juró por Dios y afirmó públicamente que no lo va a indultar; ese es un aspecto que estábamos esperando. Hay otros puntos pendientes, como el grado de influencia que van a tener su padre y miembros que estuvieron en el fujimontesinismo.

¿Podría repetirse el apoyo de un sector evangélico a Keiko como ocurrió con Alberto Fujimori en 1990?
La situación de hoy es muy diferente. En el año 90, Fujimori era un desconocido y fue presentado a los pastores como el ‘hermano Fujimori’ cuando no lo era. Se dio apoyo espontáneo a una persona nueva que se presentaba con el slogan de honestidad.


Incluso Fujimori llevó en su plancha presidencial a Carlos García, un líder evangélico, pero cuando ganó se deshizo de él. ¿Cómo tomaron eso?
Es un mal recuerdo, una mala experiencia. Pero ese fue el padre. ¿Qué va a pasar con la hija? Ese es otro cantar.


¿Cómo cree que va a venir la votación de los evangélicos?
El pueblo evangélico ha madurado políticamente y cada uno está tomando sus propias decisiones con base en los argumentos que presente cada candidato y el grado de credibilidad. Hay evangélicos en ambas agrupaciones.

¿Qué porcentaje vota?
El pueblo evangélico es de alrededor del 15% de la población. Estamos hablando de cuatro millones y medio de evangélicos, de los cuales dos millones y medio son electores.

¿Y cuál será el voto de Humberto Lay?
Al final voy a tener que votar por alguno de los dos, aunque tenga objeciones serias. Todavía no he tomado la decisión.

“Compromiso de candidatos es cuestión de fe”
Pedro Pablo Kuczynski, su aliado político en estas elecciones, les dijo a los jóvenes que los “partidos apestan”. ¿Cómo le cayó ese comentario?
Creo que fue un lapsus. No creo que sea lo que piense.

Pero fue una alianza de partidos, incluyendo el suyo, que lo postuló a la presidencia...
Sí, por eso no creo que eso (que dijo) sea lo que piense.

¿Habló con ustedes de ello?
No hemos conversado sobre el tema.

¿Basta con su palabra o esperan algún compromiso seguro de ambos candidatos?
En el pasado hubo muchos casos de políticos que dijeron una cosa e hicieron otra después. Al final de cuentas es una cuestión de fe porque, por más que firmen documentos, igual una vez que estén en el poder podrán hacer cualquier cosa.

Fuente: http://www.larepublica.pe/impresa/evangelicos-tienen-mal-recuerdo-de-fujimori-2011-04-21

martes, 1 de febrero de 2011

Impunidad en Campaña

Por: Rocío Silva Santisteban
La República
Tomado de: http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?boletim=1〈=ES&cod=53630
¿Debería salir de prisión Alberto Fujimori por un indulto si es que está enfermo de cáncer? El tema es sumamente complejo pero solo hay una respuesta posible: no. No se trata de que estemos a favor o en contra de los indultos, o que seamos fujimoristas o antifujimoristas. El nudo del problema es un asunto de derecho internacional público: no se puede ni indultar ni amnistiar a personas que han sido sentenciadas por delitos de lesa humanidad y, en el caso peruano, por secuestro agravado.

Lamentablemente esta importante particularidad técnico-jurídica no se tiene en consideración porque ha sido una parte interesada, Keiko Fujimori, quien ha sostenido durante varios meses como parte de su campaña el indulto a su padre. Como hija, podría entenderse; como estadista, es un despropósito totalmente anacrónico. Como electores, nosotros no tenemos por qué escuchar a una buena hija; estamos escuchando a una más que mediocre estadista.

Por eso mismo Keiko Fujimori, a quien tampoco le faltan asesores, ha querido virar a última hora el discurso de su campaña y propone que el tema del caso de su padre se resolverá en los "tribunales”. El punto es que en los tribunales ya se decidió y hay una sentencia firme. Sin embargo, como se sabe, los abogados de Alberto Fujimori han presentado una decena de hábeas corpus y hay uno que está esperando pronunciamiento de los miembros del Tribunal Constitucional; pero, al parecer, por declaraciones del presidente del mismo, se ha pensado postergar el fallo después de las elecciones. Como bien ha sostenido Marisol Pérez Tello, de la Alianza de PPK, "el aparato judicial no se puede detener por las encuestas”. Coincidimos plenamente: las decisiones de un poder autónomo del Estado no pueden frenarse con base en cálculos políticos. ¿La resolución del hábeas corpus a favor de Fujimori implicaría que este podría salir a la calle inmediatamente? No. Solo devendría nula la confirmación de la sentencia, mas no la sentencia. ¿Qué significa esto? Que la sentencia se volvería a revisar. Es decir: las leguleyadas de nunca acabar para no respetar una sentencia ejemplar.

La situación es más que lamentable porque hay muchos políticos que están "quebrando cintura” para no oponerse de forma directa a la posibilidad de la impunidad y tratar, ingenuamente, de redituar los votos de ese 20% duro del fujimorismo. Es realmente indignante que los cálculos electorales puedan sobreponerse a las declaraciones públicas hechas antes de la campaña o incluso a los supuestos valores democráticos y firmes que suelen esgrimir de la boca para afuera. Más bien deberían de considerar que defender los derechos humanos, teniendo en cuenta los miles de afectados por las vejaciones a los mismos, podrían eventualmente también otorgarles votos.